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Criticas Cine

Punto de Quiebra se estrenó un 12 de Julio y aquí la recordamos

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Estar aquí y ahora. Dejar todo a un lado del camino por un breve momento, para sentirse vivo y libre. Un instante que muchos solo pueden conseguir a través del vértigo del viento, la emoción del juego físico o la intensidad de las olas. Es excitante, es único, a tal grado que algunos harían cualquier cosa por que se volviera eterno. Así es Bodhi, el pasa su existencia montado en una tabla, sincronizando su respiración con las olas. Es él quien le enseñó a Johnny, el camino al otro lado de la adrenalina, desarrollando un vínculo inesperado entre ambos. Sin embargo no eran iguales. El primero era un joven obsesionado con eternizar su verano. El segundo era un policía a la caza de una banda de ladrones de bancos que ocultaban sus rostros con máscaras de expresidentes –Ronald Reagan, Richard Nixon, Lyndon B. Johnson y Jimmy Carter– y se sospechaba eran surfistas. Pero más allá de la hermandad forjada por la intensidad de la libertad, estaba el deber. Uno lo sabía, al otro no le importó pasar por encima de aquellos que confiaron en él, con tal de seguir montando sobre las olas. La confrontación era inevitable, con la tormenta del siglo como fondo, el límite que Bodhi soñaba con alcanzar.

Eso es Punto de Quiebra, una historia policiaca sobre surfers, convertida en una metáfora sobre aquellos que necesitan algo más de lo que la cotidianeidad les ofrece. Patrick Swayze y Keanu Reeves, fueron los responsables de encarnar a los personajes que representaban las dos caras del estilo de vida de una generación que se debatía entre el hacer por decision propia, pero no estar obligado a decidir. La cinta, dirigida por Kathryn Biguelow en 1991, autora de esa otra pequeña joya llamada Días extraños (1995), tiene una manufactura discreta, pero apabullante y efectiva. Resultan inolvidables las secuencias en dónde montan sus tablas y se deslizan, además de los espectaculares saltos en paracaídas.

Sobresale también  la larguísima pero trepidante persecución -realizada cámara en mano-, resultado del primer encuentro entre Johnny y los asaltabancos. Pero si hay que quedarse con algo, es con la mirada lacónica del joven policía, quien luego de darse cuenta de cómo los excesos llevan a Bodhi a perderse en su propio juego de adrenalina, camina bajo la tormenta y arroja su placa entre las olas salvajes que recorren la playa, mientras le acompañan los sonidos de una de las composiciones del grupo de metal ochentero Ratt. Al final, no hay héroes ni villanos, solo hombres ante sus elecciones, el asumirlas es lo que les permite poder llevar la frente en alto, es lo que les hace sentirse libres.

Este 12 de Julio se cumple un año más de su estreno y bien vale la pena recordarla.

PUNTO DE QUIEBRA
Estados Unidos, 1991
Título original: Point Break
Director: Kathryn Biguelow
Reparto: Keanu Reeves, Patrick Swayze, Gary Busey, Lori Petty, John C. McGinley, James LeGros, John Philbin

Imagen principal: Cartel de James Fosdike

 

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Criticas Cine

La Fuerza de Quebranto, de regreso en la Cineteca

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El documental es sin duda el género por excelencia de nuestro país. Es en el que se ha logrado la mayor continuidad, y el que cada año entrega las propuestas más arriesgadas y mejor logradas. Basta mencionar cintas como Cuates de Australia (2011) -de Everardo González- que evita -sin hacer demasiados alardes- los convencionalismos, y seducen al espectador con pedazos de realidad que le devuelven el completo protagonismo al ser humano. Algunas de estas producciones, incluso han sido capaces de dar golpes mediáticos y posicionarse bien en la taquilla, tal es el caso de Presunto Culpable (2011) -de Roberto Hernández-. Con este panorama de fondo y para apuntarse en la misma línea, en 2014 llegó Quebranto, cinta dirigida por Roberto Fiesco, que fue reconocida con varios premios en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara, y tiene como uno de sus principales aciertos, que no solo se nutre de la mitología fílmica mexicana -a veces poco referida por las nuevas generaciones de realizadores- sino que además la enriquece, registrando el peculiar destino del niño actor Fernando Ortega -hoy convertido en Coral Bonelli- quien apareciera en el armado fílmico de 1973, Fe, Esperanza y Caridad, compartiendo cuadro con leyendas de la talla de Sara García y Katy Jurado.

Como si se tratara de la continuación de aquel triple reflejo social perpetrado por Alcoriza, Fons y Bojórquez, Quebranto disecciona a una otrora criatura fílmica -tocada por la pantalla grande en su infancia misma- y reflexiona sobre sus circunstancias hoy cómo transgénero, para evocar lo que fue, sin juzgar ni censurar. La cinta es emotiva, por momentos sorprende, pero sobre todo evita la ceguera pretensiosa e intelectualoide, que pudiera impedirle reconocer y aprovechar las posibilidades que ofrecen los escondrijos de nuestro glorioso y tormentoso pasado cinematográfico. Su peregrinaje por festivales fue más que exitoso, se hizo acreedora al Ariel por mejor documenta en 2014 y resulta de revisión indispensable dentro la cinematografía nacional. Un acierto sin duda, que la Cineteca Nacional la proyecte este jueves 17 de enero, la oportunidad ideal para volver a disfrutarla, si es que ya pudieron verla, o si no, descubrirla como se debe, en la pantalla grande, con el extra de que el director estará presente para charlar con el público.

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