La vida de Adele

    ★★★★★

    Yo creo que sólo las actrices francesas tienen esa asombrosa capacidad para aparecer en esos primeros planos que no perdonan ni un poro de la cara comiendo espaguetis con la boca abierta de par en par, salsa de tomate en las comisuras y un moño de choni elaborado sin tocar un peine, y NO perder el atractivo en ningún momento. Es fascinante. Yo no lo entiendo. No sé como lo hacen.

    Adèle Exarchopoulos está indescriptible, metida en el personaje hasta la médula, hasta el punto en el que parece que estás viendo un documental de su vida.
    Léa Seydoux está igualmente genial y a la altura pero su personaje no es tan desconcertante como el de Adèle.

    Me ha gustado de esta película que todo esté enfocado en torno a una historia de amor, entre personas de carne y hueso, y no específicamente etiquetada como la historia entre dos mujeres lesbianas que intentan defender y proteger su relación en todo momento. Naturalmente hay escenas en las que se expresa esa incomodidad a la hora de reconocer la homosexualidad, como por ejemplo la del instituto entre sus amigas y compañeras cuando todas sospechan que Adèle es lesbiana, o cuando ella y Emma tienen que tener cuidado para que los padres de Adèle no se enteren de que están juntas (cosa que no necesitan hacer delante de la familia de Emma, que ya es bastante abierta) (lo suficiente como para llevar bien los orgasmos que tiene su hija con la ventana abierta).
    Es decir, me ha gustado que el film se centre en la historia de amor en sí, en el mundo de ahora en el que ya casi están aceptadas las relaciones homosexuales en nuestra sociedad. El tema no es “Adèle y Emma contra el mundo” sino “el mundo de Adèle y Emma”. Todo representado sin complejos de ningún tipo (Abdellatif se lo pasó teta, vamos), y de una forma descarnadamente realista.

    Voy a dedicarle aquí, irremediablemente, un párrafo a las escenas de sexo, que sorprenden por su naturalidad y te dejan a cuadros, en plan, “uy, pero quién ha cambiado al canal porno”. Revelaré aquí la respuesta a la pregunta que todos nos hemos hecho: No, no estaban teniendo sexo real y sí, llevaban chotos postizos, ya está, ya lo he dicho.
    Resulta que Kechiche les hizo firmar el contrato diciéndoles que confiaran plenamente en él y que las escenas de sexo iban a ser exigentes. Adèle y Léa aceptaron en plan “yoopy”, sin imaginarse que tras conocerse de sólo un día la primera escena que iban a rodar sería la de una masturbación. La famosa escena de sexo de 10 minutos tardaron nada más y nada menos que 10 días en rodarla porque ambas protagonistas lo encontraron especialmente difícil e incómodo.

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