Connect with us

Los 5 mejores momentos de Ant-Man: El Hombre Hormiga

Published

on

Estrenada en el 2015, Ant-Man se vio envuelta en un aire de escepticismo. Era el último vengador del que se hubieran acordado los fans y del que menos se esperaba una adaptación para cine, tuvo poca publicidad por varias ideas que jugaban entre lo fascinante y lo minúsculo para terminar en una modesta campaña de la distribuidora, lo que la convirtieron en un estreno tranquilo para la cartelera de verano, sin embargo dejó un buen sabor de boca para los seguidores del Universo Cinematográfico de Marvel.

En esta ocasión les recomiendo revisitarla recordando estos 5 grandes momentos de su historia.

1. Eso Debe Doler

El villano en turno es Darren Cross (Corey Stoll), generalmente los villanos en el MCU tienen fuertes razones personales para encontrarse del otro lado dela balanza, y no solo la ambición mueve a Cross, sino también tiene su enternecedor lado psicopata. En la busqueda de resolver la particula Pym, descubre por accidente un arma terrible.

Uno de sus primeros crimenes lo lleva a cabo reduciendo cruelmente a uno de sus opositores con su “rayo amarillo” que es capaz de deconstruir la materia y reducirla pero sin lograr recomponerla de nuevo. Lo que le da una ventaja de miedo porque puede desaparecer a quien el desee limpiando sin problema la escena con una toalla de papel y no dejar rastro alguno.

2. Querida, Encogí a los Niños

La escena donde se reduce por primera vez Scott Lang es sumamente interesante. El cambio de perspectiva es uno de los juegos de cámara más rescatables de esta producción, el paso del agua sobre la bañera a manera de un mar embravecido y la comparativa de tamaños fueron algo que sorprendió a los más jóvenes e hizo que los chavo-rucos recordáramos de inmediato la película de Joe Johnston.

Precisamente está divertida película se estreno en 1989, año en el que transcurre la historia, y la primera idea para una película de Ant-Man fue propuesta por el mismo Stan Lee pero fue rechazada porque justo se parecía mucho a esté clásico de Disney.

3. Paso a Pasito

Sin duda, una de las etapas que más se disfrutan de este tipo de cintas es el largo y sinuoso camino que los lleva a convertirse en héroes.

Con Scott no es diferente y resulta muy convincente esta parte de la película. No nada más lo vemos sufrir de golpes en sus clases exhaustivas de defensa personal, sino también de cosas más complejas como la claustrofobia y entomofobia, pero la receta Marvel logra hacernos reír más que sentirnos angustiados, porque las reacciones de Paul muy memorables.

4. “¡Hola, soy Scott!”

A pesar de que Paul Rudd no figurara como héroe de acción, lo que le sobra es carisma y parte de ese descuidado sentido de la responsabilidad de sus nuevos poderes lo demuestra en la primera batalla contra Falcon. La idea era asaltar un viejo almacén de la familia Stark, pero como apenas comenzaban los 90, Hank Pym no contaba con Google Maps para actualizar su archivo, termina mandando a Scott al peor lugar.

Fue la primera ocasión en la que podíamos ver a dos elementos destinados a jugar en el mismo equipo enfrentarse y las posibilidades de combate de Ant-Man resultaron infinitas. A pesar del escepticismo por el personaje y el enfoque cómico con el que nació, demostraba ser un digno rival para cualquier vengador.

5. Un Subatómico Salto de Fe

De cabo a rabo la película no se sale nunca de la receta infalible del MCU, la pelea contra el villano es muy buena, tiene muchos juegos de cámara y efectos dadas las posiblidades de los cambios de tamaño, y aún así guarda un elemento original fascinante para el último acto.

Cuando Scott se reduce continuamente podemos ver como se descompone la materia hasta su elemento más significativo. Como El Dr. Pym le advirtió, podría llegar a reducirse hasta que fuera tan pequeño que olvidaría su propia existencia y podría pederse entre la misma tela del tiempo. Es sin duda un momento que mezcla la satisfacción de la victoria con la angustia de algo peor que la muerte.

Advertisement
Comments

Reviews Series

¡Checa lo nuevo de True Detective: Hunters in the Dark!

Publicado

on

True Detective

Temporada 3, Episodio 6

No nos hemos olvidado de los True Detectives que siguen nuestras reviews.

La investigación se pone seria en True Detective, pero también se vuelve más emocionante. No solo descubrimos quién Wayne  y Roland enterraron en el bosque, nos dan más posibilidades de como puede acabar la temporada. Cada pista sobre el verdadero secuestrador es evidencia plantada. El episodio anterior terminó en la línea del tiempo del 2015, con los dos detectives que están de acuerdo en no estar de acuerdo en cómo gastar su tiempo. Era solo una conversación, y una silenciosa, tarde en un porche, con un par de cervezas. Pero fue emocionante. 

“Fue un infierno cuando un tiroteo es la segunda cosa más emocionante que te sucede”, Wayne lo comparte, junto con un cigarrillo, con Amelia. Esa es una escena acertada de la serie en general. La escena del tiroteo fue increíble, pero fue superada con una discusión tranquila. Cualquiera de los dos personajes pueden interactuar de forma íntima o superpuesto con golpes, patadas o balas. Y además de eso, este episodio recibimos un recordatorio no tan agradable de que alguien puede estar haciendo las cosas en la oscuridad.

Es grandioso, especialmente cuando vemos que esta es la primera vez que Purple Hays dispara su arma en el trabajo. Por ejemplo, Amelia llega a ser una investigadora mucho mejor en este episodio. Su editor le rogó que le diera un seguimiento del libro sobre el caso, y tuviera una visita de lectura en la librería del tuerto. Los detectives, novelistas y periodistas de investigación no son muy diferentes en muchos aspectos. También son muy diferentes, en formas que pueden poner a prueba un matrimonio o una sociedad.

Lo otro que Wayne admite en la primera escena de la línea de tiempo de 1980, es que no pasa mucho tiempo recordando cosas. Esto consume a todo su personaje durante el transcurso de la temporada, así que saber que es una secreto mantenido durante mucho tiempo alimenta la indomable búsqueda de memoria que lo impulsa a seguir adelante. Es una especie de karma. Wayne está pagando mucho karma.

En lo que respecta a lo demás, parte de esta deuda kármica es que él y su compañero no le dieron una paliza a Tom Purcell durante la investigación inicial. La llamada grabada que hizo Sally es una fuerte acusación contra su padre, y Wayne y Roland pasan 20 segundos decidiendo que hacer. Luego Stephen Dorff pone su cara de enojo de Roland y Tom procede a golpearlo. Para el espectador, cualquier persona que reciba un golpe durante un interrogatorio es una manera de exaltarte. 

Sin duda, Scoot McNairy le da a esa escena todo lo que tiene con una implosión convertida en explosión y es bello. Tom se quiebra. Wayne y Roland saben que apenas mantiene las cosas juntas en su vida, pero cuando se produce el quiebre real, es un momento devastador. La escena completa, y sus consecuencias, da paso a un sutil truco de cámara en el que el reflejo de Wayne se ve atrapado en un vaso de cristal, mostrándolo y mirando hacia adentro en su propia línea del tiempo en el 2015, recordando la misma escena. Los fantasmas vienen en muchas formas.

Una segunda vuelta al antiguo lugar de trabajo de Tom revela que puede haber estado viviendo un estilo de vida de gay de closet. No es algo con lo que se sienta cómodo, guardar un folleto para una cura religiosa de la homosexualidad. El primo de Lucy Purcell, Dan O’Brien, cuyos restos fueron encontrados en una cantera en el documental en el 2015, tiene una visión para despejar a Tom en los años 90. Pero esto le costará a los detectives más que un huevo revuelto y un cenicero envuelto en salchichas para conseguirlo. Él le dice a los detectives que las pistas están siendo bloqueadas por personas importantes que no renegocian.

Hays y West dieron una vuelta de nuevo hacia Harris James, el oficial que identificó la mochila que se encontró en la escena del altercado de Woodard como el niño muerto Will. El ex policía está a cargo de la seguridad en las industrias de Hoyt, cambiando las hemorroides de un patrullero por un cómodo sillón reclinable. Amelia se encuentra investigando a los fugitivos en una casa religiosa, uno de los cuales recuerda haber visto a Julie. Ella se llamaba a sí misma Mary a veces, o Mary July, como el verano. Julie le dijo a la niña que ella había sido criada en un castillo rosa. La niña insinúa que lo que les sucede a las niñas en el lugar es la verdadera historia que Amelia debería estar siguiendo.

El hijo de Hays está teniendo una aventura romántica con la documentalista. Las indicaciones de ese romance estuvieron ahí todo el tiempo, no hace falta que un detective lo detecte, solo un papá. 

La última escena es una maravilla en forma de una trampa y Tom es el roedor en un laberinto. Lo han llevado hasta ahí, a propósito. Cada puerta se abre. Desde el momento en que escucha por casualidad a los policías federales que hablan de que West y Hays visitaron a O’Brien, a través del mismo motel que el primo de su esposa solía estar con metanfetamina, hasta la residencia de Hoyt. Las cámaras de seguridad lo ven. Ellos lo ignoran. Sabemos que algo sucederá, pero no tenemos idea qué pasará.

Los episodios no terminan en simples suposiciones y revelaciones. Terminan en momentos de una insoportable anticipación, como el disparo de una claymore, o la apertura de una puerta en una habitación rosa en una mansión que luce como un castillo. Hunters in the Dark casi nos da la oportunidad de saber quien es el secuestrador de Julie.

Calificación: 5/5

Continúa leyendo