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TIFF 2020: Shiva baby, la divertida comedia que se desarrolla en un funeral

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TIFF 2020: Shiva baby, la divertida comedia que se desarrolla en un funeral

La directora y guionista Emma Seligman, hace su debut en el  Festival Internacional de Cine de Toronto (TIFF), con el largometraje Shiva baby, una comedia (y ampliación de su cortometraje del mismo nombre) en donde una joven lucha contra su autoestima, su independencia y el «qué dirán» de su familia judía.

Shiva baby comienza con una forzada escena de sexo entre una joven universitaria llamada Danielle (Rachel Sennott) y un hombre maduro llamado Max (Danny Deferrari) y aunque ella no se ve del todo satisfecha lo llama «daddy», él a cambio, le da dinero asegurándole que la quiere ayudar a pagar su universidad, aunque en realidad, Danielle no es una persona que tenga necesidades económicas, solo quiere divertirse.

Terminado su encuentro sexual, Danielle recibe la llamada de su madre diciéndole que tiene que ir a una Shiva,  (una reunión judía que se hace en la casa del difunto en cuestión). Al llegar a la casa del difunto y como «sacada de onda» comienza a saludar a todos. Parece que son sus familiares pero una broma de mal gusto hace que se desoriente y que en realidad no tenga ni idea de quién ha muerto.

En la casa ya están su mamá, Debbie (Polly Draper) y su padre Joel (Fred Melamed) esperándola, aquí, Seligman comienza a presentar a sus personajes de manera detallada; la mamá es la típica regañona que se preocupa por el aspecto de su hija y el papá un bonachón distraído que durante la shiva y entre bocadillo y bocadillo, comienzan a incomodar a Danielle haciéndole preguntas sobre su futuro delante de Maya, una estudiante de derecho, interpretada con gran carisma sarcástico por Molly Gordon (a quién vimos recientemente en Booksmart de Olivia Wilde) quien aparentemente es cercana a la familia pero parece que vive compitiendo con Danielle, quien además, es su ex novia.

Rachel Sennott  no solo es una gran comediante sino que una fabulosa actriz que lleva la carga de toda la película. En palabras de la directora desde el TIFF, el casting fue el verdadero desafío, ya que no solo tenía que encontrar actores dispuestos a trabajar con un presupuesto reducido, sino que también quería que se sintieran auténticos en su personaje aunque no fueran judíos.

Todo se torna incomodísimo y torpe para nuestra protagonista con la llegada de Max, el sugar dady con quien había estado hace apenas un par de horas teniendo sexo, ¿lo peor?: Max llega a la shiva acompañado de su esposa (interpretada por Dianna Agron, a quien recordamos de la serie Glee) y su bebé. A partir de este momento la película encuentra su ritmo, te tensa, te hace reír y así se mantiene hasta el final.

Emma Seligman seguramente se va a convertir en una de las voces femeninas del cine de esta nueva era, con Shiva baby ha evitado de manera divertida y arriesgada que los clichés sobre los judíos sean obvios aún cuando son fáciles de identificar.

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