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Criticas Cine

Moonwalker a treinta años de su estreno

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Para alguien del talento y posibilidades de “El Rey del pop”, era lógico que tarde o temprano alcanzara la pantalla grande. Esto sucedería un 29 de octubre de hace tres décadas. Por supuesto, su llegada no pudo haber sido más espectacular y ostentosa, reflejo del momento en que se encontraba su carrera.

Moonwalker es más que una clásica cinta artificiosa de los ochentas, se trata de un fiel testimonio del punto más alto que Michael Jackson pudo haber alcanzado en su carrera, a un paso de la vanidad y el egocentrismo.

ERASE UNA VEZ…

Era 1988, en ese momento, la claridad de su mente creativa era plena, los fanáticos que le seguían en el mundo se contaban por millones, la industria musical se encontraba a sus pies, y no había nada que se le pudiera negar. Es entonces que Michael escribe un guión en dónde refleja las distintas facetas de su trayectoria, y en dónde él es el protagonista. Una historia en dónde tres chicos son testigos de sus extraordinarias transformaciones, hasta convertirse en un héroe intergaláctico; y enfrentar a un terrible villano. Llamado Mr. Big, este fue interpretado por el mismísimo Joe Pesci (Arma Mortal 2, 3 y 4), y su pretensión era apoderarse del mundo, haciendo que los niños estudiantes consumieran droga.

En el protagonista de esta especie de documental-musical, se pueden rastrear con facilidad las distintas etapas de la vida de Michael, desde aquel niño que cantara la conmovedora canción de Ben, pasando por el joven de Thriller, hasta el de We Are The World, y Bad.

EXTRAVAGANTE Y POLÉMICA

La cinta esta armada a través de una serie de videoclips con reminiscencias de cómic, en una aventura plagada de efectos especiales y con un cortometraje final que pretende darle sentido a la narración. Un despliegue de fantasía y ciencia ficción, inconexa, pero con momentos inolvidables, que a final de cuentas vale más por lo representativo con respecto al artista y su trayectoria, que por sus verdaderos valores fílmicos. Amén de que logra proyectar el poder de la música y el baile, como solo Michael Jackson lo podía entender.

Moonwalker se estrenó al mismo tiempo que el disco Bad y su gira correspondiente, además de que tuvo su respectiva adaptación al mundo de los videojuegos, vía la extinta consola Sega Génesis. Fue al final de dicho Tour que la cinta estuvo disponible en video. A un año de su salida al mercado, ya había vendido tan solo en Estados Unidos, la cantidad de 800.000 unidades.

MOONWALKER
Estados Unidos, 1988
Director: Jim Blashfield, Colin Chilvers
Actores: Michael Jackson, Brandon Quintin Adams, Dante Basco, Joe
Pesci, Khiry Abdul-Samad, Tajh Abdul-Samad
Productor: Dennis E. Jones, Jerry Kramer
Guión: Michael Jackson, David Newman
Fotografía: Thomas E. Ackerman, Robert E. Collins, Frederick Elmes
Música: Bruce Broughton, Michael Jackson

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Criticas Cine

La Fuerza de Quebranto, de regreso en la Cineteca

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El documental es sin duda el género por excelencia de nuestro país. Es en el que se ha logrado la mayor continuidad, y el que cada año entrega las propuestas más arriesgadas y mejor logradas. Basta mencionar cintas como Cuates de Australia (2011) -de Everardo González- que evita -sin hacer demasiados alardes- los convencionalismos, y seducen al espectador con pedazos de realidad que le devuelven el completo protagonismo al ser humano. Algunas de estas producciones, incluso han sido capaces de dar golpes mediáticos y posicionarse bien en la taquilla, tal es el caso de Presunto Culpable (2011) -de Roberto Hernández-. Con este panorama de fondo y para apuntarse en la misma línea, en 2014 llegó Quebranto, cinta dirigida por Roberto Fiesco, que fue reconocida con varios premios en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara, y tiene como uno de sus principales aciertos, que no solo se nutre de la mitología fílmica mexicana -a veces poco referida por las nuevas generaciones de realizadores- sino que además la enriquece, registrando el peculiar destino del niño actor Fernando Ortega -hoy convertido en Coral Bonelli- quien apareciera en el armado fílmico de 1973, Fe, Esperanza y Caridad, compartiendo cuadro con leyendas de la talla de Sara García y Katy Jurado.

Como si se tratara de la continuación de aquel triple reflejo social perpetrado por Alcoriza, Fons y Bojórquez, Quebranto disecciona a una otrora criatura fílmica -tocada por la pantalla grande en su infancia misma- y reflexiona sobre sus circunstancias hoy cómo transgénero, para evocar lo que fue, sin juzgar ni censurar. La cinta es emotiva, por momentos sorprende, pero sobre todo evita la ceguera pretensiosa e intelectualoide, que pudiera impedirle reconocer y aprovechar las posibilidades que ofrecen los escondrijos de nuestro glorioso y tormentoso pasado cinematográfico. Su peregrinaje por festivales fue más que exitoso, se hizo acreedora al Ariel por mejor documenta en 2014 y resulta de revisión indispensable dentro la cinematografía nacional. Un acierto sin duda, que la Cineteca Nacional la proyecte este jueves 17 de enero, la oportunidad ideal para volver a disfrutarla, si es que ya pudieron verla, o si no, descubrirla como se debe, en la pantalla grande, con el extra de que el director estará presente para charlar con el público.

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