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Doomsday, para los amantes de los clásicos

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Allá por la década de los 70s, John Byrne –antes de convertirse en el legendario responsable de las aventuras de la versión más popular de los X-Men-, se hizo cargo de ilustrar un cómic que salió de los convencionalismos del medio, haciendo eco de la Guerra Fría, para ofrecer una historia post-apocalíptica titulada Doomsday+1. En aquel entonces, el detonador del paranoico concepto que bebía mucho más de la fantasía que la ciencia ficción, fue la amenaza del enfrentamiento nuclear entre dos potencias, Estados Unidos y la Unión Soviética, claro. Para este nuevo siglo, el mismo artista retoma el concepto, reinventándolo a través de la formula consolidada por el  cine de desastre –que por cierto, tuvo su primer boom por aquellos años de la serie original-, en un drama con personajes que poco tienen de aventureros, son solo seres humanos enfrentados a una situación límite, que no es otra cosa que el fin del mundo. Al igual que sus contrapartes fílmicas –desde Meteoro (1979), hasta El Día después de Mañana (2004), pasando por Impacto profundo (1998)  y  Armaggedon (1998)- la línea argumental principal, va acompañada por las reacciones de los militares, los científicos y los políticos, entre ellos el presidente de los Estados Unidos -en este caso una mujer-. Pero hasta ahí queda dicho paralelismo, pues el autor aprovecha las libertades que brinda el medio -menos asfixiado por los sectores conservadores, que el cine holywoodense-, para mostrar cuestionables reacciones de las autoridades sociales y religiosas, que van de las más retorcidas, a otras muy convenientes para sí mismos. Los protagonistas –un grupo de astronautas- siguen la línea de las naves generacionales, una especie de náufragos siderales, que tienen que enfrentar el regreso a una planeta con la mayor parte de la población diezmada, por una devastadora mancha solar. Pero el asunto no queda solo en un vehículo espacial,  Doomsday.1 –título final para la miniserie publicada IDW-, juega con el concepto en varios frentes, incluyendo la tripulación de un submarino, ofreciendo así un entramado más elaborado y entretenido. Así pues, aquí hay pocos héroes, sólo seres humanos en un relato que nuevamente nos recuerda la insignificancia de los alcances del hombre, a la hora de compararse con el universo. Originalmente publicado en el 2013, para este 2014, editorial Kamite lo pone al alcance de los lectores mexicanos, en una discreta pero cuidadosa edición traducida al español. El arte, a pesar que evidencia cierta falta de dinamismo, sale a flote gracias a la sobriedad y precisión del siempre efectivo Byrne.

Guión y dibujo: John Byrne

Por Jesús Chavarría                        
@jchavarria_cine
                         

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Lucha Libre

CMLL: Duelo de pronóstico reservado para La Leyenda de Plata

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Uno tras otro, suben valerosos los gladiadores al encordado: los experimentados (Felino, Mephisto y Virus), los consolidados (Volador Jr., Cavernario, Místico, King Phoenix y Dragón Rojo) y las jóvenes promesas (Soberano, Templario, Titán, Tritón, Audaz, Flyer, Tiger y Kawato San).

“La Leyenda de Plata” es uno de los torneos cibernéticos más esperados del CMLL, el cual cada año luce por su espectacularidad. Tras una primera ronda campal en la que se definieron grupos, Flyer, Dragón Rojo, Mephisto, Templario, Místico, Titán, Soberano y Kawato San, quienes abandonaron el ring por la tercera cuerda, en automático integraron el grupo B.

En la segunda etapa, ambos grupos se enfrentaron en un mano a mano, duelos inéditos que hicieron la batalla aún más atractiva. El primero en ser eliminado fue el japonés Kawato San, los siguientes Tiger y Tritón; la inexperiencia cobró factura a Audaz y Flyer que sucumbieron. El maestro Virus y Dragón Rojo dieron batalla, pero quedaron eliminados; Felino se mostró como en sus mejores tiempos pero no alcanzó la final; mientras que Templario, Mephisto y Soberano lucieron, pero quedaron a un paso de la gloria.

En la antesala de la final quedaron tres participantes del grupo A, Volador, Cavernario y Phoneix, y uno del grupo B, Místico. “El príncipe de plata y oro” arriesgo el físico, pero fue derrotado por el heredero de Remo Banda.

Cavernario, Phoenix y Volador se enfrascaron en una lucha sin cuartel, con castigos de poder y lances que mantuvieron al público al filo de la butaca al respetable. Volador aplicó su “pill driver” a Phoenix, pero Cavernario evitó la victoria al sorprender al primero con un castigo a la espalda y las pantorrillas, la poderosa “cavernaria”.

El referí decretó el final del combate y una final que sacará chispas, entre Phoenix, uno de los luchadores independientes más exitosos del 2018 y quien ha destacado más allá de nuestras fronteras, y Bárbaro Cavernario, triunfador del Aniversario 86 de la Arena México y actual campeón semicompleto del CMLL.

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