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Análisis Lucha Libre

TRIPLEMANÍA XXVI en vivo por Space ¿Será la mejor edición del evento?

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Luego de presentarse en el ya algo lejano 1992, como una interesante puerta hacia nuevas oportunidades y condiciones de trabajo, teniendo como estandarte a figuras referencia de distintas generaciones luchísticas, tales como el mismísimo “can zacatecano” mejor conocido como el Perro Aguayo, el aguerrido e inigualable Cien Caras -quien llegaría seguido de sus hermanos Máscara Año 2000 y Universo 2000-, el popular Octagón y el polémico titán cubano Konnan, además de dar origen tanto a estupendos personajes tipo la Parka, como a otros nada ingeniosos, dígase Winners -versión luchística de uno de las agrupaciones denominadas como sonideros- o Super Caló -que retomaba el nombre del grupo de rap noventero-; la AAA se ha convertido en una exitosa conjunción de conceptos provenientes del show westler estadounidense y mucho de lo que hace única y tan apreciada a nivel internacional a la lucha libre mexicana. Esto ha dado como resultado un enorme abanico de eventos en los que la propuesta alcanza inesperados niveles de extravagancia, incluyendo relevos mixtos y hasta una versión con seis lados del acostumbrado ring de batalla. Pero el más grande e importante de ellos es la Triplemania, cita anual en la que ha pasado de todo, desde encuentros en donde apuestan la carrera -es decir el perdedor se retira-, el nombre -como aquella entre la actual Parka y el que llevara originalmente ese traje y lo hiciera famoso, hoy conocido como L.A.Park-, sin dejar de lado nunca los tradicionales encuentros máscara va máscara. Es precisamente uno de estos últimos el que este año encabeza el cartel y además se duplica, pues será un explosivo cuadrangular.

Las expectativas son altas, y es que por el tipo de contendientes y el valor de la incógnita que cada uno pondrá en juego este próximo 25 de Agosto, se antoja no solo como una batalla despiadada en el cuerpo a cuerpo y salpicada de espasmos de espectacularidad, sino exenta de cualquier subterfugio que como en otras ocasiones, le pueda permitir al perdedor escabullirse y no cumplir con lo acordado. En Triplemania XXVI no habrá salida, solo llaves, lances, golpes, inteligencia, ambición, furia y el irrevocable hecho de que uno de ellos tendrá que dar a conocer su rostro y nombre verdadero.

UN FANTASMA, UN PAYASO, UNA CALACA Y ALGO MÁS
Uno de los que estarán en el cuadrilátero es el ganador de la anterior Triplemania, en la que despojó de la máscara ni más ni menos que al célebre Dr. Warner Jr. -uno de los mejores luchadores en ese momento-, estando en el punto más alto del impulso que le otorgó la AAAA, empeñada en convertirle en su máxima figura. Es miembro de la dinastía Alvarado, iniciada por Shadito Cruz -apodado así en referencia al legendario Black Shadow- y consagrada por los “Mosqueteros del Diablo” -Brazo de Oro, Brazo de Plata y el Brazo-, quienes en el extinto Toreo de Cuatro Caminos, protagonizaron junto con los Villanos -miembros de otra gran dinastía-, una de las batallas de apuesta más celebradas de la historia. Nos referimos a Psycho Clown, quien a pesar del triunfo ya mencionado -que aún no terminan de creer algunos- y debido al brinco mediático resultado del mismo, llega convertido en el objetivo central de los otros tres participantes, lo que aumenta las posibilidades de que intenten avasallarlo en conjunto y que termine por darle continuidad a la serie de derrotas que por lo regular ha sufrido su familia en este tipo de encuentros.

Otro de los participantes es Pentagón Jr., esteta hecho en casa que luego dejó sus filas para transitar de manera más que consistente por otros escenarios y acentuar lo extremo de su accionar. Sin duda es el más calculador de los cuatro y por lo mismo peligroso, pero aunque ha tenido un intenso recorrido por diversos circuitos y usa mucho la intimidación como arma, es el menos experimentado y ese puede ser su punto débil. Junto con Psycho pinta como posible víctima.

El tercero en discordia es el norteño L.A.Park, otro luchador peso completo hecho en casa quien luego de popularizar el personaje de La Parka y consolidar un estilo propio, se adentró en el campo independiente -algo que claro le costó tener que cambiar de nombre-, pisando con fuerza y coraje en cuanta empresa ha querudo, saliendo más que airoso. Su personalidad tormentosa -que le ha llevado incluso a tener problemas con el público-, lo impredecible de su estilo y la brutalidad de sus ataques, lo posicionan como candidato para salir victorioso y al final hacernos recordar el clásico baile del triunfo la calaca tilica y flaca.

Y finalmente tenemos al capitalino y campeón metropolitano AAA, el Hijo del Fantasma, heredero de una leyenda independiente retirada que nunca perdió su tapa. Hecho en el CMLL y llevado a las alturas por la AAA, es el más completo de los cuatro. Hábil a ras de lona, preciso con el llaveo y contundente en la lucha aérea. Pese a no rebasar los 100 kilos, es un portento en lo físico, fuerte y veloz, está en su mejor momento. Veremos si su carácter que le ha permitido ser dominante tanto el bando técnico como en las filas de los rudos, le alcanza para salir con el triunfo. Lo que sí es seguro, es que la espectacularidad va por su cuenta.

EN VIVO Y ESPECIAL POR SPACE
Con tales ingredientes y teniendo la Arena Ciudad de México como escenario ideal, no hay duda de que Triplemania XXVI se antoja irresistible para cualquier aficionado a este deporte-espectáculo. Además está el agregado de que será transmitido en vivo por Space, canal que apuesta por una transmisión más estilizada, acentuando el aire a tradición de la lucha libre mexicana. Prueba de ello es el especial previo al evento que proyectarán este 22 de Agosto a las 10 de la noche, que a pesar de que se enfoca al punto de vista de AAA, entrega una interesante retrospectiva sobre la trascendencia de las máscaras, además por supuesto, de todos los detalles de su gran evento.

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Análisis Lucha Libre

L.A. Park en CMLL, la huesuda va tras el Toro Blanco y el aniversario 85 del CMLL

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Aunque con sus debidas diferencias -por que a este joven aún le falta mucho por recorrer-, pero al más puro estilo de leyendas como los aguerridos y sanguinarios Sangre Chicana y Perro Aguayo, que hicieron historia con puñetazos, rodillazos y llaves simples pero dolorosas y fulminantes -como “la lanza” que hiciera suya el ya mencionado “Can zacatecano”-; Rush ha logrado combinar una personalidad tozuda con un quehacer intenso, que le permite ir y venir entre la esquina ruda y técnica, siendo querido y sobre todo odiado por igual. Quizás sea por eso que todo mundo quiere bajarle los humos. Y si ya de por si tenía suficiente para darse duro y tupido con gente como Diamante Azul, ahora quien llega para plantarle cara es ni más ni menos que quien fuera La Parka original e hiciera famoso al personaje. Recordemos que existe la segunda versión, que aunque con mucha dedicación se ha ganado ya un lugar, también ha sido gracias a que la AAA, dueña de dicho nombre, durante años se ha empeñado en darle todo el protagonismo posible e incluso presentarle en sus inicios como si fuera el primero en portarlo, provocando que el público le adjudicara indirectamente los logros del anterior. Pero bueno, eso es otra historia, el asunto aquí es que la pasada noche del viernes 18 de Mayo en la Arena Mexico, el gladiador que desde hace algunos años -por lo arriba explicado- tuvo que denominarse como L.A.Park y que en su vestimenta sigue haciendo referencia a los clásicos de la lucha libre -como a los Hermanos Muerte, quienes en los 60s y 70s traían equipos similares-, junto con su respectivo Jr –hijo de L.A. Park– hizo acto de presencia para defender a Flyer -también  miembro de su familia- y Volador, quienes luego de lucir con sus acostumbrados lances suicidas y ganar el torneo “La gran alternativa”, fueron atacados a traición por Rush, la Bestia del ring y el que recién se convirtió en su aliado, Terrible. La función se encendió con el público vitoreando las declaraciones y retos directos entre ambos gladiadores, que micrófono en mano vociferaron con uno que otro improperio. Sin duda fue el punto más álgido de este emocionante preludio que se ha extendido por los diversos rings de nuestro país, a lo que sería un posible duelo de apuestas como hace tiempo no hay.

Por que poner en el cuadrilátero al enmascarado originario de Torreón, quien con su tormentoso temperamento hoy es un sobrado peso completo capaz de hacer sufrir a cualquiera, frente  al jalisciense Rush con su más 1.80 de estatura y su fúrica actitud que raya en la arrogancia; con la promesa de que uno pueda perder la incógnita o el otro -que por cierto ya obtuvo las cabelleras de el Terrible y Shocker, que nunca habían caído hasta entonces- sea rapado por primera vez, redundaría en una batalla dentro de la tradición del dos caídas de tres, pero con la explosividad del combate actual y en un escenario nacido para ello, entre paredes impregnadas por el rumor de épicos episodios. Un intercambio intenso de castigo, entre un consagrado que jugando todas las reglas posibles se ha dado el lujo de dejar huella en las más importantes empresas -incluyendo en Estados Unidos-, y un joven que se ha ganado con creces, el ser uno de los principales protagonistas del panorama actual, y que además fue agraviado en su propia casa.

Sin duda la conclusión del afán de “la Huesuda” por dar cuenta del también apodado “Toro Blanco”, sería un espectáculo a la altura de los gloriosos carteles de aniversario del CMLL, la fiesta más grande de la Lucha Libre en México. Un combate atractivo tanto para el espectador casual, como para los que quieran descubrir el popular arte del pancracio, pero irresistible para aquellos que cada semana desbocan su emoción en gritos y ovaciones, aderezando el ritual propio del templo luchístico por excelencia, y que no se han cansado de pedirlo en cada oportunidad.

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