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Criticas Cine

Vals con Bashir, a diez años de su estreno

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Dentro del mundo de la animación, sea occidental, asiática o de cualquier otro lugar; existen grandes producciones con una excelente propuesta y manufactura, sin embargo, muy pocas de ellas van más allá y se convierten en pequeñas joyas del cine en general. Este es uno de esos casos.

Estrenada en el 2008, Vals con Bashir es una producción con un formato poco convencional para tratarse de un documental, y es que salvo unos cuantos minutos en la parte final, esta hecha en su totalidad en animación, un concepto que no solo le permite al realizador y autor del guión, Ari Folman, entregar una película cruda, provocadora, sino también pertubadora y fascinante.

El protagonista es el propio Folman, quien se interpreta a si mismo, un cineasta israelí que tras terminar su servicio militar se reencuentra con un amigo y compañero que sufre de extrañas pesadillas en las que le persiguen 26 perros. Esto, parece estar relacionado con el tiempo en que estuvieron juntos durante la Guerra del Líbano de 1982, de lo cual él no recuerda prácticamente nada. Será así que inicie un recorrido para recuperar la memoria perdida, platicando con viejos compañeros repartidos por todo el mundo.

Es así que en Vals con Bashir, se ponen al servicio de una historia inteligente y profunda, las posibilidades que ofrece el lenguaje animado, incluyendo el ingenioso manejo de distintas herramientas como el flash y el 3d, además de algunos elementos heredados de la estética del cómic; para convertirle en un viaje surrealista, casi febril, repleto de sugerentes y devastadores pasajes que dejan al descubierto las entrañas de la guerra.Todo contando con la complicidad de la banda sonora original del alemán Max Richter, figura de la música electrónica, cuyas composiciones surgen como susurros, de entre las grietas de la personalidad fragmentada del victimario, cuya reconstrucción seduce y envuelve al espectador, para luego sacudirlo sin misericordia, mientras le ruega que se convierta en cómplice de su camino que más que una posible redención, busca superar la negación y explicarse por qué estaba ahí, en medio del conflicto y la muerte.

RECONOCIMIENTOS DESDE JAPÓN A LOS ESTADOS UNIDOS.
La cinta tardó cuatro años en realizarse y por su discurso se prohibió en algunos países árabes. En el festival de cine Tokyo Filmex, fue catalogada como una nueva forma de utilizar el lenguaje cinematográfico.A esto hay que agregar que se ganó el Globo de Oro a la mejor película en lengua no inglesa, el César a la mejor película extranjera, además de que fue nominada a mejor película en los premios BAFTA, y a mejor película de habla no inglesa en los premios Oscar. Se trata pues de una cinta imprescindible tanto para aficionados a la animación, como para público en general. En nuestro país fue proyectada en algunos festivales y muestras, y por desgracia tuvo una corrida comercial muy limitada. Afortunadamente está disponible en DVD, Blu-ray y otras plataformas.

¿POR QUE VALS CON BASHIR?
La cinta fue titulada así, en referencia a una de sus escenas, en dónde el comandante de la unidad de infantería, mientras baila, dispara una ametralladora contra los francotiradores que les rodean. Esto en una calle llena de carteles con Bashir Gemayel, un político libanés.

FICHA TÉCNICA
VALS CON BASHIR
Israel/Alemania/Francia/Estados Unidos, 2008
Guión y dirección: Ari Folman
Interpretes: Ron Ben-Yishai, Ronny Dayag, Ari Folman
Música: Max Richter

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Criticas Cine

La Fuerza de Quebranto, de regreso en la Cineteca

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El documental es sin duda el género por excelencia de nuestro país. Es en el que se ha logrado la mayor continuidad, y el que cada año entrega las propuestas más arriesgadas y mejor logradas. Basta mencionar cintas como Cuates de Australia (2011) -de Everardo González- que evita -sin hacer demasiados alardes- los convencionalismos, y seducen al espectador con pedazos de realidad que le devuelven el completo protagonismo al ser humano. Algunas de estas producciones, incluso han sido capaces de dar golpes mediáticos y posicionarse bien en la taquilla, tal es el caso de Presunto Culpable (2011) -de Roberto Hernández-. Con este panorama de fondo y para apuntarse en la misma línea, en 2014 llegó Quebranto, cinta dirigida por Roberto Fiesco, que fue reconocida con varios premios en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara, y tiene como uno de sus principales aciertos, que no solo se nutre de la mitología fílmica mexicana -a veces poco referida por las nuevas generaciones de realizadores- sino que además la enriquece, registrando el peculiar destino del niño actor Fernando Ortega -hoy convertido en Coral Bonelli- quien apareciera en el armado fílmico de 1973, Fe, Esperanza y Caridad, compartiendo cuadro con leyendas de la talla de Sara García y Katy Jurado.

Como si se tratara de la continuación de aquel triple reflejo social perpetrado por Alcoriza, Fons y Bojórquez, Quebranto disecciona a una otrora criatura fílmica -tocada por la pantalla grande en su infancia misma- y reflexiona sobre sus circunstancias hoy cómo transgénero, para evocar lo que fue, sin juzgar ni censurar. La cinta es emotiva, por momentos sorprende, pero sobre todo evita la ceguera pretensiosa e intelectualoide, que pudiera impedirle reconocer y aprovechar las posibilidades que ofrecen los escondrijos de nuestro glorioso y tormentoso pasado cinematográfico. Su peregrinaje por festivales fue más que exitoso, se hizo acreedora al Ariel por mejor documenta en 2014 y resulta de revisión indispensable dentro la cinematografía nacional. Un acierto sin duda, que la Cineteca Nacional la proyecte este jueves 17 de enero, la oportunidad ideal para volver a disfrutarla, si es que ya pudieron verla, o si no, descubrirla como se debe, en la pantalla grande, con el extra de que el director estará presente para charlar con el público.

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