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El Otro Turismo: Dark Tourist, explora el lado oculto del mundo

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Desde hace muchos años, las experiencias turísticas han estado diseñadas para ser completamente familiares porque desde el punto de vista comercial, el éxito de los resorts se basa en la regla de “entre más, mejor”. Pero qué ocurre cuando los visitantes buscan conocer algo más allá, algo exclusivo, porque visitar rincones del planeta que siempre soñaste ya es posible de una manera más amable, pero hay quienes quieren vivir algo fuera de su rutina, casi al grado de convertirse por un instante en alguien más.

Precisamente David Farrier te pone al filo de esa situaciòn con El Otro Turismo, que en 8 episodios para su primer temporada, te llevará a conocer lo que no aparece en la publicidad luminosa de las agencias de viajes.

Por ejemplo, en una de sus travesías nos lleva a conocer Toraja, un conglomerado de pueblos de Indonesia, dónde en algún momento los tabloides sensacionalistas y los youtubers, comenzaron a circular la leyenda urbana de que los lugareños habían logrado recusitar a sus muertos mediante un ritual ancestral. Esta leyenda se sostenía con la existencia de unas fotos perfectamente planeadas y cuidadas para que diera la impresión de que los cadaveres eran capaces de incorporarse para cambiar sus ropas murtuorias y así lucir una imagen macabramente renovada.

Obviamente todo esto es un hecho exagerado, lo que en realidad ocurre es que si, sacan a sus muertos de sus lechos y toda la familia pasa tiempo con ellos, los tratan como si estuvieran verdaderamente vivos y los procuran con ofrendas, los ponen al día contándoles lo que ha ocurrido en su círculo hasta la fecha para volver a enterrarlos. Todo esto tiene lugar mientras se realiza una fiesta que incluye el sacrificio ritual de los animales que serán parte del banquete de celebración.

Para poder apreciar estas imágenes se tiene que considerar que el espectador pondrá verdaderamente a prueba su tolerancia y apertura, porque muchos de estos rincones que nos presenta Farrier, están a la vuelta de la esquina y a pesar de eso, se desconectan por completo de nuestra cultura y buenas costumbres y hasta pueden llegar a chocar con lo que nosotros consideramos “civilizado”.

David Farrier prácticamente llega a dónde ninguna cámara se ha atrevido, e incluso hay sitios donde no le permiten grabar libremente o le ordenan tapar el lente de su cámara. Dado el planteamiento de cada episodio y las circunstancias en las que estuvo junto con todo su equipo, hace que desde el otro lado de la pantalla surja la empatía y la angustia a cada momento que la toma se oscurece.

En un episodio más visita Colombia, dónde conoce al mismo “Popeye” Velásquez un ex-sicario de la mafia de Pablo Escobar que se ha hecho de renombre como youtuber y guía del recorrido turístico de la caída del cartel de Medellín. En este territorio se abordará la cruda formación de un asesino del cartel, a quienes se les enseña a quitar una vida desde muy temprana edad para evitar que desarrollen una empatía que les impida “realizar su trabajo”.

El turismo oscuro puede ser un concepto que encierra un peligro latente y que gracias a documentos como este, podemos dar fe de que se está llevando a cabo desde hace muchos años de manera discreta y que en realidad nuestra tolerancia y criterio aún puede escalar a niveles insospechados y que muy posiblemente tenga un limite más corto del que podemos suponer. Mientras en muchas sociedades se pelea por la inclusión de género, por la imposición de un regimen dietético vegano y por establecer nuevos derechos para que no exista la discriminación, en otros lados del mundo el tiempo se detuvo y este tipo de cosas no significan nada contra las tradiciones ancestrales y las necesidades básicas más apremiantes de enormes grupos y asentamientos que hemos ignorado por muchos años.

No duden en tener esta serie entre su lista de pendientes porque descubrirán el lado de nuestra realidad que complementa la maravilla de recorrer el mundo.

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¡Checa lo nuevo de True Detective: Hunters in the Dark!

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True Detective

Temporada 3, Episodio 6

No nos hemos olvidado de los True Detectives que siguen nuestras reviews.

La investigación se pone seria en True Detective, pero también se vuelve más emocionante. No solo descubrimos quién Wayne  y Roland enterraron en el bosque, nos dan más posibilidades de como puede acabar la temporada. Cada pista sobre el verdadero secuestrador es evidencia plantada. El episodio anterior terminó en la línea del tiempo del 2015, con los dos detectives que están de acuerdo en no estar de acuerdo en cómo gastar su tiempo. Era solo una conversación, y una silenciosa, tarde en un porche, con un par de cervezas. Pero fue emocionante. 

“Fue un infierno cuando un tiroteo es la segunda cosa más emocionante que te sucede”, Wayne lo comparte, junto con un cigarrillo, con Amelia. Esa es una escena acertada de la serie en general. La escena del tiroteo fue increíble, pero fue superada con una discusión tranquila. Cualquiera de los dos personajes pueden interactuar de forma íntima o superpuesto con golpes, patadas o balas. Y además de eso, este episodio recibimos un recordatorio no tan agradable de que alguien puede estar haciendo las cosas en la oscuridad.

Es grandioso, especialmente cuando vemos que esta es la primera vez que Purple Hays dispara su arma en el trabajo. Por ejemplo, Amelia llega a ser una investigadora mucho mejor en este episodio. Su editor le rogó que le diera un seguimiento del libro sobre el caso, y tuviera una visita de lectura en la librería del tuerto. Los detectives, novelistas y periodistas de investigación no son muy diferentes en muchos aspectos. También son muy diferentes, en formas que pueden poner a prueba un matrimonio o una sociedad.

Lo otro que Wayne admite en la primera escena de la línea de tiempo de 1980, es que no pasa mucho tiempo recordando cosas. Esto consume a todo su personaje durante el transcurso de la temporada, así que saber que es una secreto mantenido durante mucho tiempo alimenta la indomable búsqueda de memoria que lo impulsa a seguir adelante. Es una especie de karma. Wayne está pagando mucho karma.

En lo que respecta a lo demás, parte de esta deuda kármica es que él y su compañero no le dieron una paliza a Tom Purcell durante la investigación inicial. La llamada grabada que hizo Sally es una fuerte acusación contra su padre, y Wayne y Roland pasan 20 segundos decidiendo que hacer. Luego Stephen Dorff pone su cara de enojo de Roland y Tom procede a golpearlo. Para el espectador, cualquier persona que reciba un golpe durante un interrogatorio es una manera de exaltarte. 

Sin duda, Scoot McNairy le da a esa escena todo lo que tiene con una implosión convertida en explosión y es bello. Tom se quiebra. Wayne y Roland saben que apenas mantiene las cosas juntas en su vida, pero cuando se produce el quiebre real, es un momento devastador. La escena completa, y sus consecuencias, da paso a un sutil truco de cámara en el que el reflejo de Wayne se ve atrapado en un vaso de cristal, mostrándolo y mirando hacia adentro en su propia línea del tiempo en el 2015, recordando la misma escena. Los fantasmas vienen en muchas formas.

Una segunda vuelta al antiguo lugar de trabajo de Tom revela que puede haber estado viviendo un estilo de vida de gay de closet. No es algo con lo que se sienta cómodo, guardar un folleto para una cura religiosa de la homosexualidad. El primo de Lucy Purcell, Dan O’Brien, cuyos restos fueron encontrados en una cantera en el documental en el 2015, tiene una visión para despejar a Tom en los años 90. Pero esto le costará a los detectives más que un huevo revuelto y un cenicero envuelto en salchichas para conseguirlo. Él le dice a los detectives que las pistas están siendo bloqueadas por personas importantes que no renegocian.

Hays y West dieron una vuelta de nuevo hacia Harris James, el oficial que identificó la mochila que se encontró en la escena del altercado de Woodard como el niño muerto Will. El ex policía está a cargo de la seguridad en las industrias de Hoyt, cambiando las hemorroides de un patrullero por un cómodo sillón reclinable. Amelia se encuentra investigando a los fugitivos en una casa religiosa, uno de los cuales recuerda haber visto a Julie. Ella se llamaba a sí misma Mary a veces, o Mary July, como el verano. Julie le dijo a la niña que ella había sido criada en un castillo rosa. La niña insinúa que lo que les sucede a las niñas en el lugar es la verdadera historia que Amelia debería estar siguiendo.

El hijo de Hays está teniendo una aventura romántica con la documentalista. Las indicaciones de ese romance estuvieron ahí todo el tiempo, no hace falta que un detective lo detecte, solo un papá. 

La última escena es una maravilla en forma de una trampa y Tom es el roedor en un laberinto. Lo han llevado hasta ahí, a propósito. Cada puerta se abre. Desde el momento en que escucha por casualidad a los policías federales que hablan de que West y Hays visitaron a O’Brien, a través del mismo motel que el primo de su esposa solía estar con metanfetamina, hasta la residencia de Hoyt. Las cámaras de seguridad lo ven. Ellos lo ignoran. Sabemos que algo sucederá, pero no tenemos idea qué pasará.

Los episodios no terminan en simples suposiciones y revelaciones. Terminan en momentos de una insoportable anticipación, como el disparo de una claymore, o la apertura de una puerta en una habitación rosa en una mansión que luce como un castillo. Hunters in the Dark casi nos da la oportunidad de saber quien es el secuestrador de Julie.

Calificación: 5/5

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