Traición al límite

    ★★☆☆☆

    Después de ver películas así, me pregunto cómo es posible que lleguen a la gran pantalla. Claro que luego te das cuenta de que la mayoría de planos se dedican a mostrar al actor de turno luciendo trajes o enseñando torso y lo entiendes… pura fachada. Esto intenta ser como “La Tapadera” para las nuevas generaciones, con móviles de última generación.

    Porque de eso va esto, de compañías que desarrollan móviles, enfrentadas. Liam Hemsworth es un niñato que se mete en un lío por usar ilegalmente, una tarjeta de crédito de la compañía donde trabaja y pasarse del límite. A cambio de no presentar cargos, su jefe (Gary Oldman) le convence para ser espía industrial en la compañía de su rival y mentor (Harrison Ford) y a partir de ahí… pues lo de siempre, engaños varios, traiciones, asesinatos y un final previsible a más no poder que se ve venir de lejos (aclaro en spoiler con spoilers).

    Encima es aburrida. Bueno, no, aburridísima, tediosa, lenta, previsible… (aunque dure apenas hora y media), y para colmo, a Liam Hemsworth le hacen falta varias lecciones de actuación, porque no es posible que mantenga la misma expresión para todo. De hecho, dan ganas de entrar en la película y soltarle un par de leches a ver si cambia su cara.

    El guión es una nulidad, y se dedica a repetir la fórmula que ya hemos visto en muchas otras ocasiones y además recientemente, como por ejemplo en “21 Blackjack”, en la que un joven genio de algo, consigue un éxito muy rápido a base de alguna ilegalidad para después caerse con todo el equipo y aprender una lección de paso. Pero peor, porque aquí ocurre todo tan rápido y se pasa de uno a otro extremo sin los adecuados conectores (aclaro en spoiler) que resulta de lo más artificial y poco creíble. Vamos, ninguna sorpresa a la vista.

    ¿Qué queda pues? Pues lo poco bueno lo aportan los secundarios de lujo, totalmente desaprovechados y que son los ya mencionados Ford y Oldman, a los que se unen Richard Dreyfuss como el padre de Hemsworth (¿en serio tienen que repetir siempre el mismo tópico sobre hijo avergonzado de su padre fracasado pero que en el fondo tiene razón?), Josh Holloway como un agente del FBI (dos escenas y poco más) y Julian McMahon como un sicario dispuesto a todo.

    Amber Heard solo es la chica buenorra de cara bonita, interés del protagonista. Así que poco más. La fotografía y el diseño de producción empresariales no están mal (sobre todo las escenas que tienen lugar en ese restaurante oscuro y reservado); las escenas de acción son escasas y poco competentes (apenas una persecución y un par de peleas); el suspense no existe (¿la escena del hackeo-durante-ducha pretende ser suspense??) y al final queda la sensación de una total pérdida de tiempo.

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