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«Picoro», «Mucha Crema» y otros héroes del micrófono luchístico

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Lucha Libre

«Picoro», «Mucha Crema» y otros héroes del micrófono luchístico

Se cuenta que la lucha libre llegó a México en los años treinta de siglo XX, sin embargo ésta se popularizó una década más tarde. En el encordado se creó toda una parafernalia y un misticismo, para involucrar al espectador en la atmósfera mágica; desde entonces la presencia del anunciador o presentador fue fundamental en la narrativa luchística. Ya era recurrente en el box la presencia del anunciador, con un tono de voz particular y un estribillo al estilo de un locutor de radio; las máscaras, la creatividad del luchador nacional y la personalidad de tal personaje, marcaron una diferencia entre pancracio mexicano y el «wrestling gringo». El anunciador se convirtió en un juglar, quién interna al espectador a un mundo fantástico. En los años cuarenta, Antonio Padilla «Picoro» destacó en como presentador oficial de la entonces Empresa Mexicana de Lucha Libre (EMLL) -hoy CMLL-, fundada por Salvador Lutteroth.

El famoso «Picoro» hizo célebre el «¡lucharaaaaaan a dos de tres caídas sin límite de tiempo!», frase que forma parte de la cultura popular y participó en cerca de 50 películas. Curiosamente su primera aparición en pantalla grande no fue en un filme de luchadores, sino en la cinta inspirada en la vida del boxeador mexicano Rodolfo «Chango» Casanova, «Campeón sin corona» (1946) de Alejandro Galindo. Por décadas «Picoro» presentó lo mismo los combates del Santo, Blue Demon, Huracán Ramírez o Mil Máscaras, que las hazañas de boxeadores de la ficción como Pépe «el Toro» o de figuras del pugilismo como «Kid Azteca». Padilla apareció por última vez en «Llanto, risas y nocaut» (1974) de Julio Aldama, entonces el carismático y robusto Vitorino tomó la estafeta como anunciador estelar. Recordado como rocanrolero tardío, la vida del «hombre de los 150 kilos de rock» estuvo tan ligada a la lucha libre que falleció de un infarto en la primera fila de la Arena «Pista» Revolución, mientras aguardaba un nuevo anuncio.


Durante los ochenta, justo en el declive del cine de luchadores y el retorno a la televisión de las luchas tras de un largo veto a finales de los cincuenta (por su «influencia nociva en los menores de edad»), el espectador de la pantalla chica conoció a Armando «Mucha Crema» Gaitán. Gracias a su elegancia y su capacidad de improvisación, el «Mucha Crema» transformó el ritual del anuncio en una crónica breve, lo cual le dio relevancia en la historia del «deporte de los costalazos». Gaitán, poeta de los cuadriláteros, fue un personaje indispensable de las funciones del CMLL hasta que en 2009 lo relevó Omar García. A los 76 años, el 19 de agosto del 2020 falleció Armando «Mucha Crema» Gaitán, con él se fue una época transición, de la lucha a ras de lona y en súper libre a una de temerarios vuelos, el strong style y combates extremos.

Por cierto, este 4 de septiembre el CMLL regresaron las funciones en vivo (aún sin público), vía streaming a través de Ticketmaster Live!; el «¡lucharaaaaaan a dos de tres caídas sin límite de tiempo!», retumba de nuevo en la Arena México tras largos meses de ausencia.

Periodista independiente, interesado en temas culturales, como cine, teatro y literatura. Fanático de la lucha libre y otros deportes. Escritor y dibujante conceptual en la soledad.

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