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Entrevista: Paúl Venegas retrata la migración china en “Vacío”

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Entrevistas Cine

Entrevista: Paúl Venegas retrata la migración china en “Vacío”

La película Vacío de Paúl Venegas llega para poner sobre la mesa el tema de la migración china a Latinoamérica contada de una manera diferente, protagonizada por actores asiáticos que conocen y han tenido que dejar China en busca de una mejor vida, y bajo la dirección de Venegas quien vivió durante un tiempo en China y encontró ahí una fuente de inspiración para contar esta historia que llegó a los cines de Ecuador a inicios de año, pero que ha visto retrasado su estreno internacional debido a la pandemia.

Vacío cuenta la historia de Lei (Fu Jing) y Wong (Lidan Zhu), dos jóvenes que llegan clandestinamente a Ecuador, su primera parada antes de cumplir su sueño de llegar a Nueva York- Sin embargo, sus razones para dejar China son completamente distintas, Lei busca ser libre, mientras que Wong solo quiere ganar un poco más para sacar a su hijo de China.

Pero sus metas personales poco le importan a Chang (Meng Day Min), un mafioso obsesionado con Lei y que está muy consciente que el futuro de ambos chicos está en sus manos. Vacío es un retrato de la experiencia emocional de un migrante en búsqueda de sus sueños.

Además, Vacío cuenta con una peculiaridad que la hace interesante para el público: está hablada en tres idiomas, español, inglés y predomina el mandarín, por lo que desde el inicio de la cinta se siente ese choque cultural, marcado aún más por las costumbres de cada uno de ellos en comparación con el personaje de Víctor (Ricardo Velasteguí), quien a su manera se encarga de mostrarle a Lei y Wong su cultura, desde la música, los deportes, hasta su forma de comer,

Y aunque Vacío llegó a las salas de cine de Ecuador a inicios de año es importante que hablemos de ella porque entró a la selección del Festival Internacional de Cine de Busan, y además fue elegida como la película representante de Ecuador para los Premios Oscar, sin duda dos reconocimientos muy importantes para la película cuyo guion estuvo a cargo de Paúl Venegas y Carlos Terán Vargas.

En YouRocket tuvimos la oportunidad de conversar con el director Paúl Venegas, quien en 2003 fundó Xanadu Films, produjo la serie Rumbo a Xanudu y, es Vacío su ópera prima de ficción. Nos platicó sobre su experiencia radicando en China y cómo este país lo influenció para pasar de las finanzas a la dirección cinematográfica; sobre la migración china y también el trabajo que realizó al lado de sus actores, quienes llegaron a esta película tras ver algunos de los carteles que colocó por todo Guayaquil.

Te invitamos a que leas esta entrevista.

Ricardo Bohórquez

Migrar es dar un salto al vacío”, de ahí viene el nombre de tu película, para ti ¿qué significa esta frase?

Me gusta decir que migrar es dar un salto al vacío porque cada vez que tomamos una decisión de irnos a un lugar incierto es como dar un salto a lo desconocido, a la incertidumbre de lo que puede ser el futuro. Tenemos esperanzas detrás pero la realidad se confronta con otras cosas. Entonces, es como saltar al vacío y a lo desconocido.

 

En tu película abordas esta problemática de la migración china a Ecuador, entendiendo este problema desde México, ¿qué tanto ha crecido esta problemática en tu país? ¿Es una situación que se está saliendo de control que es algo que tenías la necesidad de retratarlo a través de una película?

No es tanto que se está desbordando o algo así. La migración china es un fenómeno que está sucediendo en varios lugares de Latinoamérica y el mundo, es una migración que lenta pero permanentemente desde los años 80 ha ido llegando a diferentes países del mundo en ciudades como Buenos Aires, en la cual, por ejemplo hace 10 años tú ibas a cualquier supermercado del barrio, ibas a donde un argentino hoy en día ya se dice ‘voy al chino’. Lo mismo sucede en ciudades como Lima, Sao Paolo, Valencia, Madrid, Milán y en muchas partes de París, y así el fenómeno se replica en muchos lugares de África y del resto de Latinoamérica y Europa.

Entonces no es un tipo de migración como la mexicana que va a números agigantados a un solo destino, que en este caso es a Estados Unidos. La migración china se reparte básicamente por todo el mundo, es un fenómeno que sigue y sigue creciendo.

En Ecuador puntualmente la migración china data de hace 120 años inicialmente. La última migración grande fue a partir del año 2008, el gobierno en ese entonces decidió abrir las fronteras del mundo entero, llegaron al rededor de 30 mil chinos en un periodo de 2008 y 2009, es una cifra bastante grande para un país pequeño como Ecuador. Muchos de ellos se quedaban acá, pero otros utilizaban a Ecuador como el trampolín para otros destinos como el cono sur, pero principalmente la migración llegaba hasta México para de ahí seguir por tierra hasta Estados Unidos.

Hace pocos meses leí que se encontraron como 11 o 12 migrantes chinos tratando de cruzar la frontera en Tijuana, los encontraron en lavadoras y refrigeradores escondidos.

En México en los centros de detenciones de migrantes se encuentra a bastante gente de origen chino.

 

Claro. Aquí en México pasa como en tu película, donde dicen que ya hay una parte en donde están establecidos los chinos, hay ciertos lugares con comercios atendidos por chinos que están vendiendo sus productos.

Sí, es un fenómeno muy frecuente, a mí me sorprendió. Creo que de ahí vienen la inspiración y también la necesidad de contar esto.

Para empezar viví en China por muchos años y de ahí se mantiene un interés muy grande por esa cultura. Viajé mucho, hice un documental en China sobre el Camino de la Seda. Siempre me adentré mucho en los temas de China y me gustaba observar cómo ha evolucionado en todo sentido el país, yo viví ahí en los años 90.

Y claro, ese interés a nivel de sociedad desde un punto de vista occidental cómo miro que evoluciona esa sociedad ante mis ojos. Para esto yo hice muchas entrevistas en los últimos años y previo a hacer la película, hablé con muchas mujeres de varias edades, normalmente trabajadoras, ejecutivas, mujeres empoderadas que realmente rechazaban de alguna manera el machismo que existe en la China, un machismo de antaño. Me topé con muchos casos de mujeres exitosas en todo sentido que no tenían pareja, y en China cuando pasas de los años treinta sin casarte te consideran como ‘las olvidadas’ o ‘las rechazadas’ hay un término muy peyorativo para nombrarlas. Muchas de estas personas me decían que no podían encontrar pareja porque los hombres se sentían amenazados por el éxito de las mujeres.

Es una cosa que sentí en mi personaje, como lo ves al inicio de la película, en un momento ella dice que escapa de algo que no sabes qué es, es una sensación que solo las mujeres la pueden tener, ella quiere ser libre, ella no migra por una razón económica más bien existencial, a diferencia de su contraparte Wong, quien busca un mejor pase económico.

De ahí viene esa observación y ese interés por la cultura china y desde un punto de vista occidental también contar mi visión de esa cultura, percibí eso de como las mujeres sienten esa aprehensión de vivir en esa sociedad competitiva y machista.

En la película, el villano –llamémosle así- le dice a Lei ‘¿Tú cocinabas en China?’ y ella dice ‘No, estaba muy ocupada, yo salía a comer’, esas son cosas que aparentemente parecerían como algo cotidiano que aquí se puede hablar, pero en la China eso causa controversia, dice mucho de cómo se lleva la vida en la China moderna en la cual no tienen absolutamente tiempo para nada.

Son críticas sutiles, la película está llena de esas, de ahí que la película en China va a ser distribuida difícilmente, ya ha sido vista y apreciada, ha gustado a la gente, pero no pasaría la censura. Tiene muchos temas, cuando hablo del medio ambiente, por ejemplo de Pekín, algo que me pasó a mí fue que podías ver las montañas del occidente de Pekín, hoy en día no puedes ver absolutamente nada por el nivel de polución que hay.

Son muchas cosas que están ahí, no sé si en clave o no, pero para un público oriental o chino es muy evidente que hay una crítica o un punto de vista que habla sobre ellos.Estos elementos me llevaron a que reflexione sobre la necesidad de hacer una película desde un punto de vista occidental sobre una comunidad poco visibilizada que es la china.

Normalmente se concentran en estos fenómenos más dramáticos y, hay que entender que la migración china no es marginal como pueden ser otras, se dan bajo otras condiciones de otro tipo de bajo perfil y al mismo tiempo manejado por poderes como mafias, como el antagonista, más allá de que le guste físicamente ella, él tiene un ciber café que arma y se lo da a que lo maneje, en México seguramente abras visto que arman supermercados y te preguntas ‘¿de dónde viene un migrante con tanta plata?’, seguramente es una buena cantidad para armar un supermercado.

Ricardo Bohórquez

Sí, es justo lo que te comentaba hace rato, ves lugares que son manejados solo por chinos y solo ellos venden u ofrecen determinados productos.

Sí, realmente lo ves en todos lados, como de dos o tres grupos de mafias que son quienes les traen y les manejan.

Viví en China y habló mandarín, acá en Ecuador, por ejemplo hace pocos años una ciudad muy preciosa que es Cuenca, una ciudad preciosa, de pronto me encuentro caminando y hay almacenes chinos, no eran supermercados sino los típicos de baratijas y curiosidades, y fisionómicamente ya los ubicó y era gente que definitivamente era del campo, que no se le ocurriría migrar ni de cerca.

Me acerqué a preguntarles ‘¿Ustedes de dónde son?’, porque normalmente no hablan castellano, como en la película, tienen detrás el jefe chino y delante un ecuatoriano, o sea un local trabajando que es quien confronta a los clientes. Me llamaba la atención que no hablaban ni una palabra y eran de localidades muy al interior de China, que no son de tradición migratoria como lo son los del sur, por ejemplo.

 

Retomando lo de tu película y relacionándolo con esto de la migración, los actores principales propiamente no se dedican a la actuación, hiciste un casting por Ecuador para encontrar a las personas que dieran vida a tus personajes, ellos han comentado en entrevistas que no les costó trabajo actuar porque se basaron en sus experiencias personales. ¿Ellos te contaron lo que vivieron y de alguna forma lo adaptaste al guion para poder caracterizar mejor a tus personajes?

Efectivamente vienen de la propia comunidad china de migrantes en Guayaquil, desde el señor más adulto, el señor Yin que tiene más de treinta años en Ecuador residiendo, vino por casualidad y se quedó, hasta Lei que es una migrante. Los perfiles de cada unos son bastante interesantes como antecedentes.

El señor Yin tiene un almacén de baratijas o de recuerdos chinos en el Barrio Chino de Guayaquil. Fu Jing, la protagonista, llegó en el año 2015 como profesora del Instituto Confucio, entonces es otro tipo de migrante, es de las que se gradúan en China en lengua y de ahí el gobierno las manda a algún país a dar clases, como lo haría la Alianza Francesa, el Instituto Confucio hace eso, ella llegó a Ecuador, se enamoró de alguien y decidió quedarse y ahora trabaja en la universidad enseñando mandarín, ahí es cuando la conocí en el casting.

Ella tenía otro nivel de educación y otro nivel de ansiedades y de emociones por las cuales ella decidió migrar. Una de ellas sí fue el machismo, ella sí sentía como el machismo era apremiante en China, y luego tuvo esa sensación –a veces natural de alguna manera en los chinos- de la aventura, de lograr otros horizontes, no es un tema económico pues viene de una familia de clase media y de funcionarios de gobierno, no buscó migrar por razones económicas en absoluto, lo hizo por razones existenciales, buscaba una aventura, buscaba enseñar su lengua a otras latitudes y aportar de esa manera.

Sí buscaba como romper con la familia; esa es otra de las razones por la que mucha gente como ella decide irse, porque el yugo de la familia es tan fuerte en China y al ser mujer es peor, no te dejan dar un paso prácticamente. Ella por ese lado también decidió aventurarse, en realidad quería ir a Chile, luego le dijeron Ecuador y los papás la querían mandar a África, pero se vino a Latinoamérica y fue madre hace algunos meses y está muy feliz acá.

Es el perfil que yo traté de potenciar en ella, no había una angustia de ‘¿qué me va a pasar en Ecuador? ¿Qué me va a pasar en ese destino incierto?’, pero sí había una curiosidad de la búsqueda de esta aventura de reencontrarse con una nueva persona en otro espacio, en otro lugar como Lei, ser libre, ese tipo de libertad es lo que buscaba y eso exploté en el caso de Lei.

En el caso del señor mayor, el hecho de que esté en la película es también por la añoranza de cómo recordaba el país y cómo regresaba o no regresaba a su país. La mayoría de chinos quieren morir en su país, pero como dice el señor, por equis circunstancia que muchas veces tienen que ver con temas políticos, ya no podrá regresar a su país a morir. Esto lo dice con toda la profundidad y emoción del caso, porque es lo que a él le gustaría. Ahí potencié esta emoción que en su vida real y cotidiana como migrante sentía el señor Yin.

Wong migró a los 12 años a Sicilia con su familia, luego de un par de años pasó a Alicante en España y ahí tuvo su desarrollo de su adolescencia y se quedó hasta casi los 20 años, vivió básicamente lo de sexo, drogas y rock and roll, una mentalidad occidental que adquirió de alguna manera. Pero a los 20 años decidió regresar a China y estuvo ahí como 12 o 13 años, se casó, hizo negocios, es muy emprendedor pero con una mentalidad muy dinámica y con una visión occidental.

Conversando con él me decía que tenía una “doble vida”, había dejado una mujer y una hija en España, y en China también a pesar de que migró con una mujer y un chiquito a Ecuador. Y decidió migrar porque también se hartó en esos años de trabajar en China. Me dijo que le fue muy bien pero luego se fue se la banca rota porque la competencia era tan grande y tan fuerte como la sienten hoy en día en China que era demasiado abrumante.

Luego cosas tan sencillas como sentir que no quería que sus hijos crezcan en un lugar tan contaminado como Pekín, porque realmente son unos índices de polución realmente altos. A los extranjeros y expatriados les pagan un bono por la polución, es decir, te pagan para que te quedes y no te vayas a tu país, que te quedes y te banques la contaminación. Esa fue una de sus razones existenciales y el de la presión, entonces sí fue buscar un mejor pasar económico y vino a ayudarle a su papá que se abrió un chifa pequeñito y ahí trabajó desde los 33 años ayudándole a su papá como mesero, y ahora está en otro camino y le va bastante bien.

Así, en el caso de él exploré como migrante el dejar a seres queridos detrás, en el caso de él tenía esta familia y sus hijos, igual que en la película, él deja a su hijo atrás, entonces exploré eso.

Me adapté al guion y los personajes los llevé a potenciar las emociones y a descubrir emociones similares que ellos podían tener en su cotidianidad con relación al guion, pero siempre manteniendo esa angustia de estar en un país desconocido en un futuro desconocido e incierto, con esos sueños que no sabes a dónde te llevarán, aunque sea a un lugar incierto pero que están ahí y que generan angustia 30 años después de que un señor no puede regresar a su país por la razón que sea, es muy fuerte y duro.

Luego el antagonista, él es de Taiwan y lleva como 30 años en América Latina. Llegó a Argentina primero en donde procreó y dejó a un par de hijos, vivió como 20 años ahí; luego estuvo en México como dos o tres años; luego pasó a Panamá y finalmente en Ecuador. Claro que él es diferente, los taiwaneses no son chinos, son chinos étnicamente pero culturalmente han crecido con otros valores , otra educación, otra sofisticación, otra manera de presentarse al mundo y de recorrer el mundo.

En el caso de él siempre estuvo vinculado a negocios prósperos, pero a él le llamó mucho la atención la actuación, cuando hicimos el casting –hicimos seis meses de casting en el barrio chino, universidades, en donde identificamos que había núcleos chinos-, él iba caminando , vio uno de los afiches y llamó, él es minero, pero en ese momento no tenía nada que hacer porque estaba en búsqueda de una concesión, estuvo esperando algunos meses para que le saliera ese negocio, pero mientras estuvo haciendo zapatos artesanales que él mismo cosía, vio el afiche y dijo ‘voy a probar, tengo 56 años y a ver cómo me va como actor’.

El papel que hizo es my bueno y hoy en día él está trabajando en una serie policiaca, y si bien ha retomado su vida laboral, también está trabajando como actor en otras cosas. A él lo recomendé para una película en Perú porque realmente es bueno.

Todos han manifestado estas emociones que se retratan en la película de una u otra manera.

Ricardo Bohórquez

Además participar en ‘Vacío’ les cambió la vida’.

Tú estuviste radicando en China, ¿a ti de qué forma te influenció o afecto en tu vida profesional y personal vivir en China?

En la vida profesional, en el cine soy autodidacta e inicié mi carrera en cine después de haber regresado de China. Inicialmente fui a Filipinas a trabajar un año, me gradué de finanzas y me contrataron para ir a Filipinas de una empresa Holandesa, de ahí pasé a Hong Kong y luego a China en donde estuve casi seis años.

Profesionalmente me abrió un mundo de oportunidades, pero China me abrió la mente ante el mundo oriental, ante una cultura y filosofía milenaria, ante un mundo desconocido del cual América Latina y en el mundo normalmente hay mucho prejuicio, además pude entender realmente la antigüedad de la cultura, nosotros aquí en América llevamos 500 años estamos en pañales en comparación con toda esa profundidad y sabiduría que tienen los chinos. También me enseñó a ser paciente.

Casualmente cuando viví en Pekín todos esos años estuve muy cerca del arte tanto de artistas extranjeros como de artistas chinos y, trabajaba en el mundo financiero y negocios, esa era mi vida profesional pero la particular estaba muy apegada al quehacer artístico, desde mi pareja que era una pintora y mis amigos también se dedicaban a eso, yo era el único que andaba con traje y corbata.

Eso me fue abriendo un acercamiento y una sensibilidad ante el arte que siempre me gustó y puntualmente comencé a filmar cosillas justamente con los artistas, entrevistas, un poco tratar de documentar, registrar el proceso creativo de ellos, lo hacía como pasamiento pero fue un despertar del audiovisual, y creo que lo que me influenció mucho es que tuve la oportunidad de recorrer el Camino de la Seda en una aventura en coche, por esa época que es cerca del 98 y que era prácticamente hasta ilegal, me crucé la China hasta la frontera de Pakistán recorriendo el Camino de la Seda. Eso fue unos meses antes de dejar China, pero me quedó tan marcado lo que vi, el Camino de la Seda, la historia, la antigüedad de todas esas historias desconocidas para el mundo del occidente que, cuando regresé a Ecuador, abrí una empresa como de inmobiliarios y luego me gané una beca para irme a Holanda para hacer un MBA en finanzas, pero mi evolución hacía el tema artístico fue tomando más peso y me interesaba más esto que el master en Holanda.

Lo enfrenté con dificultad pero al mismo tiempo dije ‘tengo que hacer cosas que me gusten’, ahí fue que, como resultado de esa experiencia maravillosa de haber recorrido el El Camino de la Seda, decidí proponerme un proyecto audiovisual de una serie documental de El Camino de la Seda para el cual tenía que comenzar por escribir un guion.

Entonces, en ese proceso en Holanda mientras estudiaba el MBA con dificultad, escribí el guion de mi primer proyecto que se llama Rumbo A Xanadu. Regresé a Ecuador y me gradué del MBA pero arranqué una nueva carrera.

Esa experiencia en China tuvo esos resultados. Además, profesionalmente todo lo que aprendí en el campo de las finanzas y los negocios lo apliqué después para poder producir las películas que he hecho estos años primero como productor y ahora como director.

Ricardo Bohórquez

Todo este trabajo que has venido realizando desde ese momento al día de hoy ha visto cosechado sus frutos pues ‘Vacío’ fue seleccionada para el Festival Internacional de Cine de Busan. ¿Cómo recibiste esta noticia?

Fue un gran halago y estoy muy contento, porque siempre pensé que si fuera de los típicos cuatro festivales del mundo, si no entraba a uno de esos festivales quería llegar a Busan. Le comenté a Bela, la actriz hace cuatro meses cuando fue seleccionado, le llamé muy emocionado y me dijo ‘recuerdo que hace un par de años me decías que tu sueño hubiese sido llegar a Busan si no entraba a estos festivales’. Fue un sueño, porque es un gran festival, es muy prestigioso, pero más allá de eso es el carácter de la película, por el tipo de película que es, el contenido que tiene, la lengua que habla, me pareció ideal que fuera seleccionado en el festival que a en el que a mí me gustaría estrenar la película en el mundo.

Estoy muy contento, porque ha sido un buen resultado pese a la pandemia.

 

Teniendo en cuenta justamente la situación por la que estamos pasando a nivel mundial, ¿de qué manera se va a ver afectada la industria cinematográfica en Ecuador?

Es una industria emergente, todavía ni siquiera se le puede llamar industria, pero en eso estamos. Es un cine emergente que realiza alrededor de 20 películas anuales, de las cuales la gran mayoría son documentales, y ficciones se estrenan como cuatro o seis al año. En este año todo paró, pero hubo fondos del estado en el que hicieron una convocatoria para hacer cortometrajes sobre la pandemia ‘Memorias del COVID’.

Pero se ha frenado bastante la publicidad en general, creo que ha sido un retroceso, porque durante la pandemia lo que sucedió con los recortes presupuestarios del Instituto de Cine y fue fusionado con el Instituto de Artes, entonces perdió autonomía y por ende, presupuesto.

Entonces, durante la pandemia para el mundo cinematográfico ha sido un retroceso tremendo porque ya no tenemos Instituto de Cine independiente como lo tuvimos por casi 10 años. Todavía no se sabe para el siguiente año cuánto van a recortar los apoyos de fomento. Estamos enfrentando un momento coyuntural muy complejo.

Aunque ‘Vacío’ se estrenó el 24 de enero y tuvo un primer fin de semana muy exitoso, se estrenó en 40 salas en Ecuador que es bastante. Empezó bien, pero ese lunes 27 de enero hubo los primeros casos de sospechas de COVID y eso supuso que los ministerios de salud y educación pasaran comunicados de evitar aglomeraciones. La asistencia a las salas comenzó a bajar, pero fue una caída total, entonces el pasar de ‘Vacío’ por las salas no fue lo que se esperaba, porque se hizo una buena campaña, se auguraba un poco más, pero fue impactada por la pandemia.

Entonces, consientes las salas de esto que sucedió me han permitido –y esto recién me lo confirmaron- que quieren reestrenar la película, entonces la vamos a reestrenar en el 2021, alrededor de marzo. En ese sentido la pandemia me está dando una segunda vida.

Ricardo Bohórquez

Con esta noticia del reestreno, ¿se viene una corrida en salas comerciales a nivel internacional?

Recién comenzamos el recorrido en Busan y vamos a ver en dónde recala la premier Europea y Latinoamericana, aunque en principio iría al BAFICI (Buenos Aires Festival Internacional de Cine Independiente) porque ya fue aceptada ahí este año, me interesa mucho ese festival, pero el BAFICI finalmente se canceló este año. En Estados Unidos también estamos viendo donde recala.

Y hace unas semanas escogieron a ‘Vacío’ en Ecuador como la película a representar para la carrera a los Oscar, pero como sabes ese es un tema muy económico y de promoción, digamos que es iluso pensar también en llegar a esas instancias, pero lo que sí logra a nivel de película y a nivel de carrera es que te logra posicionar, te abre las oportunidades de notoriedad de la película en un mercado como Estados Unidos donde existe una diáspora china gigante. Entonces aspiró a que si voy a jugar el juego de la nominación a los Oscares pues hasta donde dé y con los fondos que pueda levantar, pero sobre todo para buscar esa distribución en los Estados Unidos.

Ahí viene lo que comentas, aspiro a tener una pequeña distribución independiente en cines de Estados Unidos que vaya apuntado hacía la diáspora pero también a la comunidad latina.

En Uruguay irá a salas porque es una coproducción con ellos y se va a estrenar en salas el primer trimestre del próximo año.

Así estamos viendo en dónde la película va encontrando su propio espacio. Ha sido un año complejo, difícil y lento, y como es una película en mandarín hay que ser honestos que el mercado puede ser difícil porque vas a ver una película ecuatoriana y cuando entras a la sala te sale una película subtitulada.

En México esperemos que esté en festivales, pronto comenzaré a aplicar y ya tuve un acercamiento con un festival pequeño, aquí en Ecuador ganó en el festival de Guayaquil como Mejor largometraje ecuatoriano, y creo que tienen algún vínculo entre ese festivales y me escribieron, pero les dije que todavía no tenía una premier en otro lado, pero me dijeron que en el 2021. Pero sí me gustaría estar en Guadalajara y Morelia.

Pero todo se hace un lio con esto, un curador dice ‘vamos a ver una película latinoamericana’ y ven una película en mandarín de un tema asiático entonces les desencaja. A la película le ha costado y le seguirá costando encontrar su lugar por esa peculiaridad que yo lo veo como algo pionero, diferente, que sale de nuestra región; pero es lo que es y hay que seguir luchando.

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