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Cine

Yalitza Aparicio, el corazón de “la Roma”, de Cuarón

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Durante el Festival Internacional de Cine de Toronto, tuvimos la oportunidad de ver “ROMA”, esta entrañable película que relata un poco la niñez de su director, Alfonso Cuarón, y los lazos que tenía con su familia, también, retrata la época en la que le toco crecer (principios de los 70) y las complicaciones que nuestro país tenía tanto políticos como sociales, logrando entrelazar a su vezm las desgracias de dos mujeres de una misma familia en este caso, la señora de la casa, Sofía (Marina de Tavira) y su empleada domestica Cleo (Yalitza Aparicio).

La cinta no sólo es importante a nivel artístico (fotografía, guión, sonido) sino que se ha convertido en centro de debate sobre la industria cinematográfica, ya que es producida por Netflix, pero ¿habrá algo sumamente importante que debemos destacar además de eso? sí, la interpretación de Yalitza Aparicio.

Te contamos. El rol principal de Yalitza, (Cleo) está inspirado en Libo, la niñera que el director tenía cuando era niño y que quiso homenajear con este filme. Yalitza es una mujer oaxaqueña originaria de Tlaxiaco, quien obtuvo la oportunidad de participar en el filme luego de pasar varias pruebas de casting en su comunidad sin tener experiencia previa ante la cámara.

Durante el Festival de Cine de Toronto

“Ellas son el alma y corazón de esta película”, comentó el director mexicano sobre Yalitza Y Nancy Garca, durante la presentación de su película en Toronto.

La interpretación de la ahora actriz es increíblemente buena, profunda, cada expresión y movimiento es sumamente intenso y sobretodo natural, durante la película nuestra Cleo llora, ríe, sufre, sube y baja, transmitiendo todos esos sentimientos a la perfección, pues no dejas de verla ni un segundo, como plus, su edad es incierta, podría ser una niña o una mujer muy madura ante cada situación que la rodea. Cleo no solo se encarga de cuidar a los cuatro pequeños de la familia, también lava, plancha y hace mandados, la tratan como parte de la familia, pero también se lleva sus regaños por parte de su patrona.

Festival Internacional de Cine de Toronto.

En escenas, Yalitza y Nancy, con quien comparte rol, hablan mixteco, lo cual le da un toque muy especial al filme.
“Estamos muy contentas de que el director nos haya dado esa oportunidad de darlo a conocer, ojalá se retome en nuestras comunidades”, Nancy Garca Garca.

Durante el festival la acompaña un traductor para ayudarla con la prensa internacional, pero esto no será impedimento para que continúe forjando su carrera, pues dice que le interesa aprender inglés y por qué no, seguir actuando. Sin duda, el nombre de Yalitza estará sonando fuerte en los próximos meses.

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Criticas Cine

La Fuerza de Quebranto, de regreso en la Cineteca

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El documental es sin duda el género por excelencia de nuestro país. Es en el que se ha logrado la mayor continuidad, y el que cada año entrega las propuestas más arriesgadas y mejor logradas. Basta mencionar cintas como Cuates de Australia (2011) -de Everardo González- que evita -sin hacer demasiados alardes- los convencionalismos, y seducen al espectador con pedazos de realidad que le devuelven el completo protagonismo al ser humano. Algunas de estas producciones, incluso han sido capaces de dar golpes mediáticos y posicionarse bien en la taquilla, tal es el caso de Presunto Culpable (2011) -de Roberto Hernández-. Con este panorama de fondo y para apuntarse en la misma línea, en 2014 llegó Quebranto, cinta dirigida por Roberto Fiesco, que fue reconocida con varios premios en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara, y tiene como uno de sus principales aciertos, que no solo se nutre de la mitología fílmica mexicana -a veces poco referida por las nuevas generaciones de realizadores- sino que además la enriquece, registrando el peculiar destino del niño actor Fernando Ortega -hoy convertido en Coral Bonelli- quien apareciera en el armado fílmico de 1973, Fe, Esperanza y Caridad, compartiendo cuadro con leyendas de la talla de Sara García y Katy Jurado.

Como si se tratara de la continuación de aquel triple reflejo social perpetrado por Alcoriza, Fons y Bojórquez, Quebranto disecciona a una otrora criatura fílmica -tocada por la pantalla grande en su infancia misma- y reflexiona sobre sus circunstancias hoy cómo transgénero, para evocar lo que fue, sin juzgar ni censurar. La cinta es emotiva, por momentos sorprende, pero sobre todo evita la ceguera pretensiosa e intelectualoide, que pudiera impedirle reconocer y aprovechar las posibilidades que ofrecen los escondrijos de nuestro glorioso y tormentoso pasado cinematográfico. Su peregrinaje por festivales fue más que exitoso, se hizo acreedora al Ariel por mejor documenta en 2014 y resulta de revisión indispensable dentro la cinematografía nacional. Un acierto sin duda, que la Cineteca Nacional la proyecte este jueves 17 de enero, la oportunidad ideal para volver a disfrutarla, si es que ya pudieron verla, o si no, descubrirla como se debe, en la pantalla grande, con el extra de que el director estará presente para charlar con el público.

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