AnimacionSeries

Para festejar la temporada 30 de los Simpson, hablemos de Krusty

0

Ah ¿Quién puede olvidar la carcajada de ese dulce payaso, cuyo único afán en la vida es hacer reír a los niños y llenar sus jóvenes vidas de alegría e ilusión? Bueno, eso además de ganar unos cuantos millones de dólares, vivir la vida de glamour que implica ser una estrella de televisión, además de todos los lujos que su estatus de icono de la comedia le merecen. Ese es Herschel Shmoikel Pinkus Yerocham Krustofsky, mejor conocido como Krusty, un payaso que ejemplifica claramente a esas figuras del espectáculo que pululaban durante mediados del siglo pasado, y que más allá del talento que pudieran tener, cuando lograban posicionarse se dejaban absorber por el personaje que crearon frente a las cámaras y por los excesos que esto les proporcionaba. Así como él, existieron muchas figuras que después de probar la fama y el dinero se dedicaron a disfrutar de la vida con base a la comercialización desmedida.

Pero Krusty es más que eso, es más que una grotesca criatura generada dentro del show business, más que las Krusty burguers, las tazas, los vasos, las golosinas, los cereales, las figuras de acción y toda esa cantidad inimaginable de inútiles productos alusivos con su imagen. Krusty es el ejemplo de esas contradicciones de la vida que permite que a pesar de que un hombre no tenga escrúpulos, esté lleno de vicios y defectos, además de mostrar una gran falta de respeto por sí mismo; alcance el éxito y la popularidad e incluso se convierta en una figura pública respetada y admirada. Por encima de intelectuales, artistas y demás, en Springfield suele estar Krusty.

Tal vez sea que desde pequeño superó las críticas y restricciones de su padre, Hyman Krustofsky -un Rabino intolerante ante su inclinación a la comedia-, y se mantuvo fiel a sí mismo, esforzándose por alcanzar su sueño de convertirse en payaso y llegar a ser el número uno en la televisión. Ese es el entrañable Krusty, divertida e irónica figura que encarna el lado mañoso del negocio del espectáculo, el humor negro, el cinismo y de vez en cuando el buen corazón. Porque a veces puede ser compasivo, además de respetuoso y hasta sofisticado.

Es por ello que volvemos a preguntar ¿Quién puede olvidar la carcajada -misma que retomó de Bob Bell, actor que personificó al payaso Bozo- del llamado rey de la comedia, quien se convierte en una irreverente mirada de la vida? Por que Krusty es más que el retrato de un payaso, es el reflejo crítico de nuestra sociedad, tal y como cada habitante de Springfield también lo es. ¡Salud, dulce payaso! ¡Felicidades a los Simpson!