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Superman, Cine y Tv a prueba de balas y kryptonita

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De origen, los superhéroes representan ese gusto del ser humano por imaginarse haciendo cosas extraordinarias, ese ideal fantástico que alimenta su lado infantil y luego se convierte en una forma adulta de reflejarse a través de la fantasía. Por supuesto, la máxima encarnación de todo esto no es otro que Superman, no por nada es el primero de todos, el ultimo hijo de Kriptón, el hombre de Acero, el hombre del mañana, el…bueno, todo eso. Un boyscout venido de otro planeta, capaz de enfrentarlo casi todo, desde los más poderosos supervillanos, hasta interminables cuestiones legales -como la lucha por recuperar los derechos sobre él, que protagonizaron sus creadores-, pasando por el anacronismo y la mismísima muerte, esto último allá por los 80s y como una forma de subir sus números en cuanto a ventas.
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Se trata de un icono de la cultura pop, principalmente de los comics, que a pesar de haber llegado a múltiples medios como los videojuegos y la animación, tiene una naturaleza fílmica y televisiva innegable. Al grado de ser en ambos formatos, el superhéroe más recurrente del siglo pasado, y ahora que estamos en plenas superfiestas por su aniversario 80, es más que necesario darles un vistazo.

ARRIBA, EN EL CIELO ¡MIREN! ¡ES UN PÁJARO! ¡ES UN AVIÓN! ¡ES SUPERMAN!..¡EN SERIALES!

Ya teniendo como antecedente la estupenda producción animada producida siete años antes por Paramount -cuya propuesta visual retomó Bruce Timm en los 90s, para la exitosa Batman: La Serie- , fue que en 1948 la creación de Jerry Siegel y Joe Shuster llegó a la pantalla en live action contando con el auspicio de los estudios Columbia Pictures. El encargado de darle vida fue el actor de 38 años Kirk Alyn -cuyo nombre real era John Feggo Jr.-, un galán de la época que para los actuales estándares estéticos más bien entregó un Superman de escasa musculatura, pero que aún así tuvo la presencia necesaria para lograr la identificación de un público aún con una gran capacidad de asombro y ansioso de dar rienda suelta a la imaginación. Bastaba con superponer al protagonista sobre fondos que simulaban el vuelo para hacer las delicias de todos. Denominados como seriales, fueron un puñado de divertidos episodios de 20 minutos -15 en total- muy apegados a la fuente original, en donde la belleza clásica de Noel Neill estaba al servicio de una Lois Lane muy adecuada para aquellos tiempos.

Sería el mismo Alyn, quien ya en sus cuarenta d regresaría para vestir las mallas y la capa con la ropa interior por fuera, en la secuela de aquellos seriales que llevó por título Atom Man vs. Superman. Era 1950 y Neill también repetiría como el interés romántico por antonomasia del hombre de Acero, así como Spencer Bennet en la silla del director. Misma duración y cantidad de entregas, con la gran novedad de presentar por primera vez al célebre Lex Luthor, encarnado por un Lhyle Talbot en plan de villano clásico. .

¡MÁS RÁPIDO QUE UNA BALA! ¡MÁS POTENTE QUE UNA LOCOMOTORA! ¡CAPAZ DE SALTAR POR ENCIMA DE UN RASCACIELOS…Y DE TENER SU PROPIA PELÍCULA!

Dado el indiscutible éxito obtenido, apenas un año después se comenzó a preparar una nueva entrega de la serie. El problema fue que el protagonista usual decidió aprovechar para exigir un mayor pago a la productora, que con las manos en la cintura le sustituyó por el apenas un par de años menor George Reves, quien había iniciado su carrera con un papel pequeño en Lo que el Viento se llevó, y luego de participar en la Segunda Guerra Mundial no había podido conseguir papeles que no fuera de villano. Así que por supuesto que el actor respondió al llamado, a pesar de que el sueldo no era muy atractivo, para convertirse en el nuevo hijo de Kriptón en un episodio piloto de 58 minutos que terminó exhibiéndose en el cine y en donde tenía que enfrentar a unos sujetos radioactivos, deformes y de baja estatura. Su título fue Superman y los Hombres Topo, y se convirtió en la primera película del personaje, una casi de serie B, pero la primera al fin.

Curiosamente, la serie a la que dio pie y se tituló Las Aventuras de Superman, aunque se comenzó a filmar de inmediato, no se estrenó sino hasta un año después, y eso gracias al patrocinio de cereales Kellogs. Fueron 104 episodios reunidos en seis temporadas que convirtieron a Reeves en una verdadera celebridad y un modelo a seguir para niños y jóvenes, un rol que no le molestaba en absoluto y asumió con seriedad por cierto, incluso hizo un video dando consejos al público, auspiciado por el Departamento del Tesoro de los EE. UU . Lamentablemente todo esto se pintó de tragedia cuando se suicidó de un disparo en la cabeza, para -entre los rumores de que en realidad había sido asesinado-, dar pie a lo que con los años, cuando de forma recurrente la desgracia caía sobre aquellos que vestían el traje con la “S” en el pecho, se conocería como “la maldición de Superman”. Una película pensada en 1957 -Superman y el Planeta Secreto-, además de una nueva temporada de la serie, quedaron en el tintero .

UN INCREÍBLE EXTRANJERO DEL PLANETA KRYPTON, EL HOMBRE DE ACERO… ¡SUPERMAN! ¡OTRA VEZ EN CINE!

Tuvieron que pasar casi tres décadas para que el hombre de acero regresara a la pantalla grande, claro que esta vez contando con una gran producción y un elenco de lujo que incluyó al célebre Marlon Brando, quien se hizo cargo de darle vida a ni más ni menos que Jor-El, padre de nuestro superhéroe, quien por otro lado fue interpretado por un jovencísimo y aún poco conocido Christopher Reeve. Con su 1.93 de estatura era un sujeto atlético, que practicaba varios deportes como natación y equitación, pero que aún así, para las escenas de acción fue entrenado por Dave Prowse, si, el fortachón el encargado de encarnar a Darth Vader cuando aparecía con el traje en las películas. A la larga, Reeve se convertiría en la versión de Superman, más popular y apreciada hasta ahora, lo que por otro lado provocó que fuera encasillado, una circunstancia que nunca pudo cambiar del todo.

En la dirección se había pensado en Guy Hamilton, pero este fue sustituido por un Richard Donner inspirado, quien aunque limitado por los productores, según nos enteraríamos después -razón por la que luego abandonó la franquicia- y enfocado en la anécdota más que en el lenguaje propio de las viñetas, delineó con elocuencia los rasgos más representativos del personaje, convirtiéndolo en un nuevo icono de la cinematografía. Por cierto, también participó Gene Hackman en el papel de Lex Luthor, quien aplicando la misma de Cesar Romero, quien para interpretar al Joker de la serie de Batman se negó a quitarse el bigote; no quiso rasurarse el poco cabello que tenía, como correspondía a la imagen clásica del villano. Por si fuera poco, aquí sonaría por primera vez el inolvidable tema compuesto por John Williams, que ha sido prácticamente en las nuevas versiones impulsadas por Zack Snyder.

Para 1981, tres años después del éxito obtenido tanto en taquilla como en crítica, llegó la secuela para demostrar que a pesar de todo, segundas partes también pueden ser buenas. Y es que usando en parte el material que había dejado filmado Donner -mismo que después utilizó Warner para hacer lo que sería Superman II: The Richard Donner Cut-, el director Richard Lester armó una aventura en donde la llegada de tres supervillanos sobrevivientes del extinto planeta Kripton, sirvió de pretexto para explorar distintos aspectos de la relación entre Luisa y Clark, y dimensionar el universo del personaje, entregando una aventura espectacular e interesante.

Lástima que todo lo anterior se viniera por tierra con el estreno de Superman III en 1983. También dirigida por Lester, aunque presentó un atractivo desdoble de personalidad del buen Súper, permitiendo que Christopher Reeve mostrará otros matices del mismo y luciera mas como actor, además de presentar una convincente Lana Lang; también incluyó a Richard Pryor, comediante cuyo estilo quedó por completo fuera de lugar, empujando muchas situaciones a rayar en el ridículo.

Ya para cerrar este ciclo, sepultando casi por completo la saga, en 1987 se estrenó una nueva entrega, misma que aceptó protagonizar Reeve a cambio que le permitieran hacer agregados al guion. Sus buenas intenciones eran evidentes en el discurso antiarmamentista incluido, pero no le alcanzaron para ser un cierre digno, quedando solo como una curiosidad. Basta mencionar que aunque también lograron convencer a Hackman y Kidder de volver a participar, detrás del proyecto estuvo la compañía Cannon, responsable de populares pero convencionales películas de acción simplonas y con aire a serie b como Cobra y Desaparecido en Combate. En la silla de director estuvo Sidney J. Furie, quien apostó por escenarios naturales en lugar de los depurados sets que habían utilizado hasta entonces. El título en español fue Superman IV en busca de la Paz, y eso fue lo que obtuvo, que la dejaran por la paz unos cuantos años.

DOTADO DE VISIÓN DE RAYOS X Y CON UNA INCREÍBLE FUERZA FÍSICA, LUCHA UNA BATALLA SIN FIN POR LA VERDAD Y LA JUSTICIA… OTRA VEZ EN TV

Con la fórmula prácticamente agotada en el cine y luego de tomarse un respiro, y mientras en los comics lo mataban en un intento de subir las ventas -algo que por supuesto funcionó-, era tiempo de volver a la televisión, a la siempre afable televisión. Solo que en este caso decidieron arriesgar un poco y presentaron un concepto centrado mucho más en las andanzas del altergo del superhéroe. Así fue que 1993 llegó Louisa y Clark, una serie con toques de comedia que no solo tuvo en Dean Cane un Clark Kent poco arquetípico, sino que presentó a la que ha sido la más carismática de las Lois Lane. Interpretada por la bella Teri Hatcher, mantuvo los rasgos distintivos del personaje, matizados con otros que lograron que por primera vez fuera algo más que la dama en peligro, mostrándose además de inteligente, íntegra y sacrificada, como una chica temeraria, divertida y algo atolondrada. Por otro lado es memorable la forma en que plasman la rivalidad con Lex Luthor, algo que queda claro desde un principio, cuando en una escena, luego de que el Kriptoniano le hace saber que está consiente de que su estatus de gran benefactor de Metrópolis no es real, se eleva sobre él diciéndole que de ahí en adelante tendrá que acostumbrarse a verlo así, hacia arriba. Una afrenta imperdonable para alguien que solía mirar al mundo desde lo más alto de su rascacielos, embebido de poder y soberbia.

Pero si de éxito hablamos, Smallville es cosa aparte. Esta serie escrita por Alfred Cough y Miles Millar, encontraba la forma de vincular al hombre de acero con las nuevas generaciones. Con Tom Welling para interpretarlo, la historia se centró en su vida como adolescente en Kansas, y aunque tenía que lidiar con amenazas fuera de lo común, trataba mucho más sobre su relación con otros chicos de su edad que supervillanos. Fue como una mezcla de Beverlli Hills 90210 con Pequeños Picapiedra , por que resulta que en ella la mayoría de los personajes más representativos de sus aventuras ya se conocían desde muy jóvenes, incluyendo al buen Luthor. Entre los cambios por los que apostaron estuvo el hacer que Lana Lang -la chica en turno-, fuera la chica en turno y dejara ser rubia, si, ya desde ese entonces la corrección política se hacía presente como una forma de alcanzar un público más amplio.

La serie se tomó muchísimas libertades, pero supo crear su propio universo, con todo y otros superhéroes como Aquaman -Alan Ritchson-, Ciborg -Lee Thompson Young-, Detective Marciano -Phil Morris- y Canario negro -Alaina Huffman-. Pero su mejor momento llegó cuando empezaron a hacer múltiples guiños al resto de la historia fílmica y televisiva del personaje. De esta forma ya no solo contó con la presencia de Annette O’Toole, quien 20 años antes, en la cinta Supermán III, interpretó a la ya mencionada Lana Lang y aquí llevaba el papel de la madre de Clark, sino que hubo apariciones especiales de gente como Terence Stamp – Zod, en Supermán II- dando voz a Jor-El, Carrie Fisher -la princesa Leia de la saga original de Star Wars- en el papel de la editora Pauline Kahn, Helen Slater -Supergirl en la película de los 80s- como la madre biológica de Clark, el mismo Dean Cain -el Superman de la ya mencionada serie Lois and Clark- encarnando al doctor Curtis Knox, y claro, las del legendario Christopher Reeve y Nicole Kidder. Bueno hasta John Schneider, quien aquí interpretaba aJonathan Kent, tuvo oportunidad de reencontrarse con Tom Wopat , su compañero en la clásica serie Los Dukes de Hazard, hicieron algunos chistes alusivos por supuesto.

Smallville terminó en 2011, y luego de cosechar múltiples premios Emmy, mucho se habló que Welling podría interpretar a Superman para el cine, ademas de la posibilidad de que la serie se conectara en algún momento con Arrow, Flash y el resto de las actuales producciones vigentes para tv sobre el Universo DC. Nada de esto sucedió, lo cual no demerita los alcances de popularidad y éxito que tuvo, marcando incluso a una generación.

CAMUFLADO COMO EL TRANQUILO REPORTERO DE UN PERIÓDICO CLARK KENT ES…

Dejando atrás propuestas que incluyeron un guion de J J Abrams y una disparatada idea en la que Tim Burton ponía como protagonista a Nicholas Cage, Bryan Singer fue el elegido por traer de regreso a Kal El a la pantalla grande. Conectando con frases y momentos de la vieja saga, el director que venía precedido del éxito de X Men y X Men 2, entregó en 2006 un homenaje de buena manufactura que acentuó como nunca la soledad del último hijo de Kripton, su conflicto básico e inevitable, el hecho de que no importa lo que haga y cuanto se sacrifique, nunca pertenecerá a la tierra, pero aún así seguirá protegiéndola con todas sus fuerzas. Una circunstancia que no se repite con su descendencia, a través de cuyos ojos ya puede mirarse. Pese a ciertas salidas fáciles era una espectacular y emotiva modernización del personaje e incluyó al que quizás sea el Lex Luthor más logrado de todos, cortesía de la interpretación de Kevin Spacey. Por desgracia el tema del hijo de Luisa Lane fue muy cuestionado y Brandon Routh como Superman, no tuvo el carisma necesario para conectar con el público. No fue recibida como se esperaba y se decidió buscar otro reinicio.

¡SUPERMAN, SIEMPRE SUPERMAN!

En 2013 Zack Snyder estaba de moda, luego de debutar con un sobresaliente rematé de La Noche de los Muertos Vivientes y entregar un impactante ejercicio de estilo llamado 300, prácticamente tuvo vía libre para traer de regreso al poderoso Kriptoniano. Pese a que le pusieron como productor a Christopher Nolan, el perpetrador de Batman Dark Knigth Returns, -de las mejores adaptaciones de un superhéroe al cine-, la película fue un exceso de todo aquello que le distinguía, mucho CGI en secuencias explosivas sobre una historia muy básica. Pero lo peor fue que trasgredió muchos rasgos característicos del personaje. Gran parte de los fans y la crítica consignaron la despreocupación que mostraba por los civiles a la hora del combate, además de errores básicos como saltos temporales y de espacio no justificados, muchos de ellos en un afán d buscar el mayor protagonismo posible para Lois Lane encarnada por Amy Adams. Aún así el asunto presentó a un Henry Cavil capaz de darle profundidad al héroe y más que conveniente Rusell Crowe para tomar el lugar de Marlon Brandon como Kal El. Mención aparte merece el excelente regreso del General Zod interpretado con intensidad por Michael Shannon. Una propuesta artificiosa a más no poder, incongruente en sí misma, pero efectiva como espectáculo, por lo que tuvo la suficiente taquilla para que incluso le entregaran a Snyder el destino fílmico de DC cómics.

Warner había hecho su elección para lo que habría de ser su universo de superhéroes y aunque de inicio tenían la intención de que tuviera el mismo estilo de Marvel, aventura con toques de humor ligero, terminaron apostando por una película adulta, o esa era la intención. Y es que la tan comentada Batman v Superman, que originalmente se pensó que fuera la Liga de la Justicia, luego ya no, y al final fue un poco de ambas, que narró el primer encuentro fílmico de los dos más grandes superhéroes -contando con la participación de otros más-, y debió ser un evento épico, se quedó a mitad del camino. Solo fue un show con base a secuencias de acción saturadas al grado de que no llega a distinguirse lo que está sucediendo, que se plantea como cruento y oscuro, pero termina resolviéndose con una coincidencia de nombre trasgrediendo a partir de ahí el tono, desperdiciando el impacto que podría representar Doomsday y dejando a un Supermán más que devaluado. Eso sí, tuvo muchas referencias a los cómics que fueron suficientes para satisfacer a gran parte de los fans y la presentación más que espectacular de Wonder Woman, el momento realmente épico de la película. Aún así, el aparato comercial hizo lo suyo para sostener el proyecto del universo fílmico interconectado de DC que siguió adelante.

Llegó el momento de Liga de la Justicia y a pesar de las críticas negativas, Zack Snyder comenzó al frente de este proyecto, por desgracia el lamentable fallecimiento de una sus hijas le empujó a abandonar, dejando todo en manos de Joss Whedon, el otrora responsable de gran parte del exitoso paso de Marvel, que a pesar de que tiene tanto excelentes películas, como otras que van de regular a malas, ha sabido mantener un universo consistente y atractivo para fans y público en general. La diferencia de estilos fue evidente en el resultado, secuencias con ciertas pretensiones de profundidad y desarrollo de los personajes que no terminan, en contraste con otras que dan prioridad al espectáculo pero buscan una simpatía innecesaria a través del humor. Aún así la película resultó bastante entretenida, sentó las bases de lo que abra de ser en adelante el universo fílmico de DC Cómics, pero sobre todo -aún con el bigote de Henry Cavil que borraron digitalmente- le regresó el estatus y la trascendencia que Súperman había perdido, gracias a escenas con cierto sentido dramático, como aquella en donde recién acaba de resucitar y Flash se sorprende al ver como a pesar de la velocidad que alcanza, este es capaz de seguirlo con la mirada, mientras contiene el ataque del resto de los superhéroes.

El protector de Metrópolis regresó y sigue entre nosotros. Hoy ademas en televisión, aunque de forma indirecta, gracias a la serie Kripton escrita por David S. Goyer -guionista en la trilogía de Batman de Nolan- que presenta aventuras previas a su nacimiento y posterior llegada a la tierra, ubicadas en su planeta de origen. Amen de sus breves apariciones en la serie Supergirl, en la cual es interpretado por Tyler Hoechlin.

Queda claro entonces que la presencia de Superman más allá del mundo de las viñetas sigue. La historia de aquel poseedor de los poderes de un Dios, que decidió ser un hombre para inspirar con su sacrificio y su valor, aún le resulta atractiva a las nuevas generaciones y verle volar atravesando la pantalla, sigue siendo un excelente pretexto para soñar e imaginar.
*Este texto originalmente fue publicado en Empire México
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Crítico de cine y analista de cómics. Ha sido editor en publicaciones como Cine Fantástico y Stage One. Ha colaborado en las revistas Chilango, Cine Premiere y Marvin, el periódico El Nuevo Mexicano, así como en programas para Telehit y Canal 22. Actualmente escribe en Revista Empire, Playboy y Time Out Mx, el sitio además de participar hablando de cine en Telehit. Es codirector de YouRockey en Web y YouTube.

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