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Witchblade, después del cómic y el anime, llegó el manga

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En todos los países se cuecen habas, y así como un sector de la industria del cómic norteamericano se empeña en retomar conceptos asiáticos para “refriteralos”, allá del otro lado del mundo también gustan de dicha práctica, y constantemente les regresan la cortesía. Es así como aparecen una serie de productos que salvo contadas ocasiones, en dónde logran una eficaz e interesante reinvención, resultan productos apenas entretenidos o curiosos. Ya en su momento le tocó turno a la guerrera creada por Top Cow, y debemos confesar que no salió tan mal librada.

LOS CREATIVOS DETRÁS DEL PROYECTO
Witchblade Takeru es un manga que llega como resultado del éxito de la serie producida por Gonzo, que llevó el personaje al terreno del anime. En esta se conjugaron una serie de factores que en definitiva la hicieron irresistible, demonios, espadas, sangre y mujeres de rostros inocentes con cuerpos exuberantes. Es por eso precisamente, que en esta adaptación buscaron explotar la misma formula y le dejaron la responsabilidad del arte a Kazasa Sumita, ilustrador que por primera vez participaba de un manga no erótico, ya que prácticamente toda su carrera la había desarrollado en el terreno del hentai.

En cuanto al guión se refiere, fue obra de Yasuko Kobayashi, quien en su carrera ha participado en proyectos tan interesantes como la serie animada de Genshiken o la popular Death Note, y que también fuera responsable de la versión para el anime.

EL PODER DE LA BRUJA
Tomando todo lo anterior en cuenta, se esperaba que Witchblade Takeru resultara un producto a la altura de su predecesora animada y que tuviera una muy buena aceptación entre el público occidental, sin embargo esto último no sucedió. La razón es que aunque la calidad visual es innegable, la historia hereda uno de los principales características del manga, misma que muchas veces se convierte en un defecto, su falta de universalidad. Y es que a diferencia del estilo del cómic norteamericano o europeo, que resulta muy fácil de abordar sin tener mayor conocimiento de la cultura que le precede, aquí la profundidad del discurso esta ligada directamente a elementos de gran significado y riqueza local pero sumamente ajenos y difíciles de codificar a los ojos occidentales. Un escollo que por otro lado no le resta merito a una propuesta que salvo este pequeño detalle, resulta un buen vehículo de entretenimiento.

En Witchblade Takeru, quizás lo más llamativo es la protagonista, que aunque se construye a partir de un arquetipo, este se va enriqueciendo conforme la historia avanza, aunque debemos decirlo ese no es el punto fuerte de este trabajo. La trama se ubica en el Japón del siglo XXII, y nos cuenta como una colegiala sensual e inocente que de pronto se convierte en la poseedora de una poderosa armadura orgánica y queda en medio de una sangrienta guerra, lo que no termina afectándole a ella, sino  a sus compañeros y amigos del instituto.

La acción es trepidante y las cosas pasan sin demasiados preámbulos. El armado de las viñetas y el manejo de la perspectiva es de un gran dinamismo. En cada página, los principales ingredientes son las espadas, la sangre y los demonios. Por supuesto, tomando en cuenta las características de la fuente original y los creativos detrás del proyecto, es lógico que cuenta con el plus de que la linda heroína muestra parte de sus encantos en cualquier oportunidad, es decir, las miradas por debajo de su diminuta falda son una constante.

En fin, estamos hablando de la reinvención de un concepto norteamericano, llevado luego al mundo del anime, para finalmente aterrizar en un manga plagado de violencia y fanservice. No podemos decir que de verdad le haga justicia al cómic original creado por los editores Marc Silvestri y David Wohl junto con el argumentista Brian Haberlin y el ilustrador Michael Turner, pero en general es una interesante y entretenida versión alterna. Witchblade Takeru aunque, originalmente es en blanco y negro, como todo manga, en los Estados Unidos se ha publicado una versión a color.

DATOS BÀSICOS
¿QUE ES EL WITCHBLADE?
El Witchblade es un guante de origen sobrenatural que le confiere a su poseedora la capacidad para hacer aparecer una poderosa armadura orgánica. Este además viene con útiles aditamentos de combate como garfios, lanzas y otros artefactos letales. Su origen es desconocido, aunque se han rastreado sus antecedentes hasta la cultura Inca. A través de su historia, el Witchblade ha caído en diversas manos, lo han usado desde Juana de Arco, Artemisia, Anne Bonny, Cleopatra, y Marie Curie, hasta la mismísima Wonder Woman. En el comic original la protagonista es Sara Pezzini, una detective de homicidios de Nueva York. Cuando no esta activado, el Witchblade se ve como un guante común y corriente para la mano derecha. Su personalidad es masculina, para equilibrarse con su portadora.

¿CUANDO Y DÓNDE?
Witchblade es un personaje publicado en 1995 por Top cow, una división editorial de Image comics. Los creadores fueron Michael Turner, Marc Silvestri y David Wohl, Brian Haberlin y Christina Z. Esta última es quién ha escrito gran parte de la historia del personaje.

EL TRAYECTO YA ES LARGO
Witchblade desde que apareció en el mundo de los comics ha protagonizado diversas miniseries y crossovers con otros personajes del universo creado por Top Cow, siendo uno de los más célebres Broken Trinity, en dónde se encontró con The Darknes y Angelus. También ha compartido aventuras con Lara Croft, La liga de la justicia, y Wolverine.

Tiempo después tuvo su adaptación a una serie animada de televisión que se transmitió entre el 2001 y el 2002, después vendría el exitoso anime producido por Gonzo lanzado en el 2004 y que tuvo 24 episodios de 24 minutos, este posteriormente tuvo la versión en manga a la que que aquí hacemos referencia.

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Reviews Series

True Detective: “The Great War and Modern Memory, Kiss Me Tomorrow Goodbye“

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True Detective

Temporada 3

Episodio 1

True Detective regresa más fuerte que nunca.

 

El episodio fue dirigido por Jeremy Saulnier y escrito por el creador de la serie Nic Pizzolatto, la serie prometió que volvería de nuevo a ser la serie de lo que fue en su primera temporada. Y no solo el misterio central es increíble, sino también la repentina desaparición de dos niños en 1980, además que es muy convincente. Los protagonistas, los detectives Wayne Hays y Roland West, cuya investigación solo aumenta la tensión. Parte de eso se debe a que sus historias se cuentan de manera no secuencial, comenzando en una oficina de Arkansas en 1990, donde llamaron a Hays para hablar sobre el caso que aún no ha sido resuelto.

Para los fans que querían ver exactamente lo que les gustaba de la primera temporada de nuevo, la nueva historia será suficiente. Sin duda, es una mejora de la segunda. Pero lo que Nic Pizzolatto olvida es que la segunda temporada no fue tan mala porque contó una historia diferente; Fue malo porque era aburrido y pretenciosa.

La tercera temporada arregló algo de eso, al menos estos dos primeros episodios. No es que la actuación no sea buena o el misterio no sea interesante. Pero todo se siente un poco cansado y a veces forzado, un recordatorio de lo que aprendimos en la segunda temporada: no puedes recrear un fenómeno, no importa cuánto lo intentes. 

El verdadero cambio es que, a pesar de que Mahershala Ali da una actuación buena como Wayne Hays, tiene un socio, Roland West, esta versión de “Detective” es realmente una serie digna de un Emmy. El salto del tiempo muestra a Hays como un anciano en el 2015, relatando la historia de su caso más grande a una documentalista, mientras lucha contra la demencia. Luego vemos el pasado a través de sus recuerdos, y su yo más joven a veces reacciona o dice cosas que está experimentando en el futuro. 

Las otras dos líneas del tiempo presentadas son 1990 y 1980. En 1980, dos niños, Will y Julie Purcell  desaparecen después de salir de su casa en un intento de ir al otro vecindario para visitar a un amigo en bicicleta, y Hays y West investigan. En 1990, quienquiera que haya sido condenado por cualquier delito relacionado con los niños (no está claro en este momento quién puede ser) está tratando de enterrar su caso, y le llaman a Hays para que realice una declaración. 

Como recuerda Hays, el crimen se cometió el día en que murió Steve McQueen. Will y Julie le preguntan a su padre Tom si pueden ir a ver a su amigo y a su nuevo perro. Él les dice que regresen en una hora y media, y se van, pasan por casas de sus vecinos, un hombre espeluznante con un go-kart y un grupo de adolescentes en un Volkswagen Beetle morado. 

En fin, el primer episodio se revela a los escasos minutos de concluir que el niño fue encontrado muerto con un misterioso juguete de trapo y en la última toma se revela que Julie sigue viva.

El segundo episodio pasa demasiado tiempo en recorrer la misma trama. En 1980, encontraron el cuerpo de Will, el cual incrementa la duda en la investigación, con el FBI en camino. Obtienen una buena pista, con la ayuda de Amelia: un niño de su escuela ha visto ese juguete antes. El niño dice que alguien los había regalado hace una semana en Halloween, y Julie recibió uno, pero no recuerda en que parte la recibió o como.

Hays y West quieren buscar en todas las casas del mapa que les dibujó el niño. El fiscal Greg Larsen declina la idea, temiendo que eso enoja a mucha gente y afecte su carrera politica. En cambio, le dice a la gente que Julie puede haber conocido a su secuestrador en Halloween y publica el mapa. Los detectives toman una misión secundaria para golpear a un pedófilo, pero él no sabía nada de Julie. Finalmente, son llamados de regreso a la casa de los Purcell, donde una nota escrita en letras recortadas dice que Julie está bien y que deberían dejar de buscarla. 

En 1990, Hays está desesperado por saber más sobre Julie, pero no hay mucho que saber. Nadie la está investigando, porque los policías locales están enfocados en el robo. El libro de Amelia está a punto de salir, aunque quizás se demore después de que Hays le diga que Julie está viva. 

El segundo episodio acabá de una extraña manera, pero repito lo mejor de está temporada es que ya hay una buena historia y se conecta directamente con los eventos de la primera temporada, destacando a Mahershala Ali en la actuación, además tenemos a un Ray Fisher que está tratando de dejar la estampa de Cyborg y moverse a otros proyectos.

True Detective aprovecha al máximo su nueva historia, su tono, su alrededor y sus actores para demostrar que con un poco de ganas al guión, se logran grandes cosas.

Calificación: 5/5

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