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Mónica Mayer y el “sentarnos a escuchar a las demás”.

COLOQUIO_ARTIVISMO_FEMINISTA

Butaca Alternativa

Mónica Mayer y el “sentarnos a escuchar a las demás”.

A propósito de su participación en el Coloquio Artivismo feminista y disidencia sexual del Museo Universitario del Chopo, la artista visual feminista Mónica Mayer nos platica de su visión en torno al feminismo, el arte y el tiempo que vivimos.

“Para mí el feminismo es sentarte a escuchar a las demás”

“Aquí estoy, tranquilita en mi casa. Trabajando mucho pero en casa”. Así inicia la charla al saludar a Mónica Mayer, quien siempre dispuesta se muestra frente a la pantalla de su computadora para compartir su pensamiento, hablar de su experiencia dentro del arte y del feminismo; recurrir a los recuerdos y con ellos, tener una referencia para emocionarse sobre el momento que vivimos pero al mismo tiempo, cuestionar y dar paso a la escucha.

La carrera dentro del arte y el feminismo inició para Mónica en los años 70 y durante décadas se ha mantenido activa dentro de la creación y la investigación junto con varias mujeres con las que además, ha compartido el silencio, la lucha, el humor y la transformación.

M MAYER, FOTO JORGE ARREOLA BARRAZA

Ahora, con muchas de sus colegas y amigas, forma parte del Coloquio Artivismo feminista y disidencia sexual del Museo Universitario del Chopo, que inicia actividades este lunes 23 de noviembre, como parte de la Toma feminista del Chopo, actividad en colaboración con la Cátedra Rosario Castellanos de Arte y Género, en la que la artista participa en la mesa titulada ¿Cómo se pone el cuerpo en el arte feminista y de la disidencia sexual? Y, a propósito de todo lo que envuelve esta actividad y su presencia en ella, hablamos con ella.

MM. Participo en mi mesa, sé que voy a estar muy atenta porque van a estar muchas amigas mías, personas a quienes admiro mucho y en ese sentido creo que hay un reparto estelar dentro del arte feminista latinoamericano. Creo que empezamos con la conferencia Magistral de María Laura Rosa, ella junto con Julia Antivilo, que sí organiza todo esto por parte de la cátedra (Rosario Castellanos), son dos de las investigadoras de arte feminista latinoamericano que estaban desde la trinchera, desde meterse al archivo, de ir a buscar información debajo de las piedras y encontrar a las artistas.

Es una mesa que me enternece mucho, porque nos conocemos muy bien, aunque somos de generaciones muy diferentes es esta complicidad tejida entre generaciones que seguramente será de lo que acabaremos hablando y de cómo en nuestros caminos se ha entretejido el activismo político, el arte, la pedagogía y una actitud de lo que al día llaman “la ternura radical” que para mi es “la pedagogía amorosa”, que es una actitud dentro del arte y el feminismo que las tres compartimos en lo que hacemos.

– Mónica, se que es difícil, pero si se pudiera hablar brevemente del tema que da nombre a la mesa en la que participas ¿cómo se pone el cuerpo en el arte feminista y la disidencia sexual?

MM. Es difícil contestarla brevemente porque de entrada, el hecho de poner el cuerpo ya nos lleva a una serie de discusiones que yo como feminista silvestre que empecé en los 70’s no estoy al día, entonces me la he pasado preguntando ¿qué es eso de poner el cuerpo? Para, desde distintas posturas teóricas saber a qué se refiere, pero para mi es estar ahí presente con mis ideas, con mis pensamientos, con mi acompañamiento, con entender de que todo es un sistema y que hay que trabajar conjuntamente, digo, las tres trabajamos nuestro compromiso dentro del campo artístico, dentro del campo político y desde el abrir espacios para otras mujeres y desde lo personal, entonces para mi quizá, poner el cuerpo es tener esa presencia de veras, de ese compromiso real.

– Y, al hablar de disidencia sexual ¿cuál es tu perspectiva en ese sentido, dentro del arte?

MM. Dentro del arte y dentro de todo lo demás, a mí me encanta porque he ido viendo cómo se abre, hace ratito estaba recordando que en los años 70, -cuando estudiaba en el Woman’s Building en Estados Unidos en la escuela de arte feminista-, un buen día hubo un encuentro lésbico, pero participé con alguna de las obras que estaba haciendo en ese momento y le mandé, naturalmente, la programación a mis papás y ellos me hablaron por teléfono y estaban escandalizadísimos porque me decían, que como yo viviendo con Víctor (Lerma), que qué iba a sentir Víctor de que yo participara en un encuentro lésbico y me acordaba de eso y pensaba “¿qué pensarían mis papás ahora?” (risas). Y es que a mi me parece maravilloso que estoy viendo toda esta organización de las infancias trans, que estoy viendo toda esta complejidad que me divierte y me cuesta mucho trabajo el hablar en nosotras, nosotros, nosotres; estos cambios en el lenguaje, este hablar de las problemáticas porque las problemáticas ahí estaban, las personas con diversidades sexuales ahí estaban, eso no era el problema antes, era el ocultamiento de esa diversidad de formas de ser y de existir en el mundo; entonces, creo que es maravilloso que se vea y que se hable y me pregunto a futuro, porque ahorita estamos aquí y pensamos que estamos hasta delante de lo que se está hablando, pero como yo he visto las cosas a lo largo de 4 décadas o 5, ya que creemos que estamos en la frontera, siempre hay otros espacios que conquistar, otras aperturas y formas de ser seres, personas, tan distintas como somos todas las personas unas de otras.

– Bien dices, las problemáticas estaban ahí, y en este paso del tiempo ¿tu visión o sentido, incluso, el significado de feminismo ha cambiado viendo todo lo que ha pasado y toda la evolución de la lucha?

MM. Hay cosas que las veo igual pero transformadas, como con otro lenguaje, como que estamos hablando de lo mismo pero ya estábamos hablando de eso. Por ejemplo: hoy que se habla tanto del rollo de la interseccionalidad, pues yo veo en esos años y evidentemente estábamos hablando de la interseccionalidad, no tenía ese nombre, pero el feminismo de aquí no era el mismo que el de Estados Unidos y los cuestionamientos que había aquí de arte y artesanía, de lucha de clases, de racismo, de todo eso, no eran los mismos que se estaban haciendo en Estados Unidos y desde entonces había un feminismo, había muchos feminismos muy variados hablando de muchas cosas, pero acababa llamando la atención y poniendo los reflectores un cierto tipo de feminismo, entonces creo que hoy estamos más abiertas, más abiertos a hablar de todos estos feminismos, a aprender las unas de las otras, pero esas realidades igual, ya estaban ahí, y pues ha tenido que irse abriendo porque algunas tuvimos la fortuna de empezar a hablar de nuestra situación como mujeres en determinado momento, pero no todo mundo ha podido, pero de repente podemos ir involucrando en tejer puentes y en hablar de cosas y eso me abre mundos todo el tiempo, me sorprende, me enojo, a veces me cuestiono o me escandaliza cuando de repente me retransforman toda la historia de México y toda la historia de las comunidades prehispánicos y me empiezan a hablar de una historia que no es la que me contaron. Entonces de repente me cuesta trabajo -no digo que no me cueste- es un esfuerzo de estar tratando de entender cómo van cambiando las cosas, este proceso es como la tecnología: no la cambian a cada ratito; lo mismo pasa aquí: van ampliándose las ideas, va habiendo más conocimiento, van habiendo más voces y entonces es más complejo y entonces en algunas es igual pero más ampliado, y en otras pues si…es….

Te digo, del rollo trans no se hablaba, yo creo que a penas íbamos en la g -la l de lgbt no la tenían- era el movimiento gay; el movimiento lésbico estaba muy calladito. Yo me acuerdo en el Chopo cuando eran las exposiciones del círculo cultural gay y siempre llegaba yo y les decía: “vergas por aquí, vergas por allá, vergas por todos lados” y los trabajos que hay lésbicos eran como imagen de playboy, como la fantasía de un hombre pensando lo que es el rollo lésbico y ¿dónde están las voces de las artistas lesbianas que evidentemente también siempre las ha habido? Lo que pasa es que era más difícil que las artistas lesbianas abiertamente dijeran que eran lesbianas y que asumieran porque los costos eran muy grandes y la represión era muy grande y es maravilloso ver que se ha ido ampliando y que ya no nos cuesta tanto trabajo como sociedad. Yo nunca me hubiera imaginado que hubiera matrimonios igualitarios; nunca me hubiera imaginado que hubiera aborto, libre y gratuito, se veía muy lejos y eso es maravilloso.

Ahora, en los últimos 5 años, en torno al arte feminista, ha habido un cambio brutal, porque todavía cuando yo hice mi exposición en el MUAC, mi retrospectiva, hice El tendedero y puse un archivito y me preguntaban ¿por qué sigues haciendo la misma obra 40 años después? Y pensaba, pues porque el problema sigue siendo el mismo pero, ¿qué ha cambiado? En ese momento hice un archivo de otras artistas en la computadora que estaban trabajando el tema, desde Lorena Wolffer y todo atrás y colectivos, pero eran 8 y si hoy me pongo a hacer un archivo de arte feminista en México no me alcanza el directorio telefónico –que ya no usamos ¿verdad?- pero no me alcanza porque hay muchísimas y eso es un cambio muy reciente-. Creo que se despertó toda una generación y me encanta, en ese sentido me encanta que va a haber la participación de LasTesis, que es este cambio de forma, es utilizar la cuestión artística para las manifestaciones políticas, no solo dentro del medio artístico, sino en la manifestación política y global porque esto se hizo maravilloso incluso con esta mezcla de lo académico, -porque todas son académicas-, y de lo artístico y lo político y esos entrecruzamientos creo que es algo que ha brotado de una manera muy fuerte en los últimos años y espero que se vea en el coloquio.

-Hablabas en algún momento de las diferentes generaciones y las diferentes posturas y es un encuentro maravilloso, pero ¿qué supone para continuar creciendo en este movimiento?

“…Esas distintas posturas se me hace que muestran lo que para mí siempre ha sido la esencia del movimiento feminista: nos teníamos que hacer responsables de nuestra voz y nuestro silencio

MM. Me encanta, esa diversidad y esas distintas posturas se me hace que muestran lo que para mí siempre ha sido la esencia del movimiento feminista que eran esos pequeños grupos de concientización en lo cuales cada una nos sentábamos y teníamos el mismo tiempo para hablar de un tema y en esos grupos aprendimos, quienes participamos, a hablar y a tener voz, porque tenías tus dos minutos y si te sobraba tiempo y ya no tenías nada que decir, tenías tu silencio, entonces nos teníamos que hacer responsables de nuestra voz y nuestro silencio. Y aprendimos o yo aprendí, a escuchar, a escuchar que la experiencia de cada quien es distinta, sin juzgar además, porque es tu experiencia y la experiencia de la de enfrente es otra, entonces a mi me entusiasma que sea esto.

Ahora, yo se que en ese sentido, a veces soy del club de los optimistas porque es difícil, es difícil porque también hay muchos reclamos y los ha habido desde siempre, entre feminismos del norte, del sur, de las ciudades, de otras ciudades, del cómo llegamos a los feminismos desde distintas posiciones y requiere de un esfuerzo muy grande de querer escuchar, de querer aprender, de querer plantear en donde estamos sin aplicar el feministómetro ni tratar de excluir a otras personas, eso no siempre es fácil y eso no siempre se da en el feminismo porque pues también son grupos en los que hay que lidiar con conflictos y hay que aprender a hacer eso y somos, en general grupos que venimos desde nuestras propias marginalidades, entonces también traemos una serie de… ¡Pues estamos bien enojadas! Y a veces las unas contra las otras, entonces a mí si me preocupa mucho como tejer estos puentes, como construirnos, como sí poder escuchar nuestras distintas opresiones y nuestros distintos privilegios, -como le dicen ahora-, para llevarnos bien.

 

“Requiere de un esfuerzo muy grande de querer escuchar, de querer aprender, de querer plantear en donde estamos sin aplicar el feministómetro ni tratar de excluir a otras personas, eso no siempre es fácil”.

Y, desde el arte, yo lo veo, yo lo vivo todo el tiempo, lo vivo en las complicidades con las artistas de diferentes generaciones, lo vivo con artistas que están haciendo otros tipos de trabajo que no tienen nada que ver con el mío y de todas maneras hay un respeto, un interés y un entender que pues nos conviene a todas trabajar en conjunto para deshacernos de los problemas que tenemos por el hecho de ser mujeres – que no tienen nada que ver con el hecho de cómo trabajamos- sino que por el hecho de ser mujeres participamos en menos exposiciones, se escribe menos de nuestro trabajo, tenemos menos oportunidades en general, entonces ¿cómo resolvemos eso? Que no es por nuestras ideas, es simplemente opresión y yo creo que hay en muchas artistas, este espíritu de abrir espacios para todas, está el Museo de Mujeres artistas mexicanas, está este blog que hace Carla Rippey, está el Facebook que hace Elizabeth Ross sobre mujeres artistas de arte y feminismo, hay distintos proyectos míos, está Histeria…creo que de muchas de nosotras hay esta necesidad de abrir el espacio pero para todas porque nos conviene a todas y le conviene a la humanidad, se están perdiendo de las voces de la mayor parte de la gente del mundo, entonces realmente les conviene a ellos más que a nosotras.

En esta misma toma del Chopo, abrimos el espacio para que se oigan estas distintas voces.

 

“Creo que de muchas de nosotras hay esta necesidad de abrir el espacio pero para todas porque nos conviene a todas y le conviene a la humanidad, se están perdiendo de las voces de la mayor parte de la gente del mundo”.

 

– Se está caminando, pero el camino es muy largo y también hay tropiezos.

MM. Y va a tardar mucho tiempo. Si nos tomó 10 mil años construir el patriarcado, no vamos a acabar en medio siglo, seguramente no vamos a acabar en un siglo porque lo que se tiene que cambiar es muy profundo, no nada más son las leyes y que haya políticas gubernamentales o que haya presupuesto para que haya eventos de género. Tenemos que cambiar desde adentro todas las personas.

 

“Y va a tardar mucho tiempo. Si nos tomó 10 mil años construir el patriarcado, no vamos a acabar en medio siglo, seguramente no vamos a acabar en un siglo porque lo que se tiene que cambiar es muy profundo”.

 

Yo sigo diciendo que mi principal lucha en el feminismo es quitarme todas las telarañas que traigo, que 40 años de feminista y me cacho, de repente… que si se enferma mi papá (cuando vivía) decía “¿quién es la que lo va a cuidar?”. Y respondía, pues yo, que soy la única mujer y era la única hija, y entonces toma darse cuenta el cómo tenemos tan introyectado el patriarcado y eso cuando estamos tratando de cuestionarlo… ¡Imagínate si ni siquiera estabas tratando de cuestionarlo!, pues nos va a tomar más tiempo y creo que para eso sirve el arte, porque el arte tiene una manera de hablar y cuestionar las cosas culturales que otras disciplinas o campos no tienen y desde el arte nos permite ver los claroscuros, ver que no son verdades absolutas y entonces poder acercarnos más y a hacer nuestros todos estos cuestionamientos y estos cambios.

“Yo sigo diciendo que mi principal lucha en el feminismo es quitarme todas las telarañas que traigo, tengo 40 años de feminista y me cacho”

-A veces uno puede caer en lo mismo que critica o contra lo que lucha, eso puede ser parte del camino. Somos humanas.

MM. Pues si y que todas estamos en nuestros distintos procesos y también hay que entenderlo.

– Recordando El Tendedero… ahora pregunto: Como mujer, ¿Qué es lo que más detestas de este año pandémico?, ¿de este proceso que estamos viviendo?

MM. Lo que más detesto, personalmente, es la angustia de la enfermedad, la angustia de la cuestión económica, de lo que va a pasar o está sucediendo pero, en términos de género, a mí se me hace que esto nos va a hacer retroceder muchos años, muchas décadas, si no tenemos cuidado porque la carga del cuidado, la carga de la casa está cayendo principalmente en las mujeres pero también la violencia está cayendo en las mujeres.

Hicieron en estos días un tendedero en Colombia y el tema que usábamos fue la pandemia y aparecía que la violencia dentro de las casa ha subido muy gachamente y estamos hablando de la violencia gruesa, no de la de “tú asume y encárgate de la escuela de los niños y de todo lo demás”, esto entendiendo que el 70% de las casas en México tienen a la cabeza a una mujer, de entrada, sino también como ha cambiado la violencia en las calles: 11 niñas desaparecidas en Iztapalapa en 15 días, 11 feminicidios diarios, está más violento que nunca y, por otro lado, está toda esa violencia que a mí ni se me había ni ocurrido, se les ocurrió a ellos, y es la violencia a través de las redes sociales porque de repente si estás tomando clases y está la cámara, estamos abriendo nuestros espacios íntimos a maestros, a compañeros de escuela, a gente de trabajo y ha habido mucha violencia en ese sentido y a mí me preocupan los retrocesos: si ya las mujeres ganábamos menos y las mujeres en general éramos más pobres que los hombres con esto pues … no sé que va a pasar.

– Y ¿sobre el movimiento feminista?

MM. Es que hay muchos movimientos feministas y hay muchas personas que se dicen feministas y grupos que yo pienso que es como un feminismo no muy bien digerido y hay posturas que se dicen feministas que a mi se me hacen espantosas, como las Terf, que no aceptan a las personas trans y eso a mi me escandaliza de una manera espantosa.

Hay muchas diferencias entre los feminismos, pero tenemos que estar dispuestas a hablar, a hacer alianzas una con las otras… por eso te decía que no se si eso es en realidad feminismo o que es lo que está pasando por ahí porque para mi el feminismo no tiene nada que ver con eso, para mi el feminismo es sentarte a escuchar a las demás, sentarte y hacerte cargo de tu silencio y de tu voz y para mi no cabe eso que se dice que es feminismo.

“Para mí el feminismo es sentarte a escuchar a las demás”

– Y parece haber mucho odio…

MM. Es que la mayor parte de la gente usa las redes de una manera espantosa y no solo es en las redes, hay ideas detrás de esto. Tenemos que hacer el manual de Carreño para redes sociales porque la gente pone en redes cosas que se morirían de la pena si lo dijeran en persona… Hay como una disonancia cognitiva de no entender que cuando estás hablando en las redes, estás hablando públicamente.

Hace falta mucha educación en ese sentido pero no creo que vaya nada más por ahí, hay como corrientes ahí que parecerían que son feministas y no es en contra de un feminismo separatista porque también entiendo a quienes quieren ser separatistas y porqué, pero este que excluye así, no acabo de entenderlo. Tal vez tendría que sentarme a hablar con ellas para saber cómo tejen puentes no para que no haya conflicto sino para que, como que el enemigo es el de afuera y es muy grande pero realmente estamos en un momento en el que es muy posible, que si no tenemos cuidado, nos vamos a extinguir como especie, estamos en un momento muy crítico y realmente perder el tiempo en pendejadas, peleando entre nosotras mismas, es como “ay por dios”…. Como decía el personaje de Harry Potter, “prioridades por favor”. Estamos a punto de deshacer el mundo y están peleándose por tonterías y lo digo por ese grupo y lo digo por el conflicto que hay entre las feministas del norte y del sur, entre muchas diferencias pero bueno, que nuestras diferencias nos unan, nos hagan entendernos las unas a las otras, no que nos separen porque ahí no es.

Estamos en un momento en el que es muy posible, que si no tenemos cuidado, nos vamos a extinguir como especie. Estamos a punto de deshacer el mundo y están peleándose por tonterías. Que nuestras diferencias nos unan, nos hagan entendernos las unas a las otras, no que nos separen porque ahí no es”.

***

A continuación presentamos el programa de este Coloquio, el cual podrá disfrutarse a través de la página del Museo Universitario del Chopo y sus redes sociales.

http://www.chopo.unam.mx/

 

Conferencia magistral

Arte y activismos feministas en Latinoamérica. Algunos recorridos para pensar cómo continuar 

 

Imparte: María Rosa Laura, historiadora del arte de la Universidad de Buenos Aires (UBA). Sus líneas de investigación se centran en el arte feminista contemporáneo argentino, brasileño y mexicano. Ha escrito sobre arte y feminismo en diversos libros, catálogos y revistas especializadas.

 

23 de noviembre, 11:00 h

 

Mesa 1. ¿Cómo se pone el cuerpo en el arte feminista y de la disidencia sexual? 

A partir de esta pregunta se aborda la relación cuerpo, performance y performatividad en el arte feminista de las disidencias sexuales.

 

Participan:

Mónica Mayer, artista visual feminista y crítica de arte

Liz Misterio, investigadora y editora especializada en arte, feminismo y cultura.
Lía García, pedagoga, artista plástica y del performance

Modera: Lorena Gabriela de la Peña del Ángel, académica Facultad de Artes y Diseño (FAD)

 

23 de noviembre, 12:30 h

 

Conferencia magistral con la colectiva chilena LASTESIS

 

LASTESIS es un colectivo artístico, interdisciplinario y feminista de mujeres de Valparaíso, Chile, compuesto por Daffne Valdés Vargas, Paula Cometa Stange, Lea Cáceres Díaz y Sibila Sotomayor Van Rysseghem. El colectivo se dedica a difundir teoría feminista a partir de la performance, específicamente a través de un lenguaje interdisciplinario que combina las artes escénicas, lo sonoro, el diseño gráfico y textil, la historia y las ciencias sociales. Con su trabajo buscan traducir las tesis de autoras feministas hacia estímulos visuales, sonoros y corporales, configurando un dispositivo para múltiples audiencias. Su primer trabajo fue una puesta en escena en pequeño formato estrenada en agosto del año 2018 en Valparaíso, basada en el libro Calibán y la bruja, de la escritora feminista italo-estadounidense Silvia Federici. Para su segunda puesta en escena, estudiaron la violación en América Latina, específicamente los planteamientos de la antropóloga argentina Rita Segato al respecto, dando como resultado la puesta en escena en pequeño formato el violador eres tú, y la intervención callejera un violador en tu camino.

 

Participan:
Colectiva LASTESIS
Julia Antivilo, Cátedra Rosario Castellanos de Arte y Género.

 

24 de noviembre a las 18:00 h

Mesa 2. ¿Cómo se construyen las visualidades feministas y disidentes sexuales?

Una charla en torno a las visualidades preguntándose qué y cómo se muestra las propuestas visuales desde este arte político.

Participan:

Gabriela Huerta, Laboratorio curatorial feminista
Karen Cordero, historiadora del arte y curadora
Cerrucha, artista visual

Modera: Elvia Torres, académica FAD

 

25 de noviembre 11:00 h

Mesa 3 ¿Cómo se derriban los cánones desde el feminismo en el Arte y el Diseño?

Académicas y estudiantes de la FAD exponen los mecanismos o estrategias para romper con los cánones del Arte desde las propuestas artistas y activistas feministas.

 

Participan:

Lorena Gabriela de la Peña del Ángel, académica de la Facultad de Artes y Diseño (FAD) y Estudiantes Organizadas de la misma institución. Memorias del paro 2020 en la FAD: diálogos comunitarios. Arte y Diseño con posicionamiento feminista: encuentros y desencuentros estéticos.
María del Carmen Rossette Ramírez, académica FAD. Desde el aula en resistencia con perspectiva de género otras pedagogías disruptivas. Caminos de construcción colectiva y colaborativa.
Elvia Torres, académica FAD. Ciudad incluyente: El discurso visual como herramienta política.

Modera: Julia Antivilo, Cátedra Rosario Castellanos de Arte y Género

25 de noviembre 12:30 h

 

 

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