El hombre de Hielo

    ★★★☆☆

    Ariel Vromen elige el camino más adecuado para contarnos la historia de Richard Kuklinski. La sobriedad, el camino directo. Un hombre como otro cualquiera, con una familia que sacar adelante, dos hijas a las que adora. Con un trabajo, como la mayoría. La diferencia es la naturaleza de su trabajo, no aplicable a todos. Y Michael Shannon entrega una interpretación de antología como el asesino a sueldo y padre de familia que se ve forzado a poner en peligro todo lo que ama.

    La puesta en pantalla es la de un biopic como otro cualquiera, con la excepción de que el magnetismo y la fuerza que Shannon imprime a su personaje, hacen que perdure en la memoria. El reparto se completa con Winona Ryder, en un trabajo correcto, un curioso cameo de James Franco, Chris Evans como compañero de “trabajo” y un Ray Liotta que nos termina de convencer de que lo suyo es esto de la mafia.

    Durante los años que Kuklinski ejerció como asesino de la mafia y los diferentes encargos que tuvo que realizar para la misma, se intercalan situaciones de la vida privada del personaje. Shannon se adueña de la película en todo momento, demostrando que es uno de esos actores camaleónicos que tanto placer cinéfilo pueden aportar a los aficionados. La historia se cierra de forma redonda, relatando los hechos que acontecieron tras el final al personaje real.

    Una cinta que pasaría sin pena ni gloria, a pesar de estar rodada con pulso, de no ser por la colosal interpretación que ofrece su personaje principal y los secundarios, que hacen en todo momento que el espectador quede pegado a la pantalla hasta ver los créditos.

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