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NYFF 2020: The Woman Who Ran, el relajante encuentro de uno mismo en tres partes

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NYFF 2020: The Woman Who Ran, el relajante encuentro de uno mismo en tres partes

Hacia el final, la protagonista responde a la típica pregunta utilizada meramente para una función fática (¿Qué te pareció la película?) con una simple pero no menos adecuada frase: “Fue pacífica”. Dicho enunciado podría describir igualmente la película que se nos presenta a nosotros: The Woman Who Ran, nueva cinta del experimentado director surcoreano Hong Sangsoo vista en esta 58a edición del New York Film Festival.

El largometraje (de apenas 77 minutos) tiene una suerte autorreferencial que ejemplifica el reconocible estilo del director con largos planos abiertos y cuyas conversaciones tienen lugar en sitios en apariencia comunes (departamentos, cafés, la calle) y entre personajes cotidianos. Dentro de la misma película, la fórmula se repite y, sin embargo, siempre resulta pacífico. Desde hace ya algunos largometrajes el surcoreano se ha enfocado más al lado femenino con su colaboradora de cabecera la actriz Kim Min-hee, esta vez encarnando a una joven chica, Gamhee, quien asegura nunca haber pasado un solo día sin estar lejos de su esposo desde hace cinco años, lo que lleva su matrimonio.

Por el contrario, nunca vemos al esposo. Por primera vez, Gamhee está lejos de él cuando visita/reencuentra a tres antiguas amigas donde se involucran las mismas situaciones: la agradable vista a alguna montaña y la incómoda interrupción de un hombre. La primera, Youngsoon (Seo Younghwa), quien vive en unas lujosas residencias, prepara una parrillada con ayuda de su roomie mientras todas hablan de su deseo de volverse vegetarianas debido a la simpatía que tienen por animales como la vaca pero cuya carne se encuentran comiendo en ese momento.

La mayor ironía llega cuando el vecino toca a la puerta para pedir amablemente que dejen alimentar a los gatos que rondan las residencias para que no regresen puesto que la esposa-vecina es alérgica, Youngsoon y su roomie se niegan con la misma amabilidad porque “los gatitos también tiene que comer”, el vecino contesta con la misma ironía de la charla vegetariana “los humanos son primero”.

La segunda es Suyoung (Song Seonmi) quien cuenta cómo obtuvo el departamento tan de moda en el que habita y el cual tiene una bella vista a (otra) montaña. Esta amiga asegura que el casero tiene una predilección por rentarle a artistas. De igual manera cuenta su interés amoroso por su vecino del piso de arriba para, posteriormente, ser interrumpida por un tipo enamorada de ella. El tercer y último encuentro es con Woojin (Kim Saebyuk) en un cine, ella es quien le hace la pregunta sobre la película, ya que en el fondo hay cierta fricción y sentimientos sin arreglar entre las dos, en parte porque Woojin está casada con un antiguo novio de Gamhee y el cual es la tercera conversación incómoda con un hombre, esta vez entre la protagonista y el susodicho en un escenario del cine que tiene como vista otra montaña.

The Woman Who Ran tiene su epicentro en las conversaciones que, si bien, recuerdan viejos tiempos añorados también resuenan heridas sin sanar. Gamhee descubre, en los tres encuentros, aspectos a “envidiar” (por así decirlo) y otros a agradecer. No hay catarsis en este descubrimiento, nuestra protagonista se siente en paz a pesar de todo y nosotros como espectadores lo sentimos también. The Woman Who Ran es pacífica.

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