Reviews Cine

La Espía Roja, la historia de la abuelita espía

0

Fue un 11 de septiembre de 1999 cuando Melita Noorwood, una adorable viejita de 87 años de edad que gustaba de cuidar su jardín vio invadido su lugar por reporteros y un par de agentes que la detuvieron bajo el cargo de espionaje, la mujer que vivía en Bexleyheath (Londres) fue acusada de proporcionar a la Unión Soviética los secretos relativos al programa atómico británico. Así es como la historia de Norwood se ve retratada en la película La Espía Roja, aunque con algunos cambios en cuanto a fechas e incluso en el nombre de la protagonista.

Joan Stanley (Judi Dench) ve interrumpida su paz una mañana del año 2000 cuando es detenida por agentes del MI5, acusada de proporcionar información a la Rusia comunista cuando se da a conocer uno de los mayores casos de espionaje del KGB y Joan es una de las sospechosas. Durante el interrogatorio en el cual se ve sometida, Joan vuelve a recordar el año 1938, cuando estudiaba Física en Cambridge y se enamoró de un joven comunista, Leo Galich (Tom Hughes), quien durante la Segunda Guerra Mundial, logró hacerla elegir entre traicionar a su país o salvar al mundo de una catástrofe nuclear.

Mientras trabajaba en una de las instalaciones de alto secreto dedicadas a la investigación nuclear durante la guerra, la joven Joan (Sophie Cookson) llega a la conclusión de que el mundo está al borde de una destrucción garantizada, así deberá elegir entra traicionar a su país o seguir callando aquellos secretos.

“La espía roja” es una película que se cuenta en dos tiempos, comienza en el presente cuando Joan es detenida ante la mirada de una de sus vecinas y continúa con saltos al pasado durante los años 30 cuando comienza a involucrarse con la KGB. Sin embargo, entre saltos la película llega a perder ritmo, dando la sensación que corta en aquellos momentos trascendentales, porque justo cuando la historia del pasado va revelando hechos importantes regresan al presente y muestran las consecuencias personales que le dejó a Joan el ocultar su pasado como espía a su familia.

Cabe destacar las actuaciones de Dench, quien a pesar de que su tiempo en pantalla es poco da una sensación de vulnerabilidad a su personaje con el que se puede sentir empatía. Aunque es Sophie Cookson la responsable de llevar el peso de la historia principal sobre sus hombros, logra una actuación bastante creíble a pesar de que la historia parecería centrarse más en su situación amorosa en lugar del dilema que enfrenta de traicionar a su país.

La película dirigida por Trevor Nunn se aleja mucho de ser una cinta de espías, en realidad pocas veces se siente que el personaje esté bajo un peligro real pues presta mayor atención al drama personal de Joan Stanley  tanto en su vida en los años 30 como la de inicios de los 2000.

“La espía roja” deja esa sensación de que tenía todos los elementos para llegar a ser una mejor película que se quedó solo en la contar los hechos superficiales de la historia de Melita Noorwood.