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El Regalo

The Gift podría servir de modelo para los que defendemos (encarecidamente) el acto de analizar un film después de verlo, no antes. También soy de los que creen que las apariencias no engañan casi nunca… pero engañan. La cinta de Edgerton modifica los convencionalismos de este tipo de cine y se mueve con soltura entre el thriller y el melodrama sin descartar el terror de lo cotidiano, el terror que, sin duda, más nos asusta.

Los personajes son reconocibles, de carne y hueso, nos podemos sentir identificados con sus comportamientos. Hay grises, buenos que no son tan buenos ni malos tan malos, secretos por confesar.

La familiaridad y nuestra empatía consiguen que el miedo del espectador sea aún más perturbador al entender (subconscientemente) que lo que le ocurre a Simon y Robin puede ser todavía peor si al villano le apetece. No da la impresión de que los movimientos de Gordo los señale el guión, sino él mismo. Gordo es juez, ejecutor, un misterio en sí mismo, imparable solo por sus caprichos, it’s alive! Lo imprevisible, las sorpresas (tan naturales como, a la vez, agitadoras), la profundidad de los protagonistas y el impecable ritmo de las secuencias logran que estemos ante un film mayúsculo.

Por ir a contracorriente, Edgerton hasta se permite el lujo de no usar golpes de sonido – de los típicos que suelen acompañar a la súbita aparición de una cara, ya saben – en un par de momentos. Esto último, junto a la enigmática presencia de Gordo, recuerda a Carretera al infierno (1986), pura proeza del suspense de los años 80. Joel Edgerton, que parece que lleva toda la vida dirigiendo películas, tampoco se anda con remilgos a la hora de encauzar la historia por caminos a los que la audiencia no está acostumbrada en películas comerciales. Las sombras de Seven (1995) y El cabo del miedo (1991) son alargadas, pero para bien.

Las virtudes en la dirección y la armonía del desarrollo siempre se pueden ver perjudicadas por la torpeza de los actores o la mala elección de estos. The Gift no tiene problemas al respecto. Jason Bateman, cuya carrera ha estado abonada a la comedia desde sus comienzos – si bien hay otro drama reciente en su filmografía, Disconnect (2012) –, muestra la variedad de su repertorio interpretativo ofreciendo una actuación simplemente brillante, tan sobria como la de la inmensa Rebecca Hall.

Charles Laughton hizo una obra maestra con su primer y único film como realizador. Aquella fue La noche del cazador (1955). Edgerton acaba de hacer otra. Esperemos que The Gift solo sea el comienzo de una bonita amistad, no con Gordo… sino con nosotros. Talento hay, a pesar de que el reto de superarse no sea fácil.

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