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Cry Macho, Clint Estwood reecontrándose a los 91 años en un pueblo mexicano

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Criticas Cine

Cry Macho, Clint Estwood reecontrándose a los 91 años en un pueblo mexicano

Casi 30 años después de Unforgiven (1992), Clint Eastwood se acerca una vez más al género del cual es muy familiar: el western. Cry Macho es un proyecto que llegó a manos del veterano actor y director hace más de tres décadas, incluso antes de aquel premiado western que co protagonizó con Gene Hackman y Morgan Freeman, pero, según declara el mismo Eastwood, en ese momento no se sentía en edad para hacerla.

Inclusive, en 2003 se le ofreció el proyecto a Arnold Schwarzenegger quien aceptó con gusto. Sin embargo, su candidatura como gobernador de California le impidió seguir con la adaptación. Fue hasta 2011, cuando terminó su mandato como gobernador, que el actor de origen austriaco regresó a Cry Macho, pero esta vez un escándalo personal sepultó de nueva cuenta la película. Ahora, Eastwood, ya de 91 años de edad, decidió por fin rescatar el proyecto en plena pandemia.

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La película está basada en la novela homónima de N. Richard Nash publicada en 1975. Ambientada durante esa misma década, la historia va sobre la ex estrella de rodeo, Mike Milo (el propio Eastwood en el papel protagónico) quien cayó en el alcoholismo tras la pérdida de su familia en su accidente, ahora recuperado recibe el encargo de su antiguo jefe, Howard Polk (Dwight Yoakam), de viajar a la Ciudad de México para secuestrar a su hijo y traérselo de vuelta a Estados Unidos. El hijo de Polk, Rafo (Eduardo Minett), vive con su madre mexicana en un caserón fifí setentero, no obstante, el adolescente tiene una vida conflictiva evitando a la promiscua de su madre (Fernanda Urrejola) y a sus matones. 

La madre le advierte a Mike sobre el muchacho, incluso, le dice que si es capaz de encontrarlo se lo puede llevar. Todo parece indicar que el pequeño Rafo es un caso perdido, un problemático chico metido en quién sabe cuántas cosas ilegales. Lo cierto es que Rafo a lo único ilegal que se dedica es a las peleas de gallos, a nuestro protagonista Mike le toma tres segundos encontrarlo allí junto a su mascota/amigo Macho, un envalentonado y simpático gallo de pelea. En realidad, tanto Rafo como su gallo son bastante agradables.

A Rafo no le toma mucho tiempo decidir irse con aquel hombre que acaba de conocer, cualquier cosa es mejor que estar con su madre. Cry Macho, por lo tanto, se vuelve una historia sobre la amistad entre el anciano Mike y el joven Rafo, algo que inevitablemente recuerda otro trabajo de Eastwood, A Perfect World (1993), donde de igual manera vemos el viaje convertido en aventura de un hombre y un niño escapando de la policía, y en el caso de Cry Macho también de lo matones de la madre. De hecho, este peculiar dúo comete actos ilícitos como robar carros. 

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Por supuesto, las cosas no van a ser fáciles para nuestros protagonistas, como suele suceder en este tipo de historias, sus disímiles personalidades harán que discutan más de una vez. Si bien, Eastwood se ha caracterizado por interpretar el papel del tipo rudo, aquí sobresale un lado más paternal y protector. Es bastante curiosa la escena cuando Rafo, con toda la normalidad del mundo, se pide una botella de tequila en un restaurante, acto que Mike rechaza con contundencia: “con tu padre puedes tomar gasolina si quieres, pero conmigo no vas a tomar ese tequila”, le dice.  

Cry Macho es en realidad una historia sobre reencontrarse a sí mismo. Mike ve un rayo de vitalidad en Rafo y, en especial, con Marta (Natalia Traven), la dueña de una cantina/restaurante al más puro estilo del western, quien también tuvo que sortear diversas dificultades. Es aquí cuando la historia toma su verdadero rumbo: nuestros protagonistas se quedan varados en el pequeño pueblo rural mexicano donde se encuentra Marta, haciendo, sin darse cuenta, una especie de nueva vida.

A fin de cuentas, nuestros personajes son unos outsiders. Podríamos decir que Mike va de regreso a Estados Unidos, pero para Rafo ese viaje apenas significa una ida. Aquel pueblo en medio del desierto mexicano es una suerte de limbo, un paraíso para empezar de nuevo. Puesto que este par de personajes con una enorme diferencia de edad y provenientes de contextos radicalmente distintos, tienen algo en común: no hay nada para ellos a dónde van, ni de dónde vienen. 

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Cry Macho, de esta manera, entra a terrenos de las historias de romance con Marta como principal interés amoroso. En cierta secuencia, Eastwood le menciona al chico que el término de “macho” está sobrevalorado, se trata de alguien queriendo enmascarar sus propias debilidades. Esta línea funciona como una especie de auto reflexión. La película carece de cualquier tipo de violencia, es un ejercicio sobre el establecerse y sentar cabeza. Tal y como Mike y Marta lo hacen.

Dicho esto ¿acaso Cry Macho es una despedida?. Probablemente no, lo más seguro es que  este veterano del cine siga haciendo películas hasta el día que muera. Cry Macho no es para nada una obra mayor, ni siquiera está cerca de los mejores trabajos de Eastwood. Aún así, se siente como algo personal y lo suficientemente agradable.

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