Contacto

NIGHTSTREAM 2020: Deadline, cuando la realidad supera al terror

Deadline

Reviews Cine

NIGHTSTREAM 2020: Deadline, cuando la realidad supera al terror

Como parte de la sección Retro del festival virtual NIGHTSTREAM 2020 pudimos ver la versión remasterizada por la distribuidora Vinegar Syndrome y la American Genre Film Archive de Deadline de Deadline (1981), película dirigida por Mario Azzopardi y un verdadera joyita del canuxploitation (cine de explotación hecho en Canadá). 

Deadline_1980_1.1.5_2400x

La película plantea una polémica aún vigente hoy sobre las repercusiones del cine de terror en la sociedad, a través de un guionista estancado creativamente. Steve Lessey (Stephen Young), experimentado guionista y escritor de horror, está en busca de una historia que lo «desencasille» de sus anteriores trabajos marcados por un horror explícito y provocativo digno de serie-b, ahora, más bien, quiere encontrar el horror definitivo. El también otrora profesor universitario lidia con las constantes presiones de un productor que le pide terminar lo más pronto un guion de esos sangrientos que “venden y sólo él sabe hacer”.

Para variar, el trabajo de Steve está afectando su vida personal y familiar. Sus hijos le reprochan el poco tiempo que pasa con ellos, además, su esposa se aleja cada vez más de él y la familia a causa del alcohol, las drogas y las fiestas. Steve tampoco es el mejor padre, los tres pequeños, si bien no les falta nada, quedan en segundo plano dentro de las prioridades del protagonista cuya principal preocupación está en su trabajo y la relación amor-odio que tiene por el género: sus obras se caracterizan por excesivos elementos del cine de explotación, los cuales considera de poca calidad, aunque también los defiende de las críticas de un grupo de universitarios políticamente correctos al estilo de los millennials de hoy en día.

pqM2tNTmSMv2Xuy6GXSppeRsqi9

Deadline destaca en su narrativa por insertar en pantalla secuencias propias del imaginario de Steve. Tenemos, por ejemplo, a unos niños amarrando a su abuela a la cama para quemarla viva, una mujer ahogada por sangre salida de la regadera o un grupo de monjas caníbales. Para colmo, la actriz principal de la filmación en la que está involucrado es un auténtico dolor en el hígado. Todos estos elementos se conjugan en Steve al estilo de la posterior Cat in the Brain (1990), de Lucio Fulci, para crear una crisis más allá de lo laboral y personal donde la división entre la ficción y realidad se vuelve difusa, provocando conflictos internos cuyo punto culminante llega cuando el terror alcanza una terrible tragedia en la vida del atormentado guionista.

Azzopardi pone a juicio la legitimidad de aquellas opiniones que consideran al cine de terror un incitador de violencia. La terrible tragedia, antes mencionada, llega cuando los hijos, dentro de su inocencia, recrean una mortal escena que vieron en un filme de su padre. La acusación inmediata (y simplona) cae sobre las cintas de género, porque, obvio, los padres no asumirán la (ir)responsabilidad de sus acciones ante el peor sufrimiento que puede vivir alguien que ha procreado. Los niños suelen necesitar algo más que juguetes y cosas materiales.

MV5BNDVmZjRkMGQtODk1Zi00ZDZkLWJiZDctMDM3ZWI0NmI2OWE3XkEyXkFqcGdeQXVyMTQxNzMzNDI@._V1_SX888_CR0,0,888,499_AL_

Un ejemplo más reciente y popular de esto lo encontramos en South Park Bigger, Longer & Uncut (1999), si bien ahí se plantea un mensaje basado en la libertad de expresión, es cierto que la relación de un individuo con su entorno inmediato influye más en cómo asimila el contenido proporcionado por los medios, que la influencia del medio por sí mismo. Mario Azzopardi, de forma similar, plantea este comentario dentro de un universo de horrores donde en realidad no hay verdaderos culpables. Todo es más complejo que echar culpas.

El pertinente comentario de Deadline se hace más relevante al implantarlo en una película que roza lo autorreferencial. La cinta de Azzopardi se podría considerar como horror solo por las películas del género dentro de la misma película. Porque, la realidad en la que vive Steve, una serie de situaciones más cercanas al drama convencional, no tienen nada fantástico y, sin embargo, la tragedia de la vida real (por llamarlo así) le proporciona la inspiración necesaria para su historia de horror definitiva. Hay documentales sobre realidades más crueles y terroríficas que cualquier obra de ficción.

Agregar comentario

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más artículos de Reviews Cine

Top