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Review: La Enviada del Mal

Review: La Enviada del Mal

A últimas fechas el género de terror ha optado por experimentar con la narrativa que plantea para sus historias, volviendo las cintas un poco más lentas y apelando en mayor medida por el terror que pueda generarse en la psique de los espectadores. El caso más reciente (y polémico) fue el de La bruja, de la cual mucha gente salió decepcionada por lo que se le presentó. Podemos decir que La enviada del mal es una cinta que se perfila hacia esta tendencia.

Kat (Kiernan Shipka) es una joven que lleva algunos días viviendo en un internado, ha eserado durante todo el mes de febrero para la visita de sus padres, sin embargo, a la llegada del día anhelado sus padres no la recogen. Con esta situación por delante tendrá que pasar el fin de semana recuida en el lugar acompañada de Rose (Lucy Boynton), una compañera mayor que no duda en mostrar aversión por Kat. Conforme avanza el fin de semana la protagonista será víctima de una posesión demoniaca que tendrá consecuencias graves en el lugar.

Paralelamente a la historia de las jóvenes recluídas encontramos a Joan (Emma Roberts), una joven que aparentemente ha escapado de un hospital y que busca regresar al internado en donde se encuentran sus compañeras, no sin antes cometer algunos actos violentos con quienes parecen ser los padres de su compañera.

La cinta de Oz Perkins, nos introduce en un mundo que le pide al espectador mucha paciencia para comenzar a ver el desarrollo de la trama. Echa mano del denominado efecto Rashomon, es decir, contar una situación desde diferentes puntos de vista, dándole al espectador más información con cada escena que sucede, de esta forma vemos cómo es que las aparentemente tres historias se van entrelazando para evidenciar lo que ha sucedido durante el fin de semana en el internado cerca de la ciudad de Nueva York.

Gracias a esta estructura de guión (o quizá a un defecto en su planteamiento) la cinta puede tener diferentes lecturas, dependiendo de cada espectador, pues nunca termina por aclararse si las historias de las mujeres en el internado son totalmente independientes de la de Joan, quien se encuentra en otro lugar, o en su defecto, Joan y Kat son la misma persona «el diablo» y una mujer poseída por él, creemos que podría haber muchas más lecturas al respecto y será el espectador quien dé su última palabra.

Ahora bien, ya hemos hablado de la estructura del guión y de algunos personajes, de quienes también es necesario apuntar que las actuaciones están bien desarrolladas, de acuerdo a las exigencias del planteamiento narrativo; se ha buscado crear una cinta en donde la trama se desenvuelva de forma lenta, contemplativa, con ello se le da un mayor espacio a cuadro a los actores, quienes deben cuidar cada uno de sus movimientos provocando que se vean estéticos, pues de lo contrario sus actuaciones perderán credibilidad, algo que se ve bien reflejado. La seriedad y las expresiones son muestra de ello. Sin embargo, en los momentos en que se realizan los ataques (o asesinatos) sus actuaciones se ven poco verosímiles, el ejemplo más claro es quizá cuando se acuchilla a algunos personajes, pues parece que a la escena le falta vehemencia.

En adición a lo anterior, la historia no sale de las temáticas convencionales del género de terror cayendo incluso en una serie de mezclas que hacia el final, van en detrimento de la misma trama, encontramos posesiones, asesinatos y un exorcismo que también se siente un poco falso al llevarse a cabo.

Hay otros dos elementos que son dignos de mención; el primero es la iluminación, pues se aprovecha en todo momento la locación en donde se desenvuelve la acción: la provincia en tiempos de nieve, de esta forma la iluminación es empleada en tonos fríos, lo cual denota la intención por crear una atmósfera en donde lo lúgubre es protagonista. El otro elemento es la música, que si bien se abusa de ella (es preciso decir que no es empleada para causar miedo, sino para contribuir a la creación de atmósferas) está muy bien compuesta, en donde impera el uso de violines.

Es preciso decir que La enviada del mal no es una cinta que muestre acción y terror desde un inicio, es más quizá esas sensaciones quedan de lado, pues lo que busca es ir creando una atmósfera a partir de la contemplación y de pedirle al espectador que sea paciente para ir desentrañando cada uno de los secretos que guardan los personajes. Es una cinta que presenta poca propuesta en cuanto al contenido o las tramas, pero tiene aciertos en la forma en que se cuenta.

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