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NYFF 2020: Zero for Conduct; ¡Viva la rebelión!

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Cine

NYFF 2020: Zero for Conduct; ¡Viva la rebelión!

En la 58 edición del New York Film Festival estuvo disponible la versión ¡cinco minutos más larga! del clásico de Jean Vigo, Zero For Conduct (Zero de conduite, 1933),  restaurada en 4k por la distribuidora francesa Gamount en colaboración con The Film Foundation y La Cinémathèque française. El mediometraje francés (49 minutos esta versión, 44 las anteriores) es principalmente conocido por ser influencia directa de la Nouvelle vague, en especial, para Francois Truffaut y su The 400 Blows (1959), así como para If… (1969) del británico Lindsay Anderson.

Ambas películas muestran el inconformismo y la eventual rebelión de sus personajes pero, más que nada, ese anhelo de autonomía e individualidad. La obra de Vigo retrata un sistema educativo compuesto por abundantes y severas reglas como el medio para lograr mejores “ciudadanos” (¿Qué otra razón le podemos dar?). Lo cierto es que si se intenta alienar la conducta de un individuo, solo se alimenta su deseo de identidad.

Zero for Conduct toma su título del castigo que impedía a los alumnos salir los domingos del colegio-internado si su comportamiento, según los tutores, no era el adecuado durante la semana. Estamos en el típico colegio francés de principios de los 30’s (el cual también nos puede recordar, en cierta medida, el colegio al que muchos asistimos): horarios absurdos, saludos en coro, uniformes obligatorios y, sobre todo, los adultos siempre tienen la razón nomás por ser “adultos” (de vergüenza cuando uno de los maestros intenta animar a un estudiante tocándole con insistencia la mano, infiriendo cierto acoso, a sabiendas que el director le dará la razón, porque los alumnos son niños que necesitan ser educados).

Un sistema cuyo fin, se supone, es fomentar la madurez en niños que solo quieren comportarse como lo que son. Es la típica enseñanza de que obedecer es más importante que pensar por sí mismo, de memorizar el conocimiento y aceptar sin cuestionamientos lo dicho por los mayores (algo aún muy común en nuestros días). Vigo, por lo tanto, representa estas absurdas enseñanzas a través de absurdos tutores. Tenemos, por ejemplo, al director escolar, interpretado por un actor enano, quien obsesivamente acomoda su sombrero en una repisa, el profesor que roba las pertenencias de los alumnos o el repugnante profesor gordinflón que toca con insistencia la mano de sus alumnos.

Aunque, también, tenemos la excepción con un joven profesor que suele imitar a Charlie Chaplin y muestra mayor entendimiento hacia los infantes. Es el contraste a la pedantería y despotismo de los demás docentes quienes toman sus propias reglas y métodos como verdades absolutas, creyendo que pueden imponerse ante cualquier otro razonamiento. El punto culminante llega en la celebración de una festividad, es el día elegido por los niños para rebelarse contra los tiranos utilizando sus únicas armas: creatividad e ingenio.

La película es una oda a la libertad, aunque eso implique caos. Algo que le valió la censura en su momento. Para las autoridades francesas Zero for Conduct incitaba la revuelta y el anarquismo. Vaya concepto. Derivado, en parte, por el pasado del director: su padre, Eugène Vigo, conocido mejor por su seudónimo Miguel Almereyda, fue un escritor y periodista cofundador del periódico autodenominado anarquista Le Bonnet Rogue; constantemente perseguido por sus ideas políticas tuvo varias idas y vueltas de prisión. Un día fue encontrado muerto en su celda. Jean tenía doce años.

Vigo murió a los 29. Siempre sufrió severos problemas de salud, contrayendo a temprana edad tuberculosis (la causa de su muerte). Su mala salud y el contexto de su padre, combinados con sus propias experiencias en colegios-internados, fueron la razón de su postura de unión entre débiles para rebelarse ante los autoritarios rechazando cualquier convencionalidad no sólo en temática, también en estilo.

Zero for Conduct destaca por los alcances de su narrativa y por la forma de representarla. El uso del slow motion en Seven Samurai (1954), es ampliamente reconocido, sin embargo, veintiún años antes, Jean Vigo utilizó la técnica con el  mismo propósito épico durante la víspera de la rebelión estudiantil al mostrar la determinación de los niños con una mini revuelta en sus dormitorios donde las plumas de almohadas vuelan dramáticamente por toda la habitación. De igual manera, el director incorpora algunos efectos de cámara que recuerdan a su compatriota George Mélies, incluso, utilizando de forma breve animación.

Si bien, el nombre de Jean Vigo está escondido en la historia del cine debido a su corta filmografía, su legado es amplio y vigente aún hoy. Vivió solo 29 años. ¿Qué hubiera sido y aportando en sus años posteriores? Es obvio que nunca lo sabremos.

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