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Criticas Cine

Suspiria: Más que un remake, una película con identidad propia

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Susie (Dakota Johnson) es una joven bailarina que se traslada a Berlín, Alemania para estudiar en la academia de una de las mejores compañías de baile. Su llegada coincide con la desaparición de una de las estudiantes, Pat (Chloë Grace Moretz). En la academia se hará amiga de Sara (Mia Goth), quien empezará a sospechar de las docentes por los misteriosos sucesos que involucran la desaparición de las estudiantes. Hasta aquí supondríamos que esta nueva Suspiria es una copia del clásico giallo de Dario Argento, pero Luca Guadagnino (quien hace un año presentaba la muy diferente Call me by your name) no quiere eso, se aleja totalmente de la película setentera para hacer su propia versión.

Para nada podríamos considerar a esta nueva Suspira un remake. Ambientada, al igual que el lanzamiento de la primera, en 1977, Guadagnino y su guionista David Kajgnaich aprovechan el contexto del otoño alemán durante ese año, cuando Alemania entra en crisis por los hechos que involucraban a la Facción del Ejercito Rojo (RAF, por sus siglas en alemán), para profundizar en los misterios y personajes. Uno de ellos es el arco del antiguo psiquiatra de Pat, el Dr. Josef Klemperer (Tilda Swinton bajo la personificación del personaje), un anciano hombre que aún vive las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial por la desaparición de su esposa Anke Meir (Jessica Harper, Susie en la original Suspiria, en un cameo).

Susie es el punto de partida, sin embargo, a diferencia de la cinta de Argento, ella no es la protagonista. En este sentido, la función del Dr. Klemper es investigar al personal docente de la escuela debido a las declaraciones de su paciente desaparecida acerca de que la Academia de Baile Markos es en realidad un coven o aquelarre de brujas. Kempler de manera escéptica cree que se trata más bien de una organización criminal o política, por lo que advierte a quien era amiga de Pat, Sara, cuya confesión y sucesos la harán investigar.

En la original Suspiria (1977), el secreto se va develando poco a poco manteniendo de esta forma el misterio “escondido”. Guadagnino y su guionista están conscientes que el impacto no iba a ser el mismo (en el caso de que hayamos visto el clásico de Argento), ya no se trata de la revelación del secreto sino de profundizar en él. La película está dividida en 6 capítulos y un epílogo, y desde los primeros sabemos que algo anda mal. El coven tiene un mayor peso en esta nueva versión: vemos la lucha de poder de las brujas, sus interacciones y su influencia con el mundo exterior.

Si bien, como mencionamos, Susie no es la protagonista, sí es la clave que une todo. El personaje se limita a ser una ambiciosa chica que se vuelve la protegida de Madame Blanc (Tilda Swinton, en el único papel sin personificación de los tres que interpreta) en una película que ya toma su propio rumbo. El estilo característico saturado de colores de Argento en Suspiria (1977) no se ve aquí reflejado hasta el demencial clímax: un sangriento y pesadillesco ritual que muestra a la Madre Suspiriorum (también Tilda Swinton) y la lucha de poder entre las brujas en su sentido más explícito, y donde Susie tendrá un rol fundamental.

La mayor parte de la película muestra colores apagados, cambiando ese ambiente onírico por una sombría y densa pesadilla que “explota” en el ya mencionado clímax. De igual manera, Guadagnino le da bastante valor a las secuencias de baile, algo que no pasaba en la cinta de Argento, con una banda sonora que opta por la melancólica música hecha por Thom Yorke, en vez del intenso rock progresivo de Goblin.

El mayor acierto de Guadagnino y compañía es justo darle una identidad propia a la película. El homenaje a Argento y Suspiria (1977) esta ahí, sin embargo, el hecho de hacer una nueva versión de un clásico en vez de revivirlo nomás porque sí, tiene mayor mérito. De estilos e intereses temáticos diferentes, las dos películas (1977 y 2018) no se piden nada la una a la otra. Cada quién tendrá su favorita y, por supuesto, eso dividirá opiniones.

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40 Años de The Warriors, el grito de las calles permanece

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El líder de la banda más poderosa de Nueva York, reúne a representantes del resto de las pandillas. Su objetivo, pactar una tregua que les permita unir fuerzas en pos de un violento ideal, el apoderarse de la ciudad e instaurar su propio orden. Pero las reglas de las calles son traicioneras, alguien le asesina antes de que siquiera pueda terminar su discurso. La policía hace su aparición, alguien grita -¡Fueron los Guerreros!- El líder de los mismos es el primero en caer, mientras el resto de los integrantes de la banda intenta regresar a su territorio, en medio de los mortales ataques de las otras pandillas. Inician así un recorrido de tintes épicos, que les lleva a tener una salvaje confrontación con su realidad y su forma de interpretarla.

Retomando la novela The Warriors, escrita por Sol Yurick, el realizador Walter Hill construye una oscura, dinámica y reflexiva metáfora social. En ella, las calles son tan protagonistas como el grupo de pandilleros, quienes sirven como el vehículo perfecto para desnudar el submundo de las grandes ciudades norteamericanas de los 70s. Aquellas en dónde los jóvenes sumidos en la miseria tanto económica como emocional, encontraban por la noche la posibilidad de ganarse un nombre y un lugar, dentro de una familia fabricada por la necesidad y que les permitía ser dueños de su destino. La desolación de los personajes, la contundencia de los diálogos y la crudeza de los combates, son solo parte de este poderoso retrato urbano, que se complementa con una poderosa banda sonora, además de una voz sin rostro proveniente de la radio, una especie de conciencia que señala, castiga y otorga la redención.

Se trata de un clásico generacional, cuya propuesta visual le ha llevado incluso a tener su propia versión para los videojuegos y representa la epopeya urbana por excelencia del cine de la segunda mitad del siglo pasado. Los integrantes del reparto no lograron trascender con sus respectivas carreras, pero su rostro quedó grabado en el colectivo popular, gracias a su participación en The Warriors. Este 2019 se cumplen cuatro décadas del estreno de The Warriors y su grandilocuencia callejera permanece.

THE WARRIORS
Estados Unidos/ 1979
Director: Walter Hill
Reparto: Michael Beck, James Remar, Dorsey Wright, Brian Tyler, David Harris, Tom McKitterick, Marcelino Sánchez

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