Connect with us

Reviews Cine

Halloween, la vuelta a lo esencial

Published

on

Cuarenta años después del estreno de la mítica Halloween (Carpenter, 1978), la cual marcaría un boom en las películas slasher de los 80, Laurie Strode(Jamie Lee Curtis) y el asesino Michael Myers regresan (por segunda vez) con un enfoque similar a la cinta que conmemoraba veinte años del inicio de la franquicia, Halloween H20: 20 years later (Miner, 1998)y es que la undécima película de Myers, al igual que aquella producción de finales de los noventa, omite las secuelas intermedias –H20 retoma los sucesos de Halloween 2 (Rosenthal, 1981) prescindiendo de la 3, 4, 5 y 6- y se presenta como una continuación directa de la película de John Carpenter , dejando (casi) en el olvido las nueve películas anteriores (Myers y Strode ya no son hermanos), convirtiéndose de esta manera en una mezcla de secuela y reebot.

Claro, hay que mencionar que a tantos años del filme original no sabemos qué tanto más se le pueda agregar, innovar, renovar o lo que sea al subgénero slasher. Por un lado aquella historia setentera era una revelación, pero también una película tan sencilla como efectiva (la complejidad de la sencillez, le llamarían algunos) que en su esencia trata de la lucha entre una victima y su victimario, Laurie Strode y Michael Myers, esa es la idea central y es precisamente a lo que el director David Gordon Green y los guionistas Danny McBride y Jeff Fradley vuelven de la manera más adecuada que podrían hacerlo: siendo visceral y con suspenso al por mayor.

Por lo tanto podemos decir en términos diegéticos que la historia se repite. Myers (Nick Castle) ha pasado cuarenta años encerrado en un psiquiátrico y aún sin mencionar una palabra, mientras que Laurie (Jamie Lee Curtis) ha pasado ese tiempo lidiando con el recuerdo de aquella brutal Noche de Brujas de 1978 en Haddonfield, Illinois, que la ha convertido en una paranoica pero mortal mujer con sed de venganza. Ella se ha sometido a un extenso entrenamiento en armas de fuego y ha transformado su casa en una fortaleza. Esta actitud le trajo consecuencias, como vivir aislada, amargada, cobrando por entrevistas, y alejada de su hija Karen (Judy Greer) y su nieta Allison (Andi Matichak). Un buen día, Michael escapa tras un fallido intento de traslado y la cacería empieza otra vez.

Pese a que la premisa es la misma, no estamos ante un descarado remake para encender de nuevo la maquinaria de dorales. McBride y Green incorporan cierto drama familiar derivado del suceso original, cuyo impacto principal fue el desarrollo de un trauma en Laurie que afectó también a las generaciones posteriores: Karen no ve con buenos ojos a su madre debido a la dura y severa infancia que sufrió, lo cual desembocó en que trabajadores sociales la alejaran de su madre. El director y compañía, simplemente, ponen en otro contexto la base argumental de la historia con un Myers dispuesto a terminar el trabajo y con una Laurie esperándolo, aunque la usual batalla del clímax final, tan característica en la franquicia, es más equilibrada.

Uno de los puntos clave y más desconcertantes del concepto, en su momento fue el misticismo y desconocimiento de las motivaciones de Myers. Gordon Green regresa a esto entregándonos de nueva cuenta al asesino como la personificación de la maldad e incluso, de cierta manera, se mofa de todas las secuelas que intentaban encontrarle una razón al psicópata asesino (y fracasaron rotundamente) con el brutal desenlace de un personaje que intenta obsesivamente entender la mente de Michael.

Como se mencionó antes, en cuestión de canon Halloween (2018) no toma elementos de las nueve cintas anteriores, pero sí tiene referencias para el fan service: Myers mata a una señora en su cocina con el cuchillo que ésta utilizaba para preparar comida, como sucedió en Halloween 2, o al nuevo psiquiatra de Michael, el Dr. Ranbir Sartain (Haluk Bilginer), se le llama “el nuevo Loomis”. Este tipo de momentos que nos encontramos durante toda la cinta dejaran satisfechos a los fieles seguidores de la franquicia.

En definitiva, Halloween (2018) es un satisfactorio regreso a la esencia de John Carpenter. No muestra nada nuevo, pero ¿qué más da? Se entrega, no de forma complaciente sino bien ejecutada, lo que los fans esperan: Una violenta historia de terror y suspenso con Michael Myers asesinando a quienes esperamos sean asesinados y a Jamie Lee Curtis regresando algún madrazo en compensación por la vida de paranoia y resentimiento que ha llevado, mientras el icónico tema de Carpenter suena de fondo… So fucking beautiful!

Advertisement
Comments

Reviews Cine

FYRE: la estafa más grande en los últimos años

Publicado

on

El documental de Netflix Fyre: the greatest party that never happened nos cuenta la historia de un magno evento en donde un empresario desfalcó a miles de personas prometiéndoles una fabulosa experiencia en las Bahamas.

En este documental se entrevista a muchos implicados como empleados, cercanos, clientes e influencers que cuentan como Billy McFarland era un personaje que solo buscaba tener un status social abusando de otros de manera laboral-creativa, creando un festival musical lleno de celebridades en donde la gente podría convivir con estas.

Entre los beneficios que incluía tu acceso a dicha fiesta se encontraban alojamientos en villas de lujo en una isla privada en Bahamas, desplazamientos en avión privado, brunch en yates con modelos de la talla de Bella Hadid, Kendall Jenner y Emily Ratajkowski, así como tres días de conciertos en donde se presentarían Blink 182, Major Lazer, Disclosure entre otros.

Los organizadores de Fyre Festival, Billy McFarland y el rapero Ja Rule, hicieron creer a sus asistentes el año pasado que iban a vivir una experiencia de lujo con supermodelos en yates, conciertos, glamping, comida y alcohol pero ya llegada la fecha del evento, solo una tercera parte de la gente pudo aterrizar en las Bahamas para asistir al festival y al llegar, no tenían lugar para quedarse, ni comida ni bebida y obviamente no había supermodelos.

La terrible estafa llegó a redes sociales y la gente comenzó a hacer ruido y exigir que se regresara el dinero a los afectados, incluyendo gente que vivía cerca de la isla, pues muchos trabajaron en montaje de los campings sin recibir un centavo.

Hoy McFarland está sentenciado a seis años de prisión por estafador.

Continúa leyendo