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El Justiciero 2, larga de drama pero corta de balas

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Antoine Fuqua (The Magnificent Seven, 2016) es un realizador al que le gusta darle un enfoque de crítica social a sus películas de acción, trae a personajes encarnados por actores memorables, pero el ritmo no es vertiginoso y siempre manejan un mensaje, aunque sea ligero de lo que piensa de la violencia que se vive en las calles de Norteamérica y el mundo y en este aspecto The Equalizer 2 no se quedará atrás.

Robert McCall (Denzel Washington), el héroe anónimo de Massachusetts regresa (o mejor dicho, nunca se fue) y sigue haciendo justicia desde las sombras, viajando a los rincones más ocultos del mundo para ajustar los cabos sueltos por encima de la ley. Sin nada que perder se ha enfrascado en una labor altruista pero violenta que le traerá silenciosas consecuencias.

En medio de la investigación de un falso suicidio y homicidio marital, Susan Plummer (Melissa Leo), la principal aliada de Robert en las sombras, es asesinada por acercarse demasiado a los verdaderos responsables y a McCall no le queda más que salir de su anonimato para contactar a las personas cercanas a Susan y pedirles favores especiales.

Para todos sus viejos aliados será una sorpresa ver que en realidad no está muerto, pero aclarar la muerte de Susan le parece un riesgo que vale la pena pagar. Con lo que no cuenta es que no es fácil volver a tener una vida tranquila con su enorme lista de antecedentes y menos con las amistades que tiene y pronto entenderá que el enemigo está muy cerca esperando su más ligero descuido.

Al mismo tiempo uno de sus inquilinos, el joven Miles Wittaker (Ashton Sanders) un estudiante de arte está por andar en malos pasos y Robert busca persuadirlo y enseñarle que en el mundo aún hay esperanza y una oportunidad de ser una persona diferente para alguien como él. Sin embargo, para Miles solo estará siendo sermoneado por uno más de sus vecinos, el de la facha más cotidiana y aburrida y le costará mucho seguir sus consejos.

El Justiciero 2 es una buena película de acción pero no para los fans del género de antaño, quizás tampoco para los fans de la serie de los ochentas, porque el lenguaje de Fuqua es distinto y en esta historia particular, encontrarán un ritmo diferente y más trasfondo dramático, incluso la historia peca de querer olvidarse de si misma por algunos momentos para ofrecer una historia alterna con el personaje de Miles, quién como muchos jóvenes se ven tentados por el dinero fácil y comenzar un camino lleno de adicciones y violencia.

En cuanto comience el desarrollo de las historia encontrarán un trabajo que les parecerá muy familiar a lo que se pudo encontrar en la exitosa serie de Netflix, The Punisher, porque la figura de Robert comparte el tener un entrenamiento estricto y disciplina militar como su más grande arma contra sus enemigos quienes para esta película, vienen directo de su pasado, y es hasta ese momento que podemos recordar que estamos viendo una película de acción, hasta entonces el ritmo baja bastante y eso puede desalentarte como espectador.

Personalmente rescato mucho la secuencia final de acción que se desarrolla en una pequeña isla en medio de un huracán, me parece algo bastante original y un buen escenario para un combate frente a frente. Si hay que concederle varias licencias a El Justiciero 2 para disfrutarla, la recomiendo para pasar un buen rato con una baja expectativa, Denzel Washington no desmerece en lo absoluto, pero el guión pudo haber sido algo mucho más interesante que lo que pudimos conocer en la primera entrega y es extraño que no lo logre.

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Todo es parte de una misma historia “La vida misma”

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La vida misma es nuestro principal narrador sospechoso…

El guionista Dan Fogelman (Loco y estúpido amor, 2011) además de escribir el guion, en esta ocasión se sienta en la silla del director para realizar una historia que peca del querer obligarnos a llorar.

La historia está dividida en episodios que nos narraran todo a través de diversos personajes, cada uno con problemas personales en tiempos distintos y lugares diferentes, centrándose en dos países de lengua y costumbres diferentes como lo son Estados Unidos y España, cada episodio será protagonizado por una pareja diferente y el como un suceso estremecedor conecta cada historia a través del espacio y tiempo, uniendo a cada generación de ambos continentes en una sola historia.

Por un lado, en la ciudad de Nueva York conocemos la historia de Will (Oscar Isaac, Ex Machina, 2014) un hombre joven con problemas de alcoholismo debido a que fue abandonado por su esposa Abby (Olivia Wilde, Tron, 2010) y del otro lado del mundo, en España, se encuentra Javier (Sergio Peris-Mencheta, Resident Evil: Afterlife, 2010) un campesino humilde que ha comenzado una vida en compañía de su esposa Isabel (Laia Costa, Victoria, 2015) pero su patrón el sr. Saccione (Antonio Banderas, La piel que habito, 2011) poco a poco comenzará a robarle lo más importante para él, su familia, los relatos no terminan ahí, ya que cada pareja continuará su historia por algunas generaciones, hasta quedar unidas en una misma.

La vida misma es una película en donde no hay un solo protagonista, ni dos, los actores pasan a segundo plano dejando que sea la vida quien tome el papel protagónico con cada una de las situaciones que entrelazan la historia, una cinta que nos enseña que no hay que encariñarnos de los héroes, ya que en cualquier momento se pueden convertir en el villano de la historia y que el villano puede ser héroe.

Datos técnicos:

Director: Dan Fogelman

Guion: Dan Fogelman

Género: Drama, romance

País: Estados Unidos

Duración: 1 hora 57 minutos

Fecha de estreno: 19 diciembre 2018

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