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¡Somos lo mejor!

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★★★★✩

El director se divirtió haciendo esta película y se nota en su forma de dirigirla, una comedia ligera sin entrar en tesituras filosóficas propias de la adolescencia con un ritmo ágil y divertido.

La historia gira alrededor de tres chicas suecas de los años 80 (aunque parezcan tres chicos): dos de ellas punkies que reivindican que el estilo no ha muerto y otra más modosita y acérrima cristiana que se irá contagiando del gamberrismo de sus otras dos compañeras. A propósito de Dios, se usa mucho este gag durante al película al intentar las dos chicas punkies convencer a la cristiana de que es una tontería cree en el Altísimo. Esto me sorprende porque Moodysson es un católico devoto y en el film da a entender que la cristiana sucumbe ante la herejía punk.

Problemas teológicos aparte, el guión se desarrolla con buena perspectiva; es juvenil, fresco, gamberro y a veces divertido. Te tienes que reír con lo que piensan las punkies. Se aleja de los problemas de la edad, que los toca muy sucintamente (alcohol, novietes, envidia…) y me parece que podría haberse desarrollado algo más de conflicto con la inclusión de la cristiana en el grupo de punk que quieren formar por parte de las dos ateas; todo se desarrolla demasiado bien. El final es agradable porque no es lo que se espera y podría subtitularse como “Nos importa un pepino lo que piensen de nosotras”.

Las tres jóvenes están bien, cada una en su papel prototípico (la tímida, la atrevida y la fea con complejos). Todas actúan de una forma muy natural y transmiten verdadera pasión, sobre todo el personaje de Klara, la atrevida, que lleva la voz cantante (metafóricamente y en el grupo) de las tres. El resto de secundarios están correctos. Los padres quizás son muy viva la Pepa, no sé si por cultura nórdica o porque son así. Anda que en España iban a ser tan permisivos y comprensivos. En fin, otra cultura…

We are the best! no es una comedia musical pero sí que la música es importante. En su banda sonora encontramos una espléndida antología del punk sueco de los 80 y algunos éxitos más que harán las delicias de los nostálgicos (no, no está ABBA). El montaje está a la altura de una comedia, fresco y juvenil, ágil para que no decaiga el interés. La fotografía hace cosas un poquito raras, hay mucho enfoque y zoom, me recuerda a la forma en que están grabadas series como Modern Family o The Office; no tengo explicación para ese recurso, me resulta chocante. Aún así, la película funciona.

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Reviews Cine

FYRE: la estafa más grande en los últimos años

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El documental de Netflix Fyre: the greatest party that never happened nos cuenta la historia de un magno evento en donde un empresario desfalcó a miles de personas prometiéndoles una fabulosa experiencia en las Bahamas.

En este documental se entrevista a muchos implicados como empleados, cercanos, clientes e influencers que cuentan como Billy McFarland era un personaje que solo buscaba tener un status social abusando de otros de manera laboral-creativa, creando un festival musical lleno de celebridades en donde la gente podría convivir con estas.

Entre los beneficios que incluía tu acceso a dicha fiesta se encontraban alojamientos en villas de lujo en una isla privada en Bahamas, desplazamientos en avión privado, brunch en yates con modelos de la talla de Bella Hadid, Kendall Jenner y Emily Ratajkowski, así como tres días de conciertos en donde se presentarían Blink 182, Major Lazer, Disclosure entre otros.

Los organizadores de Fyre Festival, Billy McFarland y el rapero Ja Rule, hicieron creer a sus asistentes el año pasado que iban a vivir una experiencia de lujo con supermodelos en yates, conciertos, glamping, comida y alcohol pero ya llegada la fecha del evento, solo una tercera parte de la gente pudo aterrizar en las Bahamas para asistir al festival y al llegar, no tenían lugar para quedarse, ni comida ni bebida y obviamente no había supermodelos.

La terrible estafa llegó a redes sociales y la gente comenzó a hacer ruido y exigir que se regresara el dinero a los afectados, incluyendo gente que vivía cerca de la isla, pues muchos trabajaron en montaje de los campings sin recibir un centavo.

Hoy McFarland está sentenciado a seis años de prisión por estafador.

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