Review: El comienzo del tiempo

    Bernando Arellano señala en su película uno de los temas más relevantes de la actualidad: la vejez y sus problemas. Con actores no profesionales interactuando con profesionales, retrata la vida de dos ancianos que han sido abandonados no sólo por su familia sino por el mismo gobierno que ha cancelado las pensiones.

    Si bien la película tarda en avanzar, logra tomar su posición y muestra las diferentes facetas de la vejez: el cansancio físico, el platicar sus ideas y experiencias, la soledad, el abandono, la falta de apoyo familiar y social en un entorno de precariedad y nostalgia.

    Con actuaciones naturales y diálogos cotidianos, las situaciones se desarrollan con fluidez y no deja ninguna duda de la postura del director sobre el tema, las marchas contra el gobierno cierran el círculo que inicia con el desconcierto de Antonio al llegar a una oficina para exigir el pago de su pensión. Dentro de la filmografía del cine mexicano, esta película continúa con la utilización de un tiempo suspendido y pausado, actores no profesionales y  retoma un poco ese sentido didáctico, un cine que señala, directo para que las personas se reconozcan y traten de cambiar su perspectiva.

    A pesar de la utilización de metáforas referentes al tiempo como los relojes o los caracoles,  la sensación de firmeza con la que plantea la vida de Antonio (Antonio Pérez Carrbajal)  y Bertha (Bertha Olivia Ramírez) junto con sus amigos, su nieto y un gobierno ajeno colocan al espectador en una doble situación: empezar a reconocer a la vejez como una etapa de la vida para valorar o pensar en su propio futuro en un país donde las crisis económicas afectan principalmente a los ancianos que no tienen muchos recursos económicos, es decir la mayoría de ellos.

    El contraste entre Antonio y sus amigos con su nieto desaparecido es uno de los mejores momentos de la película pues sitúa a dos elementos de la sociedad que están en una balanza: la vejez desolada pero animada por un lado y  la juventud desempleada y apática por el otro.

    Sin riesgos formales ni búsqueda estructural de las imágenes, la película apela a la concientización, acercándose leve pero peligrosamente a un infomercial de tipo electoral pero se salva  por esos grandes detalles , donde la pareja tiene que realizar de todo para poder sobrevivir, ya sea robar en una tienda o vender tamales en la esquina. Estuvo en el Festival de cine de Morelia 2014 y ganó el premio a mejor largometraje en el Festival Internacional de cine de Beijín 2015.

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