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Sin Dios y sin Diablo, Jaime Sabines y sus lectores, el legado del poeta

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“Esos amorosos de Sabines somos todos”

A partir del próximo 8 de junio, se va a exhibir en la Cineteca Nacional la película documental Sin Dios y sin Diablo. Jaime Sabines y sus lectores, obra del cineasta Claudio Isaac quien anteriormente ya había trabajado en proyectos relacionados con el poeta.

La cinta nos muestra los testimonios de personas de todos los tipos, entre los que se encuentran: maestros, artistas, reclusas, activistas y por supuesto, el hijo de Jaime Sabines. Es a través de lo que nos dicen, de una manera sencilla, pura y limpia, que descubrimos el como fue que conocieron al poeta, así como el impacto de su trabajo en la vida de cada uno de ellos y el legado que deja para el público en general.

El documental es exhibido en conmemoración del aniversario de Los Amorosos, uno de los poemas de Jaime, que como el resto de su obra, forman parte de la vida de muchas personas, dejándoles una gran marca, e incluso ayudándoles a soportar el dolor del amor, la desilusión y el luto.

Sin Dios y sin Diablo, refleja muy bien el legado que deja Jaime Sabines, no solo en la poesía y literatura, si no en la cultura en general de varios países. Con una muy bien cuidada fotografía podemos apreciar la felicidad de los testigos y nos contagian el amor que sienten hacia el poeta. Deefinitivamente se trata de una película que van a apreciar mucho  los fans de Sabines, y losque no conocen de el, después de verla van a querer comenzar a leer sus trabajos.

Datos técnicos

Director: Claudio Isaac

Fecha de Estreno: 8 Junio 2018

País: México

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Reviews Series

¡Checa lo nuevo de True Detective: Hunters in the Dark!

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True Detective

Temporada 3, Episodio 6

No nos hemos olvidado de los True Detectives que siguen nuestras reviews.

La investigación se pone seria en True Detective, pero también se vuelve más emocionante. No solo descubrimos quién Wayne  y Roland enterraron en el bosque, nos dan más posibilidades de como puede acabar la temporada. Cada pista sobre el verdadero secuestrador es evidencia plantada. El episodio anterior terminó en la línea del tiempo del 2015, con los dos detectives que están de acuerdo en no estar de acuerdo en cómo gastar su tiempo. Era solo una conversación, y una silenciosa, tarde en un porche, con un par de cervezas. Pero fue emocionante. 

“Fue un infierno cuando un tiroteo es la segunda cosa más emocionante que te sucede”, Wayne lo comparte, junto con un cigarrillo, con Amelia. Esa es una escena acertada de la serie en general. La escena del tiroteo fue increíble, pero fue superada con una discusión tranquila. Cualquiera de los dos personajes pueden interactuar de forma íntima o superpuesto con golpes, patadas o balas. Y además de eso, este episodio recibimos un recordatorio no tan agradable de que alguien puede estar haciendo las cosas en la oscuridad.

Es grandioso, especialmente cuando vemos que esta es la primera vez que Purple Hays dispara su arma en el trabajo. Por ejemplo, Amelia llega a ser una investigadora mucho mejor en este episodio. Su editor le rogó que le diera un seguimiento del libro sobre el caso, y tuviera una visita de lectura en la librería del tuerto. Los detectives, novelistas y periodistas de investigación no son muy diferentes en muchos aspectos. También son muy diferentes, en formas que pueden poner a prueba un matrimonio o una sociedad.

Lo otro que Wayne admite en la primera escena de la línea de tiempo de 1980, es que no pasa mucho tiempo recordando cosas. Esto consume a todo su personaje durante el transcurso de la temporada, así que saber que es una secreto mantenido durante mucho tiempo alimenta la indomable búsqueda de memoria que lo impulsa a seguir adelante. Es una especie de karma. Wayne está pagando mucho karma.

En lo que respecta a lo demás, parte de esta deuda kármica es que él y su compañero no le dieron una paliza a Tom Purcell durante la investigación inicial. La llamada grabada que hizo Sally es una fuerte acusación contra su padre, y Wayne y Roland pasan 20 segundos decidiendo que hacer. Luego Stephen Dorff pone su cara de enojo de Roland y Tom procede a golpearlo. Para el espectador, cualquier persona que reciba un golpe durante un interrogatorio es una manera de exaltarte. 

Sin duda, Scoot McNairy le da a esa escena todo lo que tiene con una implosión convertida en explosión y es bello. Tom se quiebra. Wayne y Roland saben que apenas mantiene las cosas juntas en su vida, pero cuando se produce el quiebre real, es un momento devastador. La escena completa, y sus consecuencias, da paso a un sutil truco de cámara en el que el reflejo de Wayne se ve atrapado en un vaso de cristal, mostrándolo y mirando hacia adentro en su propia línea del tiempo en el 2015, recordando la misma escena. Los fantasmas vienen en muchas formas.

Una segunda vuelta al antiguo lugar de trabajo de Tom revela que puede haber estado viviendo un estilo de vida de gay de closet. No es algo con lo que se sienta cómodo, guardar un folleto para una cura religiosa de la homosexualidad. El primo de Lucy Purcell, Dan O’Brien, cuyos restos fueron encontrados en una cantera en el documental en el 2015, tiene una visión para despejar a Tom en los años 90. Pero esto le costará a los detectives más que un huevo revuelto y un cenicero envuelto en salchichas para conseguirlo. Él le dice a los detectives que las pistas están siendo bloqueadas por personas importantes que no renegocian.

Hays y West dieron una vuelta de nuevo hacia Harris James, el oficial que identificó la mochila que se encontró en la escena del altercado de Woodard como el niño muerto Will. El ex policía está a cargo de la seguridad en las industrias de Hoyt, cambiando las hemorroides de un patrullero por un cómodo sillón reclinable. Amelia se encuentra investigando a los fugitivos en una casa religiosa, uno de los cuales recuerda haber visto a Julie. Ella se llamaba a sí misma Mary a veces, o Mary July, como el verano. Julie le dijo a la niña que ella había sido criada en un castillo rosa. La niña insinúa que lo que les sucede a las niñas en el lugar es la verdadera historia que Amelia debería estar siguiendo.

El hijo de Hays está teniendo una aventura romántica con la documentalista. Las indicaciones de ese romance estuvieron ahí todo el tiempo, no hace falta que un detective lo detecte, solo un papá. 

La última escena es una maravilla en forma de una trampa y Tom es el roedor en un laberinto. Lo han llevado hasta ahí, a propósito. Cada puerta se abre. Desde el momento en que escucha por casualidad a los policías federales que hablan de que West y Hays visitaron a O’Brien, a través del mismo motel que el primo de su esposa solía estar con metanfetamina, hasta la residencia de Hoyt. Las cámaras de seguridad lo ven. Ellos lo ignoran. Sabemos que algo sucederá, pero no tenemos idea qué pasará.

Los episodios no terminan en simples suposiciones y revelaciones. Terminan en momentos de una insoportable anticipación, como el disparo de una claymore, o la apertura de una puerta en una habitación rosa en una mansión que luce como un castillo. Hunters in the Dark casi nos da la oportunidad de saber quien es el secuestrador de Julie.

Calificación: 5/5

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