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Macabro XVIII: Reborn, The Mongolian Connection y El Espíritu de la Muerte

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El Festival Macabro XVIII ya está entrando a su parte media. Hay algunas películas que pasan inadvertidas, otras son poco afortunadas y otras de las cuales vale la pena hablar. Entre ellas están las siguientes tres, no son highlights (esas las dejamos para un texto más a fondo), pero no deben pasar desapercibidas. Tenemos una con destacados valores de producción, una efectiva cinta de acción rodada en Mongolia y una gran muy mala película.

Reborn (2018)

Filmada en 15 días y en casa de Brian Yuzna -uno de los cineastas más representativos del cine de género de bajo presupuesto-, Reborn es una suerte de Frankenstein y Carrie (Brian de Palma, 1976). De hecho, el director Julian Richards, según comentó en el Q&A después de la función, quería que el cineasta estadounidense hiciera un pequeño cameo. Los productores Jeannie McGinnis y John Penney no lo consiguieron, pero, en vez, apareció nada más que Peter Bogdanovich.

La participación de Bogdanovich es breve pero significativa. A lo largo de la película es mencionado por la experimentada Barbara Crampton, quien interpreta a una actriz en decadencia intentando resurgir, a la vez que ofrece clases de actuación a un grupo de jóvenes. Su agente consigue que una joven actriz en ascenso asista a sus clases con el fin de que Crampton ensaye para la audición de la próxima película de Bogdanovich.

El trasfondo de la historia tiene que ver con un complicado parto que la protagonista tuvo 16 años atrás y cuya bebé nació muerta. Crampton siempre pensó que había perdido a su hija, sin embargo, un trabajador del hospital la revivió en un laboratorio. La chica creció en la familia del trabajador, hasta que en su cumpleaños 16 decide buscar a su madre. La historia transcurre a través de una serie de asesinatos que la chica, quien posee la habilidad sobrenatural de controlar aparatos eléctricos, provoca en su camino. La película se siente bastante genérica, está lejos de ser algo refrescante en el género. Empero, tiene ciertos detalles cinematográficos y los valores de producción antes mencionados que la hacen una particularidad.

The Mongolian Connection (2019)

Esta vaya que fue una sorpresa. Investigando sobre el director Drew Thomas poco nos encontramos. Su carrera básicamente consiste en ser director de fotografía y operador de cámara en diversas series, entre ellas la versión norteamericana de The Office. Como director, tiene un video documental de Coachella 2006 y un largometraje de ficción llamado Channeling.

The Mongolian Connection tiene cierta semejanza al Gareth Evans que hizo en Indonesia The Raid (2011): Es una sencilla y efectiva historia de acción y artes marciales. El trío protagónico es tan diverso como sus productoras. Tenemos al actor mongol Amarsaikhan Baljinnyam interpretando al policía Ganz del Departamento de Justicia Mongol, al actor procedente de Hawai Kaiwai Lyman como el agente del FBI Wade, y al actor Kazajo Sanjar Madi como el letal sicario Serik perteneciente a una poderosa organización criminal mongola.

Cuando Wade captura a Serik en Texas, el FBI le encomienda trasladarse con el criminal a Mongolia para trabajar en conjunto con la policía de aquel país con el fin de que el sicario testifique en contra del líder criminal. A lo largo del film vemos los intentos de Ganz y Wade por proteger a Serik de la mafia mongola, la cual quiere eliminar a su ex miembro antes del juicio. El valor de la cinta recae en las espectaculares coreografías, las emocionantes persecuciones y los efectivos gags.

El trío protagónico tiene la química necesaria para simpatizar con ellos, además, su presencia es poderosa en pantalla. En pocas palabras The Mongolian Connection tiene todo lo necesario para iniciar una franquicia y ser una de las mejores películas de acción del año.


El Espíritu de la Muerte, Poder Satánico, El Azote de la Humanidad (2019)

El título ya es hilarante por sí solo. Dentro de la retrospectiva al llamado “Padre del terror colombianoJairo Pinilla, Macabro tuvo la premier mundial de su nueva película. La cual también es, según comenta el propio director, la primera película colombiana de terror en 3D.

El Espíritu de la Muerte, Poder Satánico, El Azote de la Humanidad
es un largometraje de bajo presupuesto que Pinilla viene trabajando desde 2011. Una especie de mezcla entre terror sobrenatural, melodrama amoroso y una historia de concientización acerca de “los peligros del mal uso del internet, las drogas y el satanismo” . ¿Y de qué va la película? Todo gira alrededor de un innecesariamente complejo lío amoroso. Intentaré explicarlo: Una chica le pide de favor a su amiga, quien está metida en eso del satanismo y las drogas, que le ayude a que su novio deje a su esposa e hija para quedarse con ella. La amiga, entonces, le da una chuchería que te encuentras en cualquier mercado artesanal para que realice un ritual cuyo proceso está demás explicar.

Una vez hecho el ritual, la familia del esposo infiel empieza a padecerlo, en especial, su pequeña hija, quien por alguna razón tiene la voz doblada en post producción. La amante del esposo -dicho sea de paso también tiene un amante- en realidad es el deseo amoroso de la amiga “satánica y drogadicta”, por lo tanto, a ellas también les cae la maldición del diablo, las drogas y el internet.

Obviando los errores técnicos (audio disímil cada que un personaje habla, tomas sobre expuestas, nula corrección de color, encuadres mal hechos, desnivelado 3D, niveles de audio por todos lados, cortes a negro sin ninguna intención ni razón, efectos especiales baratísimos) que la hacen parecer un trabajo amateur, la película El Espíritu de la Muerte, Poder Satánico, El Azote de la Humanidad (sé que no es necesario escribir el título completo, pero es una chulada) maneja una postura “conservadora” digna de La Rosa de Guadalupe, lo curioso es que al mismo tiempo nos muestra con frecuencia a las actrices en tremendos escotes, minifaldas, poca ropa o incluso en tanga.

No sólo su discurso es totalmente infundado -el peligro del internet son las páginas satánicas por las cuales nos puede poseer un demonio o las drogas que nos hacen dar ganas de suicidarnos-, la variedad de personajes, entre los cuales se encuentran un Padre con los diálogos más hilarantes y una Chamana que nos tiene que explicar qué es una posesión satánica, aparecen y desaparecen haciendo cada acontecimiento más absurdo que el anterior. Y cuando creemos que ya lo hemos visto todo llegamos al clímax: una cámara de video que, si te concentras bien, puedes cambiar el pasado con lo allí filmado. Quizá, la mejor peor película en mucho tiempo.
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