Criticas CineReviews Cine

Función Inaugural de Black Canvas 2019: Synonyms

0

Gracias a Dios que existen los franceses”, así lo dijo el personaje de Woody Allen en Hollywood Ending (Allen, 2002) cuando se entera que la película que filmó ciego tuvo éxito en Francia. Una frase que bien puede representar la idea de los extranjeros sobre aquel país como un lugar diferente, bohemio, justo, romántico, introspectivo, el sitio ideal para encontrarse a sí mismo. Así lo dejan ver cintas como The Dreamers (Bertolucci, 2004), Before Sunset (Linklater, 2004), la misma Midnight in Paris (Allen, 2011), An American in Paris (Minelli, 1951), Frantic (Polanski, 1988), y la lista puede seguir, las cuales tienen como escenario París y como protagonista a un extranjero, cuya combinación ya debería ser un género por sí solo.

Esta idealización se encuentra muy presente en la cabeza del personaje principal de la nueva película del director de The Kindergarten Teacher (2014), Nadav Lapid: Yoav (Tom Mercier), un joven israelí quien intenta encontrar en (o hacer de) París un hogar tras la finalización de su servicio militar en su país de origen, del cual Yoav ya no quiere saber nada. Sin embargo, su primera experiencia parisina lo orilla, literalmente, a empezar de cero.

Synonymes

La primera secuencia de Synonyms nos muestra a Yoav llegando a un enorme departamento vacío. Deja sus cosas en el piso, se desviste y se da un baño. Cuando sale se da cuenta que han robado su ropa y todo su equipaje. Desnudo sale corriendo buscando sus cosas, ayuda, una pista, lo que sea. Nada. Solo le queda regresar al baño y abrir de nuevo la regadera para no morir de frío. Pudo ser el fin de su travesía y de Yoav y los créditos finales podrían haber empezado a correr. Pero, gracias a dios que existen los franceses.

Al siguiente día, la idealización se concreta. Una joven pareja lo salva. Se trata de Emile (Quentin Dolmaire) y Caroline (Louise Chevillotte), los residentes del departamento superior, quienes poseen el nivel socioeconómico suficiente para dedicarse a sus pasiones. Él, un aspirante a escritor, y ella, miembro de una orquesta. Ambos toman bajo su protección a Yoav, le proporcionan ropa –entre ello un abrigo amarillo que Yoav porta como uniforme-, dinero y hasta un iPhone. Yoav “renace” dispuesto a convertirse en todo un francés.

Compra un diccionario de bolsillo y lo estudia obsesivamente, aprendiendo nuevas palabras y repitiendo una y otra y otra vez, dicho sea de paso, los sinónimos. Negando su patria y su cultura. Insultado a su país. Empero, Yoav es como un bebé intentando meter el cubo en el agujero en forma de círculo. Canta con pasión La Marsellesa, pero con nula melodía. Recita frases y expresiones de los clásicos escritores franceses, pero en el fondo parece que va a explotar.

Featured_synonymes 1050x696

Lapid estructura la historia de Yoav más como una segmentada crónica con digresiones que como una narración. Hay una confusión constante respecto a lo que sucede ¿Cómo es que Yoav encontró los departamentos? ¿Por qué Emile y Caroline lo ayudan con tanta dedicación? ¿De dónde conoce al otro personaje israelí Yaron? Tom Mercier le impregna a Yoav una combatiente inocencia. Una inocencia que no se detiene en los detalles: recorre las calles de París pero no contempla la ciudad, consigue un trabajo de guardia de seguridad en la embajada de Israel y lo pierde al poner en práctica sus ideas utópicas.

El pasado de Yoav en el servicio militar es como un objeto del cual se quiere deshacer contándolo a Emile para sus escritos, y, a la vez, se siente apegado pidiéndoselo de regreso. De alguna manera, quiere escapar de todo ese ambiente militar y político de su país, descubriendo en el proceso que el resto del mundo no es muy diferente a su patria. Su idealización se ve afectada por sus propios demonios. La imagen final es contundente: Yoav quería encontrarse a sí mismo como francés, pero solo se encontrará chocando contra la puerta.