Connect with us

Criticas Cine

Un 28 de Junio llegó a México Buscando a Sugarman, una obra de culto que aquí recordamos

Published

on

Dicen que el éxito no es sino un estado mental, que no obedece a la percepción de los demás y el reconocimiento que pudieran ofrecer, sino al grado de honestidad que cada quien tiene consigo mismo. Y si alguien puede ser uno de los mejores ejemplos de dicha premisa es Sixto Rodríguez, músico estadounidense de origen mexicano, quien sin saberlo se convirtió en una leyenda al otro lado del océano en donde su figura se fue agigantando cada vez que sus creaciones eran entonadas por un público que además especulaba sobre su posible muerte, elevándole al estatus de mito. Es así que mientras invertía sus fuerzas en sacar adelante a su familia, su música siguió caminando por su cuenta, al margen de sus propios pasos que le alejaron de los reflectores, para que luego de mucho tiempo, esta le plantara cara y le dejará saborear la gloria del rockstar. Un hecho que por cierto no logró modificar su esencia, por que aunque es muy difícil ser el mejor en lo que uno hace, es aún más difícil ser una buena persona, y el apostó por lo segundo.

Esa es la historia que retrata Buscando a Sugarman y no podría hacerlo de mejor manera, no por nada se hizo acreedora al premio Oscar en la categoría de mejor documental, y lo más importante, se convirtió en un objeto de culto, lo cual da fe de la conexión que consigue con todo aquel que se da la oportunidad de verlo. Y es que sin caer en excesos sentimentales evita cualquier artilugio visual o narrativo y apuesta por estructurarlo todo para que sea el lado más humano quien tenga el protagonismo y las posibilidades fílmicas queden al servicio de un discurso acompasado por las canciones del protagonista, que evoca y empuja a la complicidad. Se trata pues de un poderoso testimonio, sobre la capacidad para seguir más allá de la fama y los reflectores, a pesar de haberles conocido y que estos en algún momento ofrezcan la reconciliación.

Dirigida por Malik Bendjelloul -quien debido a una depresión se suicidó dos años después de estrenarla-, Buscando a Sugarman se pudo ver en México cómo parte de la programación del Foro 33 de la Cineteca y luego Canana le llevó a las carteleras comerciales un 28 de junio. Hoy se cumplen 5 años de ese hecho y es un excelente pretexto para volver a disfrutarla o que aquellos que no la han visto se permitan descubrirla.

Advertisement
Comments

Criticas Cine

La Fuerza de Quebranto, de regreso en la Cineteca

Publicado

on

El documental es sin duda el género por excelencia de nuestro país. Es en el que se ha logrado la mayor continuidad, y el que cada año entrega las propuestas más arriesgadas y mejor logradas. Basta mencionar cintas como Cuates de Australia (2011) -de Everardo González- que evita -sin hacer demasiados alardes- los convencionalismos, y seducen al espectador con pedazos de realidad que le devuelven el completo protagonismo al ser humano. Algunas de estas producciones, incluso han sido capaces de dar golpes mediáticos y posicionarse bien en la taquilla, tal es el caso de Presunto Culpable (2011) -de Roberto Hernández-. Con este panorama de fondo y para apuntarse en la misma línea, en 2014 llegó Quebranto, cinta dirigida por Roberto Fiesco, que fue reconocida con varios premios en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara, y tiene como uno de sus principales aciertos, que no solo se nutre de la mitología fílmica mexicana -a veces poco referida por las nuevas generaciones de realizadores- sino que además la enriquece, registrando el peculiar destino del niño actor Fernando Ortega -hoy convertido en Coral Bonelli- quien apareciera en el armado fílmico de 1973, Fe, Esperanza y Caridad, compartiendo cuadro con leyendas de la talla de Sara García y Katy Jurado.

Como si se tratara de la continuación de aquel triple reflejo social perpetrado por Alcoriza, Fons y Bojórquez, Quebranto disecciona a una otrora criatura fílmica -tocada por la pantalla grande en su infancia misma- y reflexiona sobre sus circunstancias hoy cómo transgénero, para evocar lo que fue, sin juzgar ni censurar. La cinta es emotiva, por momentos sorprende, pero sobre todo evita la ceguera pretensiosa e intelectualoide, que pudiera impedirle reconocer y aprovechar las posibilidades que ofrecen los escondrijos de nuestro glorioso y tormentoso pasado cinematográfico. Su peregrinaje por festivales fue más que exitoso, se hizo acreedora al Ariel por mejor documenta en 2014 y resulta de revisión indispensable dentro la cinematografía nacional. Un acierto sin duda, que la Cineteca Nacional la proyecte este jueves 17 de enero, la oportunidad ideal para volver a disfrutarla, si es que ya pudieron verla, o si no, descubrirla como se debe, en la pantalla grande, con el extra de que el director estará presente para charlar con el público.

Continúa leyendo