Mórbido 2018: Lifechanger, el horror corporal de una historia de amor

Cuando Lifechanger, cinta dirigida por el canadiense Justin McConnell, comienza nos produce esa sensación de intriga y confusión: vemos el despertar de una mujer desnuda y en seguida nos damos cuenta que está acompañada por un cadáver en estado de putrefacción. Lo desconcertante es la pasiva calma de la recién despertada chica.

Esta sensación sigue de una u otra forma a lo largo de la película siendo su principal cualidad. Nos encontramos ante la historia de un experimentado e involuntario asesino en serie, el cual tiene la capacidad de cambiar de forma adoptando la apariencia de diversas personas a quienes después tiene que destazar y esconder para tomar su identidad. No es algo que éste “asesino” haya decidido, es su modo de vida para no morir porque cada forma que adopta tiene una vigencia.

La “habilidad” se convierte en una verdadera maldición cuando llega el amor. En uno de esos tantos cambios de vida conoció a Julia, a quien ha seguido desde entonces manteniendo banales conversaciones a través de la apariencia de diferentes personas con ella, otorgándole lo necesario para conocerla a la perfección y simpatizar rápidamente entre si. Digamos que nuestro protagonista se encuentra en un eterno loop al estilo del personaje de Bill Murray en Groundhog Day(Harold Ramis, 1993), donde a pesar de conquistar a la chica frecuentemente y ganarse su afecto, siempre tiene que empezar de nuevo.

Nuestro protagonista es una especie de antihéroe que de manera irónica vive muchas vidas sin tener una. Hay un cierto nivel existencial en la cinta de McConnell, las experiencias de todas las vidas que ha sustituido le han hecho desarrollar cierta indiferencia, como su postura hacia el asesinato, el cual practica ya como una rutina. Pareciese que su única salvación, el “amor”, también es su perdición.

Una voz en off es nuestro guía pero no nuestro narrador, se trata de algo diegético, de nuestro verdadero protagonista: una voz. Es de resaltar la dirección actoral de todos quienes interpretan al shapeshifter, vamos de un personaje a otro con la certeza que se trata del “mismo”, a la vez que aumenta el horror corporal.

Lifechanger tiene cierto grado de originalidad en su desarrollo, sin embargo, hacia el final se siente a medias, sin la profundidad suficiente para explotar todo el potencial de su interesante premisa. Pese a eso resulta una entretenida película de horror corporal.

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