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Manuel Valdés… el adiós del loco que todos llevamos dentro

Cine Mexicano

Manuel Valdés… el adiós del loco que todos llevamos dentro

 

Durante el crepúsculo de los años de los años treinta del siglo XX, el cine mexicano comenzó su etapa industrial; en la llamada «Época de oro» la comedia fue uno de sus géneros fundamentales. Una década más tarde Cantinflas ya había tenido sus primeros estelares, y otros notables cómicos de la Carpa (caldo de cultivo popular del chiste, la parodia y las sátira política) cómo Manuel Medel, el «Chaflán» y Delia Magaña, formaban parte del cine nacional. La comedia mexicana llegó a otro nivel con Germán Valdés «Tintán», quién debutó en «Hotel de verano» (1943), pero «En el hijo desobediente» (1945) recibió su oportunidad estelar de la mano de Humberto Landeros. En este filme Manuel Valdés -hermano de Tintán-, un joven larguirucho de apenas 14 años tuvo su primera experiencia en el «show business» cómo extra. Manuel Valdés nació en 1931 en Ciudad Juárez, quizá su carrera no alcanzó los niveles del «Pachuco de oro», pero con el tiempo se convirtió en uno de los cómicos más notables de México.

En los cincuenta el actor recibió el mote de «el loco», gracias a su hilarante personalidad, su capacidad de improvisación y su versatilidad escénica. A lo largo de esta década tuvo cierta actividad cinematográfica, y recibió una oportunidad estelar en «Una muchacha y dos fantasmas» (1958), al lado de su hermano Germán y Ana Luisa Peluffo. En el filme interpretó la canción «El médico brujo», tema que develó su capacidad vocal (otro de sus talentos), e incluso llegó a grabar un álbum. El «Loco» fue uno de los pioneros de la comedia en la televisión mexicana, donde debutó en 1955, a la par de cómicos como Viruta y Capulina, le correspondió esa transición de la comedia cinematográfica a la televisiva. Ya en el cine a color, el cómico aceptó colocarse una botarga de lobo para protagonizar Caperucita roja» (1959) junto a la pequeña María Gracia; pese al confuso diseño de producción y su trivial narrativa, el personaje le valió el reconocimiento del público. El «Loco» Valdés también fue parte del «cine juvenil» en «Al ritmo de twist» (1962), con la rocanrolera María Eugenia Rubio y el entrañable «Beto el Boticario», ahí interpretó al Matusalem, un «fósil universitario».

En los setenta Manuel Valdés era ya uno de las personalidades más importantes de la televisión gracias a «Ensalada de locos», la emisión reunió a un grupo de comediantes talentosos como Héctor Lechuga y Alejando Suárez. Además de su actividad en cine y televisión, se dio el lujo de trabajar en centros nocturnos en aquella época de «las noches de cabaret»; llegó a ser tan famoso que en los ochenta tuvo su propio «late show», «La hora del Loco». Aunque en los noventa decreció su popularidad, tuvo esporádicas apariciones en programas de televisión, y se convirtió en el referente de una generación de cómicos cobijados por la pantalla chica. En los últimos años la salud de Manuel Valdés se deterioro notablemente, mantuvo una batalla contra el cáncer la cuál perdió la mañana del 28 de agosto del 2020. Todo un «casanova», jugador de fútbol americano en la juventud y recalcitrante aficionado del club América (son bien recordadas las apuestas con su compadre, el actor Sergio Corona), el «loquito» siempre será recordado como parte del imaginario de la cultura popular mexicana.

Periodista independiente, interesado en temas culturales, como cine, teatro y literatura. Fanático de la lucha libre y otros deportes. Escritor y dibujante conceptual en la soledad.

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