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Teatro

Los robots no lloran. Una reflexión con humor y profundidad.

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@airedetina

La puesta en escena adaptada al español por Carlos Talancón reúne el talento de 6 puppeteers quienes animan a personajes como Chomsky, Jobs, Khalo, Marx, Musk y Trump en una apuesta del artista Pedro Reyes que se presenta en el Museo Jumex.

Es casi tercera llamada y artistas vestidos de negro que no veremos más corren intensamente entre las sillas dispuestas en una sala del Museo Jumex que está a punto de convertirse en un escenario en donde marionetas harán realidad la idea de que Noam Chomsky entable un diálogo con Steve Jobs y de pronto se tope con Karl Marx o Elon Musk, mientras Ayn Rand juega con Donald Trump y Frida Khalo camina a lo lejos.

Estamos ante Los robots no lloran, una propuesta del artista Pedro Reyes creada durante su estancia académica en el Massachusetts Institute of Technology (MIT) y que se presentó en Nueva York para luego llegar al museo Jumex de la Ciudad de México con la traducción de Gabriela Jauregui y la adaptación de Carlos Talancón.

Denisse León Álvarez, Rodrigo Martínez, Josafat Molineros, Alonso Galvez, Laura María Hernández y Patricia Hernández son los artistas que, detrás del escenario negro, llenan de voz y vida a los simbólicos personajes que se debatirán entre dilemas éticos e ideas profundas sobre el papel que la inteligencia artificial juega en nuestras vidas actualmente, pero todo bajo un sentido de humor y juego que atrapa a los espectadores.

“Es una obra que no está apostando a un realismo o una unidad espacio temporal. Es una obra con elementos muy posmodernos donde personajes del pasado dialogan con personajes del presente y en donde lo importante es el juego de ideas que se dan sin que importe tanto la lógica espacio-temporal y eso es lo rico: tener una libertad en donde Frida Kahlo esté conversando con Steve Jobs, con Marx; es un encuentro que es muy postmoderno”, declaró en entrevista para Yourocket, Carlos Talancón.

“Hay elementos de ciencia ficción y al mismo tiempo es una obra de ideas, es muy intelectual, muy lúdica y que toca un humor popular pero con ideas complejas también, además de abarcar varios elementos en una unidad más cercana a la postmodernidad”, continuó Talancón al hablar de esta puesta en escena en la que se incluye música, video y obviamente un intercambio de pensamientos y bromas que van más allá del fuerte símbolo que representan cada uno de los personajes.

Y es que prácticamente ninguno de las figuras que aquí vemos representadas, a excepción de Jobs o Trump, vivieron una realidad cercana a la inteligencia artificial como la conocemos hoy en día, pero aquí lo que importa es justamente ese diálogo de sus pensamientos y reflexionar el sentido de su legado en una época como la actual.

“Si, los personajes no tocaron la inteligencia artificial, pero ha habido diversas rupturas porque a Marx le tocó la revolución industrial y la máquina de vapor y él se dio cuenta y habló de la enajenación al trabajo. Ayn Rand fue una persona del siglo XX pero le tocó la televisión y tal vez supo de los microondas y ella decía alguna vez ‘a mi no me gusta ver las estrellas, yo prefiero ver los edificio porque los hizo el hombre’, etc., y cada uno siguen su idea”, destacó el actor Alfonso Galvez, quien con maestría da voz y movimiento a Steve Jobs y Ayn Rand.

Luego de un trabajo de mesa y análisis de texto, posterior a la reflexión del propio Talancón bajo la idea de Pedro Reyes por mantener la profundidad de las ideas pero dentro de un contexto mexicano, los artistas crearon la personalidad de cada uno de los protagonistas de esta obra para darle un sentido único y al mismo tiempo continuar el juego que su ideología propone.

“Ha sido muy divertido y al principio complicado pues a veces no hay muchos referentes, pero por ejemplo Frida es la única que pone en cintura a Rand con cosas muy básicas y eso a mi me gusta porque vemos a una Rand diferente. Ha sido un proceso bastante interesante porque le hemos logrado imprimir algo muy personal y bello a cada uno de los personajes y con el trabajo con todo el equipo con el que nos divertimos mucho para tratar de proyectar eso a la gente: es una obra divertida y que nos estamos divirtiendo haciéndola”, señaló Josafat Molineros quien da vida a Frida Khalo.

Aquí, no queda títere con cabeza, pues la dinámica hace que las ideas sean convertidas en satíricos debates en donde la posición de la sociedad es la que se debe cuestionar sin olvidar lo risible que resultan acciones y discursos en la actualidad, porque si, los robots no lloran, pero sí nos invitan a reflexionar.

Los robots no lloran se presenta en el Museo Jumex hasta el 2 de diciembre con funciones de martes a viernes a las 19hrs; sábados y domingos a las 12 y 17.30 hrs.

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Teatro

La necesidad del vigilante “Dios. O no ser”

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¿En verdad existe Dios?…

El dramaturgo David Gaitán, presenta la tercera parte de su trilogía conformada por: La velocidad del zoom del horizonte, Paradise by Design, y ahora culmina con Dios. O no ser, siendo esta trilogía el resultado de su colaboración con el director Martín Acosta.

La vida de una mujer cambia de la noche a la mañana tras ser testigo de la existencia de Dios a través de una manifestación que este muestra ante ella, aunque la revelación es inenarrable por lo terrible y grotesca que ha sido, él le pide a la mujer que transmita su mensaje a todos los seres humanos, que les cuente de lo que ha sido testigo y comunique lo observado, dada la crudeza del acto, la mujer temerosa prefiere huir y tratar de esconderse del ser divino, convirtiendo su vida en un juego de las escondidas y a su vez, de manera involuntaria volverse la profeta del creador, sembrando la fe en diversos testigos que se encontrará en su camino a lo largo de varias generaciones, ya que como castigo por no querer dar el mensaje, obtiene el don de la inmortalidad, la juventud eterna y ser considerada por el mundo como Dios, la mujer incapaz de concebir el sueño sabe que la única manera de regresar todo a la normalidad es aceptar el trato de Dios, ya que mientras huye de él, también se aleja de la muerte.

La puesta en escena nos lleva por un camino a través de distintos países, años y situaciones socio políticas, dejándonos cuestionar, si en verdad es así la existencia del ser superior, una existencia sin tiempo ni espacio, a su vez, la cuestión más grande de todas es ¿Nosotros necesitamos de Dios para existir o él necesita de nosotros para existir? Sin duda, una obra que nos dejará con muchas preguntas en la cabeza al finalizar, que nos cuestionará la existencia de Dios y la necesidad de creer en él, mostrándonos que tal vez la verdadera divinidad esta en cada uno de nosotros.

Dios. O no ser, trata de mostrar a otro ser superior, uno que muestra su presencia no solo con buenos actos, a veces lo hace con los actos más crueles como un gran grito, para que veamos en donde esta y su capacidad, una historia que nos lleva desde un mundo hermoso hasta uno apocalíptico para juzgar cada una de nuestras creencias.

Esta obra será presentada en el Teatro Benito Juárez desde el 1 de febrero hasta el 24 del mismo mes, los viernes a las 20:00hrs., sábados a las 19:00hrs. y domingos a las 18:00hrs.

Datos técnicos:

Director: Martín Acosta

Dramaturgo: David Gaitán

Elenco: Mariana Gajá, David Gaitán, Mario Eduardo de León y Diana Sedano

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