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En los 90, el debut como director de Jonah Hill

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Hace 12 años, Seth Rogen y Evan Goldberg estrenaron Súper cool (Superbad, 2007), un coming-of-age que escribieron durante su adolescencia y basado en sus experiencias personales. Aquella comedia que impulsó la carrera de los comediantes, también dio a conocer a varios de sus jóvenes actores: Emma Stone, Michael Cera, Christopher Mintz-Plasse y Jonah Hill. Justo este último retoma la fórmula y tras obtener una exitosa carrera como actor ahora hace su debut como director y escritor con su propio coming-of-age, En los 90 (Mid 90s).

¿Si tuvieras que hacerlo, preferirías hacerle sexo oral a tu madre o a tu padre?”, “¿Pueden los negros broncearse?” Este tipo de inquietudes son las que rondan en la cabeza de un adolescente, por lo menos de un adolescente de los 90. Cuando estaban de moda las patinetas y no los youtubers, cuando se escuchaba hip hop, new metal y grunge en lugar de música cumbianchera y reguetón; cuando se hablaba de grafitis y no de fotógrafos de Instagram, y cuando era divertido hacer estupideces en lugar de ser vegano y políticamente correcto.

Estos cuestionamientos se los plantean los personajes principales de Mid 90s, un grupo de adolescentes que pasan la mitad de su tiempo atendiendo un local de patinetas y la otra mitad patinando. Stevie (Sunny Suljic) es un pequeño chico entrando a la adolescencia. Sufre el bullying de su problemático hermano mayor Ian (Lucas Hedges) y de las involuntarias desatenciones de su madre (Katherine Waterson) que lidia entre sacar a flote a sus dos hijos y tener relaciones amorosas estables.

Un día Stevie entra a la tienda de patinetas y se siente maravillado con el ambiente despreocupado y enérgico de Ray, el líder del grupo; Fuckshit, el revoltoso y malhablado mejor amigo de Ray; Fourth Grade, un tímido e inseguro chico que se la pasa con su cámara de video, y Ruben, un latino apenas un poco más grande que Stevie y que aún intenta incorporarse al grupo. Todos ellos interpretados por los actores primerizos Na-kel Smith, Olan Prenatt, Ryder McLaughlin y Gio Galicia, respectivamente.

Hay una gran cantidad de referencias que hacen de la opera prima de Hill una auténtica atmósfera noventera, eso sin mencionar que el filme está grabado en 16 mm. El primer PlayStation está presente, los chicos leen The Source y la revista por excelencia sobre skateboarding Big Brother. En la banda sonora se escuchan a los Pixies, Bad Brains, A Tribe Called Quest, Wu-Tang Clan, Nirvana, Morrisey y hasta Herbie Hancock. Los discman eran lo más preciado para un chico solitario.

Nostalgia pura para todos lo que crecimos de alguna manera en esa época, haya sido nuestra infancia, pubertad o adolescencia. A diferencia de los muchos contenidos que apelan a este sentimiento, los 90 que recrea Hill aún se sienten frescos y recientes aunque ya los empezamos a estereotipar, lo cual significa que ya los percibimos con lejanía. Jonah Hill toma esto como combustible para una situación que trasciende: La búsqueda de una identidad. No importa la generación, cuando uno crece se ve orillado a encontrar un lugar al cual pertenecer.

A diferencia de Súper Cool, Hill opta por mayor solemnidad en su historia de crecimiento, claro, sin dejar del lado el humor. Lo más importante de Mid 90s no es el contexto nostálgico, es el coming-of-age. El hecho de buscar tu segunda familia y en el camino tener tropiezos. Así como uno puede caer y caer mientras intenta un truco en la patineta, y después nos damos cuenta que los momentos memorables están hechos de cada caída. Porque al final si sale el kickflip es lo de menos.

Calificación: 9/10