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Reviews Cine

Review: Rampage

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Por tercera vez se une la dupla formada por el director Brad Peyton con la gran estrella del cine de acción de hoy en día, Dwayne Johnson (igual que en ‘Journey 2’ y ‘San Andreas’), en otra película que no busca más que ser un vehículo de puro entretenimiento y lucimiento para el exluchador, lo cual se cumple sin más.

Johnson interpreta a David Okoye, un experto en simios que trabaja en una gran reserva animal, él tiene una relación muy cercana con George, un simpático gorila albino al que Okoye rescató de unos cazadores justo cuando estos masacraban a su familia, y con quien se comunica mediante señas.

Pero una noche, tras una explosión en el espacio de una sonda que buscaba volver a la Tierra con los restos de un experimento genético, un contenedor cae en el hábitat de George quien sufre una transformación, volviéndose ahora extremadamente violento e inexplicablemente grande, por lo que Okoye tratará de ayudarle ante el acoso de la policía y las autoridades que buscan exterminarlo, pero todo llega a peor cuando se descubre que además de George, otros dos animales, un lobo y un cocodrilo, también han sido infectados.

Partiendo de un famoso videojuego, la película de Peyton no tarda demasiado en arrancar con la acción, desnudando muy temprano sus intenciones de no ser más que un blockbuster cargado de entretenimiento y pensadas secuencias de acción, y logra cumplirlo al entregar una película que funciona a la perfección como un entretenimiento pleno de buen humor y bien narrado.

Y es que ‘Rampage’ cuenta con la enorme ventaja de haber sabido conformar un elenco cumplidor, rodeando a Johnson y su carisma con actores también carismáticos y brillantes, como Naomie Harris y Jeffrey Dean Morgan, además del gran sentido del humor de George, un personaje fácilmente querible, y todo a pesar de sus múltiples lugares comunes (hay una organización tiránica detrás de todo el caos y encabezada por los infaltables villanos) y la simpleza de su guion.

Pero, además, ‘Rampage’ es una película muy divertida, con una total autoconciencia de lo que es y que no pretende nada más allá de lo que muestra, lo que le permite establecer un verosímil que se sostiene gracias a que siempre se respeta la lógica interna del relato a pesar de los absurdos y disparatados momentos que se narran, donde se asoman momentos que van de la total violencia a lo lúdico sin que el relato lo resienta.

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Cine Mexicano

El Hombre Detrás de la Máscara

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El Santo regresa al cine. No de la forma en la que nos acostumbramos a verlo: peleando contra zombies, vampiros, momias, monstruos y un largo etcétera; sino que, esta vez, de una forma mucho más íntima de la mano del heredero del legado, El Hijo del Santo. Como su nombre lo refiere, El hombre detrás de la máscara, documental dirigido por Gabriela Obregón, intenta mostrar el lado más personal de aquel héroe popular.

Al inicio de la cinta se nos advierte que todo lo relatado parte desde un punto de vista subjetivo. Esto porque conocemos la historia de Rodolfo Guzmán, El Santo, a través de la historia de su hijo. Pese a la gran cantidad de declaraciones de familiares, amigos, colegas y expertos, se nos acerca al primer Enmascarado de Plata por las anécdotas propias de El Hijo del Santo.

Entre esas anécdotas se destaca, por ejemplo, cuando el sucesor luchístico relata el momento en que se enteró que su padre era el legendario Santo: Un día, su padre lo invita a su “trabajo”, mientras viajaban en el automóvil un grupo se gente se acercó a las ventanas, entre gritos y manoteos, el pequeño Hijo del Santo no comprendía qué pasaba; cuando volteó al asiento trasero, donde se encontraba su padre, se dio cuenta que en su lugar estaba El Santo.

De igual manera, recuerda cuando su padre falleció e incluso en un momento tan personal tuvo que portar la máscara por la cantidad de prensa que había. De este tipo de anécdotas está llena El hombre detrás de la máscara, a la vez que se muestra una gran cantidad de imágenes de archivo inéditas donde vemos a un joven Santo compartir momentos con su familia, y videos caseros de El Hijo del Santo en sus viajes por Europa.

El problema es que esa advertencia del principio sobre el punto de vista subjetivo pareciera más una justificación a la especie de auto promoción que termina siendo la película. La historia del Santo original se vuelve un mini homenaje dentro del arco principal que es la vida del hijo. Carece de la objetividad necesaria para hacernos creer por sí solos en el mito que significa El Santo dentro de nuestra cultura popular, como sucede al inicio de la película.

En cambio, se nos intenta convencer de que la explotación comercial del personaje es necesaria para su preservación. Ni siquiera hay una declaración por parte de algún periodista o experto que equilibre la balanza. Todo en pantalla se siente meticulosamente controlado para no afectar de ningún modo la imagen del protagonista y productor de la cinta, minimizando, sin querer, lo temas relevantes que toca en algún punto, por ejemplo, la lucha y sacrificios que ha tenido que afrontar fuera del ring para conservar el anonimato de su persona y el misticismo de su personaje.

Se nota la gran labor de El Hijo del Santo en pro de mantener vigentes los recuerdos de su padre, sin embargo, el enfoque que se la otorga al documental, irónicamente, nos deja justo con la idea contraria que se pretendía dar.

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