Contacto

La Sonora Santanera “Nosotros los mexicanos también sabemos rumbear”

1794C676-72EF-4D57-BAD1-94B9BAD1E450

Música

La Sonora Santanera “Nosotros los mexicanos también sabemos rumbear”

Durante la segunda década del siglo XX los ritmos afroantillanos se afincaron México; no obstante los sonidos de la raza negra confluyen en el país desde la época colonial, pues ésta es una de las tres raíces que conformaron una nación mestiza. En los años treinta se bailaba el danzón en salones, como los míticos México y los Ángeles; el cine y la radio, fueron trascendentes en la difusión de los ritmos tropicales. En la década de los cuarenta, el cine mexicano presentó una atmósfera pintoresca con la rumbera como figura central y la música afroantillana como perfecto cómplice de sus sensuales movimentos. Músicos como Kike Mendive, la cantante Rita Montaner y el Son Clave de Oro, fueron baluartes de una escena musical entonces inédita. En «Esquina bajan» (1948) el realizador Alejandro Galindo retrató los salones de baile de una urbana ciudad de México, en la pista del «los Ángeles» Amanda del Llano y David Silva mostraron que además de danzón ya se bailaba rumba y mambo.

También en esos años establecieron en tierras aztecas los cubanos Dámaso Pérez Prado y Benny Moré, cuya influencia definió el rumbo de la música tropical en México. El primero, «el cara e foca», el máximo exponente del mambo y responsable de llevar el género a un nivel exquisito; y el segundo, «el bárbaro del ritmo», un cantante con una versatilidad impresionante, la cual lo llevó lo mismo a interpretar boleros que rumba o guaguanco. Durante la siguiente década el chachachá se convirtió en el ritmo de moda, pero con una popularidad efímera; en 1955 un grupo de músicos mexicanos, encabezados por Juan Bustos, Carlos Colorado, Silvestre Mercado y Andrés Terrones, fundaron en la Ciudad de México la Sonora Santanera. La agrupación pronto se hizo popular entre el público, por su excelente interpretación de los géneros afroantillanos y su sonido muy mexicano, tal cual describió en la canción «De México a la Habana«, «nosotros los mexicanos también sabemos rumbear».

Ya no era una amalgama de músicos mexicanos liderados por cubanos establecidos en la costa o el caribe nacional, como en el caso de Lobo y Melón, sino un grupo de mexicanos en busca de un estilo propio. Con maestría, la Sonora Santanera sorteó lo mismo la rumba y guagancó, que el merengue y estrambótico bugaloo. Gracias a su meteórica fama entre el gran público, los originales santaneros tuvieron ciertas apariciones en cine y se ganaron el respeto de sus compañeros, para quienes fueron una inspiración. La Santanera fue punta de lanza de un movimiento tropical, con diversas variantes, quizá más cercano a la cumbia, entre los años sesenta y setenta. Sin embargo, ninguna agrupación ha logrado un sonido tan fino como el que vislumbró la Santanera.

En esta época, en la que los «featuring» son constantes, cabe resaltar que los intérpretes de clásicos «La boa» y «Luces de Nueva York» fueron pioneros de este tipo de colaboraciones, con intérpretes de géneros musicales tan diversos como Vicente Fernández o Rubén Albarrán (vocalista de Café Tacuba). Resulta complicado mencionar una canción o un álbum en específico, pues la legendaria agrupación posee un inmenso catálogo de temas que son parte de la cultura popular mexicana. El 19 de agosto de este complicado 2020 falleció Andrés Terrones, el último de los fundadores de la Sonora Santanera; una época que de a poco se diluye, va dejando estelas de nostalgia a ritmo de «un sublime guaguanco».

Continue Reading
Patrocinador banner
También te puede interesar...

Periodista independiente, interesado en temas culturales, como cine, teatro y literatura. Fanático de la lucha libre y otros deportes. Escritor y dibujante conceptual en la soledad.

Comentarios

Comentarios

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más artículos de Música

Top