36° Foro Cineteca: Te prometo Anarquía

    Te prometo anarquía es de esas películas que pueden convertirse a través del tiempo en clásicos del cine mexicano, plantea una historia de amor poco convencional con un fondo escabroso y aterrador al mismo tiempo, además muestra los rincones de la ciudad de México con todo su esplendor a pesar de la suciedad de la ciudad en la cotidianidad.

    Miguel, un chico de clase media alta, mantiene una relación amorosa con Johnny patineto de clase baja, su madre es la nana de Miguel y juntos se la pasan vagando por la ciudad de México en sus patinetas. Ambos se meten al negocio de la donación de sangre, al traficar sangre de personas por cantidades de dinero. En un momento del film, entran los narcos al negocio y en un inesperado y desolador desenlace, cincuenta personas son desaparecidas por culpa (indirectamente) de Miguel y Johnny. Todo bajo la mirada de las calles citadinas de la ciudad de México.

    Aunque el director Julio Hernández Cordón comenta que es una historia de amor, en lo profundo es una llamada de alerta a las constantes desapariciones masivas que existen en México, la juventud de los protagonistas no les permite ver el hecho tan aterrador en la que participaron al entregar a sus amigos, compañeros de trabajo, conocidos a una mafia insensible y decadente.

    Cordón sabe como relacionar estas dos historias en paralelo sin modificar la esencia lúdica y extremadamente natural con imágenes acompañantes que nunca sobresalen u opacan el relato. Es además una buena historia de personajes carismáticos con encanto en pantalla tanto en el plano individual como en conjunto.

    Te prometo Anarquía ya ha recorrido con mucho reconocimiento diversos festivales y muestras, al ser la apertura del Foro carga con un emblema sobre el cine mexicano renovado y con nuevas visiones e historias para contar. Este quinto largometraje de Hernández Cordón continua con la selección de actores no profesionales pero ahora agrega una mejor producción y eso le da un estilo visual mejor trabajado que en sus anteriores películas, aunque conserva la creatividad como en “Hasta el sol tiene manchas” (2012) con ese filtro amarillo y esos espectaculares dibujos de fondo hechos con gis, ahora las imágenes son amplias y coloca la música en el momento justo para crear empatía con lo que se ve y sienten los personajes.

    Dentro del cine mexicano, esta película sin llegar a los extremos de sadismo como Amat Escalante en “Los Bastardos” o “Heli” con violencia explícita y tensión constante o historias de amor que se clavan en la relación de pareja, aunque eso sí los últimos minutos de la película son una nostálgica recreación del amor perdido, hace una buena combinación verosímil entre ambas narrativas y construye un película punk con el nivel de ciertas filmografías como “Wassup Rockers” (2006) de Larry Clark o “Paranoid Park” (2007) de Gus Van Sant.

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