Entrevista realizada por la agencia en Cannes, en mayo de 2018

Ramin Bahrani nació en Carolina del Norte y estudió en la Universidad de Columbia, en Nueva York. Su primer film, Man Push Cart, se estrenó en el Festival Internacional de Cine de Venecia en 2005. Con su segundo largometraje (2007), Chop Shop, la historia de un niño de la calle, huérfano, de 12 años, en Nueva York, se ganó la aclamación universal. Sus otras películas incluyen A cualquier precio y 99 Homes, protagonizada por Michael Shannon y Andrew Garfield. Este año enfrentó el enorme desafío de adaptar para la pantalla el clásico de Ray BradburyFahrenheit 451, una novela que ha amado desde que era adolescente. Aquí lo que comentó durante su paso por el festival de Cannes, previo a la estreno de la película a nivel internacional.

P&R:
P: ¿Cuando leíste por primera vez el libro de Bradbury?
RB: En noveno grado. Yo tenía 14 o 15 años. Se enseñaba en la escuela secundaria y creo que es un libro con el que uno se encuentra generalmente en esa etapa. Esto fue realmente muy difícil para mí creativamente, porque me encanta el libro. Me encanta Bradbury: Las crónicas marcianas y muchos de sus cuentos y novelas. Cuando pensé en adaptarlo, quería tener un impacto en los adolescentes, ya que fue a esa edad que la leí y es entonces que lo lee la mayoría de la gente. Pero también quería que los adultos como tú de alguna manera encontraran su propio camino hacia él, a través de los personajes y de la historia, intelectualmente, y ese fue un equilibrio difícil de alcanzar. No sé si lo hice bien. Nunca antes había hecho esto de tratar de pensar de esa manera. Pensé: “si fuera un adolescente, ¿cómo reaccionaría a esto?”

P: ¿Cuál fue la clave para llegar a esa audiencia más joven?
RB: Pensé que tenía que incluir la tecnología y las redes sociales. Eso fue lo que, en 2015, me hizo volver a pensar en la novela por primera vez. Internet y las redes sociales parecen haber, en cierto modo, alcanzado las ideas de Bradbury. Podrías quemar libros, pero la gente sólo volvería a descargarlos de la nube. La censura y la represión de las cosas en Internet podría estar sucediendo en Estados Unidos, o podría suceder de la forma en que se ve en otros países, como China y Corea del Norte, Turquía, etc. Así es que pensé: “bueno, ¿tenemos eso en Estados Unidos?” Tal vez. ¿Qué tan cerca estamos de eso? Y, ¿cómo lo enfrentaría?” Tenía curiosidad por ver qué iba a suceder.

P: Entonces, desde esa idea inicial, ¿qué sucedió?
RB: Lo pensé en 2015. Hablé con HBO al respecto y les tomó alrededor de un año obtener los derechos del libro. Así es que no empecé a escribir el guión sino en enero de 2016.

P: ¿Te intimidaba adaptar un libro que te gusta tanto?
RB: Sí, me daba miedo. Nunca había adaptado nada. He dirigido seis películas y cinco de ellas fueron historias originales. Aquí estaba adaptando una novela que es una gran novela, me encanta, y es icónica. Acabé suponiendo que hiciera lo que hiciera, alguien se iba a disgustar así que, ¿qué podía hacer al respecto? Alguien iba a enojarse por los cambios que hiciera, y eso no lo podía cambiar. Está bien. Entonces, ¿qué me daría la autoridad para tocar la novela o cambiar cosas? Fue el propio Bradbury. Él aprobó la versión de François Truffaut (1966), y cambió muchas cosas. Eliminó personajes y alteró parte de la trama. El propio Bradbury adaptó su propia novela dos veces, como un musical y como obra de teatro, y él mismo la modificó. Dejó vivir a Clarisse McClellan. Ese es un gran cambio. También adaptó Moby Dick para John Huston. Se trata de un clásico de la literatura estadounidense, pero por John Huston, modificó Moby Dick. Eso me dio la valentía para modificar la trama y los personajes. Lo único que nunca quise cambiar fueron los temas y las ideas. Me dije: “eso nunca lo voy a tocar”. Pero en cuanto al resto, tenía una suerte de bendición mental del alma o del fantasma de Bradbury.

P: Me sorprende escuchar que escribiste el guión hace unos años, porque los acontecimientos parecen reflejar el presente inmediato. ¿Fue pura casualidad?
RB: La política vive alcanzando lo que sucede en la ficción. Estábamos terminando la tercera versión preliminar en el momento de las elecciones. Una vez que Trump ganó las elecciones internas republicanas supuse que iba a ganar la elección. En mi mente, él iba a ganar, así es comencé a escribir suponiendo que ganaría. Lo digo con cautela porque creo que Trump es una exageración vulgar de lo que hubo durante los 40 años anteriores, lo que significa que el surgimiento de la derecha internacional es preocupante. Espero que también nos ayude a comprender los problemas de la izquierda. Quizás no prestaron suficiente atención a ciertas cosas. Por eso, no quiero echarle toda la culpa al inquilino actual (de la Casa Blanca). El inquilino actual se irá, pero las ideas de Bradbury quedarán; por lo tanto, debemos ser prudentes y no asignar demasiadas culpas. Lo que intentamos destacar en la película, y lo que Bradbury articuló tan brillantemente en la novela, fue que quisimos todo esto. Elegimos este tipo de sociedad. Lo llevamos a suceder de esta forma, no nos lo impusieron desde arriba. Nosotros elegimos. Elegimos recibir una gran cantidad de nuestras noticias e información a través de sitios sociales cuyos algoritmos están diseñados para mantenernos felices, como Bradbury nos lo advirtió. Ni siquiera leemos los artículos. Echamos un vistazo a los titulares y le ponemos un “me gusta”, los “compartimos”, los marcamos con un corazón, comentamos con un emoji. Entonces, como periodista, como alguien involucrado con la cultura y la sociedad, eres uno de los últimos bastiones, y, por desgracia, es posible que nadie te lea. Del mismo modo, podrían no ver mi película. Ellos simplemente echarán un vistazo a un titular al respecto o mirarán un clip y entonces ´pondrán un “me gusta”, lo “compartirán” o seguirán de largo. Bradbury nos advirtió al respecto en 1953, cuando publicó el libro.

P: Algo que se siente terriblemente preciso es la difusión de las quemas de libros y el modo en que los medios de comunicación las aprovechan. ¿Crees que ya hemos llegado a eso en el mundo real?
RB: Creo que sí. La novela de Bradbury está ambientada en el futuro. La nuestra, en un mañana alternativo. Queríamos que pareciera la actualidad, pero un poco diferente. Queríamos que pareciera un mañana alternativo, parecido a la actualidad pero apenas diferente. Así, el espectador sentiría que el terror de la pantalla también está en su casa.

P: ¿Sientes que avanzamos adormecidos hacia ese futuro?
RB: Me parece que estamos eligiendo ir hacia eso, sí -sin duda-. Y yo también; no soy ningún santo. Estás grabando mi voz en una súper computadora llamada iPhone. También tengo una en el bolsillo.

P: ¿Utilizas las redes sociales?
RB: No mucho. Tengo una página de Facebook que rara vez uso. No demasiado a menudo, lo confieso. Todavía leo libros físicos. Pero no soy un ludita. Como dije, tengo una súper computadora en el bolsillo. Voy a volver a mi casa en avión, no en barco. Llamo a mis padres en Carolina del Norte y a mi familia en Irán. Cuando lo hago, los llamo por Skype y WhatsApp. No me comunico en código morse. Y no creo que Bradbury fuera un ludita. Él no estaba en contra de las películas. Escribió el guión de Moby Dick, escribió 65 episodios de El teatro de Ray Bradbury para HBO -dos temporadas-. No estaba en contra de la TV o de las películas para televisión. No resulta irónico adaptar esta novela como película para la televisión. Bradbury se preocupó, por supuesto, por el lanzamiento de televisores de siete pulgadas en blanco y negro en 1953, pero no estaba preocupado por las cosas inteligentes. No estaba preocupado por las cosas que te hacen pensar. Creo que, en ese momento, se habría preocupado por los comerciales, los anuncios rápidos y todo lo que vaya demasiado rápido. Al igual que hoy nos preocupan, como dijimos, los anuncios informativos en las redes; los comentarios que vemos en la película. Los resúmenes informativos en forma de titulares. Twitter. En la película, no sé cuán claro sea, en la escena de la escuela Shannon dice, ‘Veamos algunos clásicos” y trae Moby Dick, Al faro y la Biblia. ¿Cuál es tu libro favorito?

P: Es una pregunta difícil. Probablemente El mago, de John Fowles.
RB: Bien, todos los libros de John Fowles estarían en The Nine en esta película, todos ellos en un mismo artículo corto de Wiki, en medio emoji. Eso es todo lo que verías de ellos, y te gustaría recomendarlos y compartirlos, pero todos están disponibles, como ahora. Todo está a tu disposición, pero ¿qué puedes hacer con eso y en qué forma se encuentran disponibles? Bradbury dijo: “para destruir una cultura no hace falta quemar libros; sólo hay que conseguir que la gente deje de leer”.

P: ¿Te preocupa el hecho de que la gente lea cada vez menos?
RB: No estoy seguro de querer emitir una opinión al respecto. Estoy seguro de que tú y yo miramos nuestros teléfonos demasiado a menudo. Solo soy un sirviente haciendo humildemente lo que mejor sé hacer para presentar los temas de Bradbury a una generación moderna, una nueva generación. Esas eran las cosas que le preocupaban y resultan pertinentes hoy. Predijo la verdad alternativa y la falsa historia, los hechos falsos. En la novela, Montag dice, “¿Ben Franklin fundó realmente el departamento de bomberos?” Sacan un manual del bombero que dice “Sí a la quema de libros”. Y bien, Ben Franklin fundó el primer departamento de bomberos en 1763, pero no para quemar libros. En la película él se lo pregunta a Yuxie, que es como Alexa o Siri, y él cree en su respuesta. Es similar a lo que ocurre en la actualidad.

P: ¿Cómo decidiste qué libros quemar en la película?
RB: La mayoría de ellos son mis libros favoritos. Y no pude usarlos a todos -esa fue la parte difícil-. No pude mostrar todos los libros que amé. Yo vengo de una familia en la que nos infundieron el amor por los libros desde muy pequeños. A mi hermano y a mí nos enseñaron a leer y a respetar los libros a una edad muy temprana. Divan, la recopilación de trabajos del iraní Hafez, en Irán se venera como si fuera un texto religioso, o incluso más que un texto religioso. Por eso intentamos elegir libros de diferentes culturas e idiomas que significan mucho para mí y creo que para la gente en general. Hubo que incluir también libros que quizás a mí no me gustan, como Mein Kampf. No es un libro que disfrute, pero creo que deberíamos salvarlo. Yo considero que hay que salvarlo. Esto era algo que, de una forma extraña, fue un homenaje a Truffaut, que lo había mostrado en su gran película.

P: ¿Qué otros libros incluiste?
RB: Tantos. Crimen y castigo de Dostoievski. Me encanta “La canción de Salomón”, es mi obra preferida de Toni Morrison, de modo que desempeña un gran papel en la película. Las cartas de Van Gogh, que leí cuando estaba en la secundaria y que es también un libro que mi papá tenía y que le había gustado mucho. Recuerdo encontrarlo en casa y leerlo. Hay tantos libros en la película, Joan Didion, que tanto me gusta. Dientes blancos se convirtió en el nombre de Clarisse y el libro que había memorizado. Faust. La lista de libros es simplemente interminable.

P: ¿Fue perturbador filmar esas escenas?
RB: Oh, es doloroso. Quemamos libros de verdad. Eso no es un efecto. Fuego real, libros reales. Lo que asusta es que al principio es doloroso, pero luego, como escribe Bradbury, se convierte en algo seductor y te traspasa. Me sorprendió cómo se ve. Él habla de las cenizas negras, las brasas, y las páginas que se van doblando. Y sucedió. Adivina a qué libro le sucedió. Las Crónicas Marcianas. ¿Viste el nombre de Bradbury? Fue la única vez en que las páginas se retorcieron así, en primer plano, y fue totalmente por casualidad. Se enroscaron sobre el nombre de Bradbury, una y otra vez, diciendo “Bradbury, Bradbury, Bradbury”. Pensé que era un buen augurio, que él estaba de alguna manera diciendo, “sigue adelante con tu versión, haz lo que quieras hacer y mantén mis temas e ideas intactos”.

P: ¿Alguna vez has leído libros en un Kindle?
RB: No, leo libros de papel. No estoy en contra de Kindle. Tengo un montón de amigos muy inteligentes y conozco a muchos autores que leen en Kindle. No estoy en contra, pero a mí me gusta tocar los libros, olerlos, y confieso que me gusta escribirlos y subrayarlos. En diez años, si un libro me gusta mucho lo releeré cada tanto, y tengo curiosidad por saber lo que pensaba hace diez años.

P: ¿Siempre estuvo en tus planes volver a trabajar con Michael Shannon?
RB: Oh sí, realmente nos entendimos en 99 Homes como artistas, pero también nos hicimos amigos después, fuera de cámara. Los dos vivimos en Nueva York y comenzamos a encontrarnos y a reunirnos junto con su esposa y sus hijos. Cuando HBO dijo que tenían los derechos para el libro lo llamé y le dije, “¿te gustaría interpretar al Capitán Beatty?” La primera llamada que hice fue a él. Ni siquiera había escrito nada. Cuando dijo que sí pude escribir para él, lo que ayudó porque Beatty habla mucho, y habla en un lenguaje ampuloso, literario, como en el libro. En el libro constantemente citan cosas, y yo sabía que Shannon podría darle vida y hacerlo sentir muy terrenal, real y complejo. Shannon es capaz de transmitir cuatro mensajes con una mirada, y de dejarlo a uno dudando de lo que insinúa. Hay una profundidad en él, tiene un peso y una humanidad que me pareció que le permitirían hacer real al personaje.

P: Estamos acostumbrados a ver a Sofia Boutella en papeles muy físicos. ¿Qué te hizo dar cuenta de que era adecuada para este papel mucho más cerebral?
RB: Su audición. Su casting fue increíble. Ella demostró que podía hacerlo. Demostró que es más que su físico. Demostró que tiene profundidad, sensibilidad y control como actriz. Y quise que ella tuviera la oportunidad de hacerlo. De nuevo, quería, como hizo Bradbury, dejar vivir a Clarisse. ¿Qué sucede si Clarisse no tiene 17 años? ¿Qué pasa si ella realmente es mayor que Montag? ¿Qué pasa si ella tiene un pasado oscuro?

P: Hablaste de querer hablarle a una audiencia más joven, también. Parece que Michael B. Jordan, con todo su éxito en este momento, podría ayudarte a hacerlo.
RB: No elegí a Jordan pensando en el público joven. El personaje de Montag debería ser aún más joven. Lo elegí porque es un gran actor. Me encantó su actuación en The Wire, que es una serie que me encantaba, y lo mismo con Estación Fruitvale. Cuando vi eso, en realidad al principio no entendía que era el chico de The Wire. Mi reacción fue “este tipo es increíble”. Y lo busqué y no pude evitar decir “¿Estaba en The Wire? y me di cuenta de que era la misma persona. Luego apareció Creed y, una vez más, siguió mejorando su actuación más y más. Simplemente pensé que sería un Montag perfecto, porque es un papel físico pero también es un papel sensible. Es un papel delicado, pero también tiene un montón de contradicciones. Como el personaje de Shannon; él también es contradictorio. Está ocultando cosas todo el tiempo y se está buscando, y tiene que fingir y mentir todo el tiempo. Quería que el tipo malo fuera alguien que pudiera agradarle al público.

P: También tenían que ser muy carismáticos, porque son verdaderas estrellas en esta película. Las quemas de libros no son más que entretenimiento, ¿verdad?
RB: Así es, y Jordan lo es. Cae bien instantáneamente, es una estrella, es encantador y tiene profundidad. Y Bradbury lo predijo nuevamente. Como te dije antes, yo soy su sirviente. Dijo que las quemas, en la novela, habitualmente son espectáculos. Dijo que no son prácticamente necesarias. En realidad su única función es la de entretener. ¿No es eso lo mismo que el noticiero? ¿No fueron así las elecciones? ¿No fueron más entretenimiento que cualquier otra cosa? El actual inquilino, ¿no es aún alguien principalmente del mundo del entretenimiento?

P: ¿Sigues siendo optimista?
RB: En realidad, no. Es decir, tampoco quiero decir que soy un pesimista. Solo soy realista. Creo que ninguna de mis películas es pesimista, pero no creo que ninguna de ellas sea optimista tampoco. Soy un realista que cree que debemos destacar ciertos atributos de la sociedad y de las personas -decisiones morales, filosóficas, sociales- y ponerlos frente a una audiencia y hacerle pensar. Esta película, como la novela de Bradbury, tiene un final oscuro pero esperanzador.

P: ¿Tienes eso dentro tuyo, esa chispa de esperanza?
RB: Creo que es necesaria. ¿Por qué harías lo que estás haciendo si no? Te quedarías en la cama y verías las cosas en el teléfono, pondrías un “me gusta”, las compartirías, y entrarías a Instagram. En cambio, estás aquí viendo cine; cine que tiene un valor para la sociedad, bueno, malo, o el que sea. Debería tener un valor. Pido a Dios que alguien lea lo que escribes como periodista. Hay un homenaje para ti en la película. Keir Dullea de “2001” habla de periodismo en televisión como algo que ya nadie sabe lo que es.

P: Presenciarlo desde adentro es aterrador. He trabajado en diarios que dejaron de imprimirse, o cuya circulación se interrumpió por completo.
RB: Sí, pero he leído tus titulares y eran realmente buenos. ¡Me “gustaban”! (risas) Es aterrador. Con un tweet, el inquilino actual puede arrasar con toda tu profesión, y de hecho lo hizo, la destruyó. Y no fue él solo. Nosotros lo elegimos. De nuevo aparece ese brillante concepto de Bradbury de que quisimos que así fuera. Bradbury diría que nosotros quisimos que así fuera.

FARENHEIT 451 de HBO

La acción está ambientada en un mundo distópico en el futuro cercano tras una segunda guerra civil estadounidense. Allí, los medios de comunicación son el opio de las masas, los hechos y la historia son reescritos y los libros son quemados por los “bomberos”.
Michael B. Jordan (Creed, Pantera Negra)interpreta a Montag, un joven carismático y en ascenso que comienza a cuestionar sus creencias y se vuelve en contra de su mentor, el capitán Beatty, interpretado por Michael Shannon (Animales nocturnos, La forma del agua).  Sofia Boutella (Star Trek: más allá, Atómica)  encarna a Clarisse, una de las informantes de Beatty que también es parte del movimiento clandestino que lucha para salvar libros. Clarisse alienta a Montag a unirse a la rebelión.

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