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Historias Lucha Libre

Jushin Thunder Liger, su relación con México y el llamado al Ring del Honor

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Pese a la tremenda comercialización de sus espectáculos, y que a últimos años se han dedicado a importar gladiadores aztecas, la lucha libre norteamericana sigue un tanto lejos de la tradición y simbolismo del pancracio nacional, que en el campo de lo insólito conjuga el deporte con el espectáculo, la aventura y el dramatismo surrealista. No así la de Japón, que es hoy por hoy, el otro gran gigante mundial en ese sentido y con el que siempre se ha mantenido una relación plagada de gloriosos momentos. Esto tal vez se deba a las similitudes que mantienen y a un enriquecedor y sano intercambio de elementos, lo que ha redundado en que figuras de ambos lados del mundo hayan ido y venido convirtiéndose en monstruos sagrados del ring, tales como el mexicano y siempre internacional Mil Máscaras, o Tiger Mask, en lo que se refiere a los del país del sol naciente. A esta casta pertenece también un esteta que en su etapa de amateur, antes de formar parte de la New Japan Pro Wrestling -en la que no había sido aceptado por que consideraron que no alcanzaba los estándares de peso y estatura establecidos- y de desarrollar un innovador estilo que incluye movimientos provenientes de las artes marciales, se sobrepuso al )rechazo y vino a entrenar a nuestro país. Su uniforme retoma a un personaje del anime y su nombre es la conjunción del de dos feroces felinos, el León y el Tigre. Se trata de Jushin Thunder Liger.

Con más de 30 años de carrera, Liger parece haber heredado los poderes de su contraparte en el papel y la televisión, ya que ha sido capaz de enfrentar a todo tipo de luchadores. En sus primeras presentaciones ya como profesional en Mexico, pasó por el encordado del extinto Toreo de Cuatro Caminos. Ahí protagonizó emocionantes combates que erizaron la piel de los espectadores y alcanzaron tintes épicos, con leyendas como el celebre coloso  tabasqueño de casi 1.90 de estatura, Canek; el rudísimo y hoy ya fallecido “monstruo verde”, Físhman; además de la superestrella recién caída -perdió su incógnita en un combate que merecía un mejor escenario-, Dr Wagner Jr. En ese entonces, además de demostrar lo reacio de la escuela nipona y lucir su capacidad para convertir en armas letales llaves como nuestra “Huracarrana” -creación del inigualable Huracán Ramírez-, vino a seguir aprendiendo y mucho, para luego seguir batallando en distintos lugares del mundo, incluyendo Estados Unidos, en donde participó dentro del NXT Takeover Brooklyn de la popular WWE, haciendo que al canadiense Tyler Breeze probara el sabor de la derrota .

Eventualmente reaparecería en nuestro país, pero esta vez bajo el auspicio del Consejo Mundial de Lucha Libre y por supuesto en la legendaria Arena México. Llegó para hacer equipo con otros de sus coterraneos y además adjudicarse el campeonato de dicha organización, mismo que se llevó de paseo al continente asiático para hacer aún más grande la afrenta. La Sombra, que en ese entonces era la nueva gran figura mexicana, responsable de desenmascarar a Felino y que hoy ha ingresado con éxito en las filas de la ya mencionada WWE -en donde se hace llamar Andrade Cien Almas-, iría a perseguirlo para intentar recuperar el cinturón, terminando por caer de cara a las lámparas en dos ocasiones. Sería hasta que Liger volvió a pisar suelo mexicano que llegaría la hora de la revancha, y perdería ante quien en ese entonces era una joven promesa que con dicho triunfo dio un paso importante hacia su consagración aún pendiente, Dragón Rojo Jr. Un rudo cuyo nombre, irónicamente también hace eco de un personaje animado, el protagonista de Campeones de la lucha, que por cierto es la mejor película animada -se han realizado muy pocas- qué hay sobre el tema. Así es como regresó a sus tierras con las manos vacías, dejando además algunas cuentas pendientes con el primer Místico -hoy conocido como Carístico-, y otras más en rings estadounidenses con el célebre Rey Misterio Jr., lo cual no es poca cosa.

La gira Ring of Honor de este 2018, en cuya edición anterior formara una espectacular tercia con Delirius y Místico “la Nueva Era” -segunda versión de dicho personaje, encarnada por quien fuera Dragon Lee-, es un llamado irresistible para alguien de la trascendencia de Liger. Es así que Thunh-dern, el tema distintivo del nipón ha vuelto a sonar en el evento que actualmente recorre varias ciudades del norte del continente americano y es protagonizado por legendarios luchadores de todo el mundo. Entre ellos se incluye a varios gladiadores aztecas, como el recién anunciado Atlantis, a quien ya enfrentó durante el 77 aniversario del CMLL en lo que fue denominado como “Juicio Final” y en donde junto con otros 12 luchadores, arriesgaron su máscara. Veremos pues  si en algún momento vuelven a cruzar sus caminos estos dos míticos campeones, para entregar nuevos y gloriosos episodios de la histórica relación luchística entre México y Japón. El samurai que no sabe rendirse, contra el invencible guerrero azteca.

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El Adiós de un Dinamita, descanse en paz Universo 2000

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El agregado “de siete suelas” usualmente se aplicaba para enfatizar cuando alguien era el más grande de los ladrones, el criminal más peligroso, el tramposo de los tramposos. Claro que como muchas otras cosas, al utilizarlo en el mundo de la lucha libre, cobró un matiz diferente, uno más pintoresco y acorde a la mitología popular. Así pues, cuando alguien dice “Rudo de siete suelas”, es que se trata de un verdadero villano del ring, un luchador que no solo tiene una interminable gama de recursos ilegales y marrullerías, sino que tiene presencia y actitud. Alguien digno de ese apelativo, sin duda fue Andrés Reyes, mejor conocido como Universo 2000, quien junto con sus hermanos, Cien Caras -en su momento apodado como “amnésico”, por que le daba por estar cambiando de bando-, y el fúrico Máscara Año 2000; consolidaron un equipo con un estilo propio e inolvidable, el de la familia Reyes. También conocidos como los Dinamita, esta tercia hizo del “pega y corre” y el “echar montón” una equilibrada, efectiva y descarada estrategia que les convirtió en ídolos de la rudeza y los mantuvo en los primeros planos durante mucho años, y con base a llaveo, rodillazos y patadas por igual, se ganaron un lugar entre las leyendas, haciéndole la “vida de cuadritos” a quien se convirtió en su rival más odiado, el Rayo de Jalisco Jr.

Pero todo esto tuvo un costo, sus incógnitas, mismas que al menos perdieron ante gladiadores del más alto nivel, cómo en el caso de Universo 2000, que dejó su tapa en las manos del célebre gigante tabasqueño, el príncipe maya Canek, en pleno aniversario 71 del Consejo Mundial de Lucha Libre. Esto no sin antes dejar de cara a las lámparas a gladiadores de la talla del mismísimo “can de Nochistlán”, el zacatecano Perro Aguayo, que tuvo que entregar su cabellera, al igual que Hector Garza y el nipón Kenzo Suzuki. Fue así como entre aplausos y abucheos, y usando “el martillo negro” – su llave favorita- batalló por más de tres décadas. Hace unos días, el 1 de Mayo específicamente, perdió su última batalla en este mundo, una que  tarde o temprano todos habremos de enfrentar. Falleció Universo 2000 a los 55 años -aún bastante joven- y ahora encabeza funciones celestiales de lucha libre, por que a pesar de sus villanías sobre el cuadrilátero, los “Rudos de siente suelas” también van al cielo. Descanse en paz Andrés Reyes, su legado y el de sus hermanos queda en buenas manos, Cuatrero, Sanson, Forastero y Universo 2000 jr. dan cuenta de ello.

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