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Gravity

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★★★★☆

La distancia entre la tierra y el espacio exterior es de 118 kilómetros por encima de su superficie, a muchos puede no parecerle un trayecto excesivo, pero más allá de nuestra cubierta de protección, se encuentra un paisaje desolador, tan bello como potencialmente peligroso e inhabitable para el ser humano.

Cuarón hace poesía con la cámara, acompañado de una impecable fotografía cósmica y de una banda sonora sideral que forman un todo casi perfecto. Y todo eso, además, está rodado con maestría Hitchockiana, consiguiendo una tensión que no decae en los 90 minutos que dura el film.

Sin embargo, por encima de toda esa perfección técnica inigualable (con un 3D que de una vez aporta algo) está el ‘más difícil todavía’: conseguir que el espectador entre en la historia y vuelva a sentirse niño, insignificante ante la grandiosidad del espacio, aprendiendo como en los primeros años de vida como funciona un entorno que le es totalmente desconocido.

Entrando en el terreno subjetivo, con Gravity tuve una experiencia personal muy significativa.
En 1999, cuando yo tenía 09 años, se inauguró en Port Aventura una nueva atracción, Sea Odyssey, dónde figura que los visitantes forman parte de una expedición submarina guiada por un delfín en donde se encuentran un temible monstruo marino. La intención es hacer sentir a los visitantes como si realmente estuvieran dentro de un submarino bajo el mar, cuando en realidad están sentados encima de una butacas que se mueven enfrente de una pantalla. Recuerdo el impacto que tuvo en mí esa atracción, y es un impacto similar al que tuve con ‘Gravity’, con la gran diferencia de tener 14 años más, una carrera universitaria (sin trabajo fijo, por supuesto) y un criterio bastante más formado que cuando era niño. Realmente vibré con cada fotograma y me dejé las uñas en los reposabrazos de la butaca. Sólo por eso ya me parecen los 10 euros mejor invertidos en una sala de cine. Ver a hombres hechos y derechos de 50 años estremecerse en una sala oscura con unas gafas ridículas realmente no tiene precio.

Ya me estoy alargando, pero creo que esas críticas a un guión plano, aunque puedan tener fundamentos, en ese caso son secundarias, pues es tal la perfección técnica del filme que poco importa que en algún diálogo se le vea el plumero Hollywoodiense a la película, ni tampoco que Clooney haga su personaje ‘Nespresso’ por excelencia: simplemente hay que dejarse llevar por esa experiencia audiovisual irrepetible, que sin duda marcará un antes y un después en la narrativa 3D en particular y en la historia del cine en general.

Es cierto que el guión es relativamente plano, y los gafapastas se sentirán traicionados por no poder aplicar a los personajes de la cinta las teoría freudianas que han aprendido en clase , pero no creo que Cuarón tenga pretensiones de ser Bergman. Sin embargo si que se pueden percibir claras metáforas al inicio de la vida, como una clara alusión a un feto dentro del útero materno o los primeros pasos a dos patas de un bebé. Interpreto que lo que Cuarón pretende, como ya he comentado, es retratar esa impotencia en un entorno nuevo para el hombre, dónde todas las reglas que ha aprendido en sus años de experiencia terrestre no sirven para nada y se siente como un bebé que no alcanza a entender lo que pasa a su alrededor.

Para acabar, solamente queda recomendar la película a todo el mundo que quiera sentirse niño de nuevo, ya que si alguien queda indiferente ante tanta belleza, ante esa experiencia audiovisual sin precedentes, o no tiene corazón, o tiene una idea muy equivocada de lo que es el cine.

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Cine

Enfermos de Amor, ¿Qué estás (o no) dispuesto a hacer por amor?

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Una obra que en un poquito más de una hora nos plasma con nueve historias el tema del enamoramiento y sus diversas etapas, algo, más común de lo que creemos.

‘Enfermos de Amor’ ha iniciado temporada con sus presentaciones en La Teatrería, un teatro de la colonia Roma Norte, en la Ciudad de México y que este fin de semana ante un foro lleno que no hacía más que aplaudir y reír, tuvo su estreno con las excelentes actuaciones de: Eréndira Ibarra, Andres Palacios, Esmeralda Pimentel,Nacho Tanham, Mónica Huarte, Adriana Louvier y Alex de la Madrid.

En esta obra dirigida por Rodrigo Nava nos cuenta nueve historias de amor desde diferentes perspectivas y que suceden el mismo día a la misma hora, en donde el director deja atrás la típica comedia romántica para hablarnos de que el amor además de ser complicado también puede ser doloroso.

La producción cuenta un escenario muy sencillo, un reloj digital al fondo y vestuario de diferentes colores que con ayuda de las luces te hacen sentir parte de cada una de las historias en donde hay celos, aburrimiento, infidelidad entre otras cosas.

“Tenemos la fortuna de arrancar con varias fechas sold out, nunca me había pasado en la vida, que antes de estrenar ya estuviera agotado, y es que una obra muy empática con la que todos se identifican habla de todas estas fases del amor, el enamoramiento, la aburrición y la ruptura”, comentó Luis Arrieta a la prensa.

La obra original es de John Cariani, quien es un reconocido escritor de obras como Casi un Pueblo, y de la cual Rodrigo se interesó para dirigir a estos actores ya mencionados que además estarán alternando funciones esta temporada.

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