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Conociendo mejor a… Cineastas emergentes

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Como todas las artes el cine también es una forma de expresión cultural, por eso es importante apoyar a los proyectos nacionales, ya que hay muchos cineastas que no han tenido una oportunidad en el país y eso provoca que se vayan a otros lugares en donde si aprovechen su talento.

En el país si tenemos talento sólo es cuestión de darle apoyo para poder  tener un cine que nos represente a nivel mundial y del cual nos sintamos orgullosos.

A continuación les presento el trabajo de dos cineastas mexicanos que estoy segura en el futuro darán mucho de qué hablar:

Aura Ramírez Moreno

Nació en la Ciudad de México el 06 de julio de 1986. Desde muy pequeña mostró interés por la fotografía análoga, comienza a experimentar en su primer viaje a París a los 8 años con la cámara de su padre. La fotografía será una parte esencial de su quehacer y creatividad desde entonces a la fecha. En 2014 toma un taller fotográfico: “Red Bull Capture it” con el fotógrafo Mauricio Ramos experto y reconocido por su fotografía de aventura, deportes y documental.

Su formación ha sido atípica pero exuberante; estudió en la Universidad del Claustro de Sor Juana comunicación audiovisual; aunque su interés y curiosidad por el mundo cinematográfico se había desarrollado previó a su ingreso a la universidad el paso del tiempo la hizo concientizar que el cine era su verdadera vocación mucho más adelante. Dentro de ésta búsqueda desempeña a temprana edad gran variedad de proyectos que sin premeditarlo continuarían ejerciendo un llamado hacia el cine; fue representante artística de una banda emergente mexicana en el año 2007 con la cuál desarrolló varios productos audiovisuales, entre ellos un videoclip amateur en stop motion del cuál fue realizadora y productora; en el año 2011 comienza a estudiar de manera independiente cursos tales cómo: realización cinematográfica con Sigfrido Barjau, taller music business con Andrés Ibarra Ríos (Chelito Ibarra), en 2012 guión cinematográfico con Beatriz Novaro, los años continuaron pasando y sus lugares de trabajo fueron desde corporativos tradicionales, hasta la gestión especializada en estrategias de comunicación para el sector académico. Es hasta el año 2016 que ingresa al Centro de Estudios Cinematográficos INDIe para estudiar cine y más recientemente en Facultad de Cine la especialidad de dirección.

En el año 2016 dejó todo el mundo que conocía y la seguridad del mismo para aventurarse de lleno al mundo cinematográfico, vocación hasta entonces inexplorada. Dentro de sus pininos como cineasta destacan su primer cortometraje “7:27” del cual fue guionista y directora, ficción I filmada en el Centro de Estudios Cinematográficos INDIe bajo la producción ejecutiva de Juan Carlos Blanco director general de la misma institución. “7:27” es una intensa condensación de la crisis existencial expresada en el nivel onírico a manera si bien no autobiográfica, reflejante. Incursiona también como cinefotógrafa en el cortometraje “Búnker” del Director Alejandro Trejo.

En la actualidad Aura se encuentra produciendo de manera independiente el próximo cortometraje: “Vámonos antes de que nos digan que hemos muerto” escrito y dirigido por Edgar Zaragoza y en vísperas de filmar su cortometraje como directora del guion de su misma autoría “Piel Canela” emotivo vaivén de encrucijadas, decisiones e indecisiones delineado suavemente por la post modernidad; Aura Ramírez Moreno sin duda se encuentra en el principio de una gran y prometedora carrera como cineasta independiente.

¿Cómo fue que decidiste ser cineasta?

Sinceramente no lo sé. Supongo que fueron muchas cosas que en su conjunto me hicieron determinar seguir este camino. El cine tiene un lugar muy importante en mi memoria; desde la infancia mi padre y mi abuela materna me llevaban al cine a ver los más recientes estrenos de la taquilla comercial y a veces solíamos ir a las llamadas “salas de arte”;  en la niñez pues no tienes mucha consciencia de las cosas, digo simplemente eres feliz; yo en esos momentos veía el cine cómo mero entretenimiento como un espacio en el que disfrutaba estar con mi padre y mi abuela. Ya entrada mi pubertad había muchas cosas de las que quizás no hablábamos directamente pero me llevaban a ver películas como “Irreversible”, “Requiem por un sueño” “La mala educación” “Y tú mamá también” entre muchas otras, pero tenían algo en común: me impactaron; creo desde ahí comencé a ver el cine diferente, comprendí que tenía cierta magia, cierto poder… no sabría como explicarlo. No sé… siempre he sido una persona muy visual, desde mi acercamiento a las artes plásticas y a la fotografía en la infancia, hasta que evolucionó al cine. Sólo sé que cuándo tenía la edad para entrar a la universidad sabía que quería estudiar cine; no fue posible en ese momento porque no existía tanta oferta académica cómo hoy en día fuera de las escuelas más reconocidas de cine en México (CCC y CUEC) y la única que existía se salía de las posibilidades económicas de mi familia, además, tampoco existía el título universitario para la gente que estudiaba cine (como ya existe en el presente) esto fue determinante para que tuviera un “no” como respuesta para estudiar cine; fue entonces que entré a la Universidad del Claustro de Sor Juana a estudiar comunicación audiovisual con la idea de que al ser una carrera un tanto especializada en el área audiovisual podría después buscar de manera extra curricular cursos más especializados en cine. Los años pasaron, manejé una banda de rock de unos amigos y además de ser manager estaba muy involucrada en la imagen y los audiovisuales de la misma, aunque no era cine como tal la espinita ahí seguía, mi interés por hacer cine no se borraba de mi cabeza. Fue hasta el año 2016 que tomé la decisión de estudiar cine, dejé mi trabajo de ese momento y busqué opciones, así encontré CEC INDIe, escuela en la cuál verdaderamente ya sentía que iba por el camino correcto, que al ser una carrera intensiva que se estudiaba en fines de semana me permitía seguir trabajando; por fin estaba estudiando cine. En INDIe tuve la oportunidad de filmar mi primer cortometraje, luego vino Facultad de Cine y el resto será historia supongo. Hoy en día estoy en lo que espero sea el comienzo de mi vida, y mi carrera como cineasta. 

¿De dónde nace la inspiración a la hora de hacer tu trabajo?

De muchos lados, de la vida misma; de mi vida y la vida de aquellos que me rodean, de gente que voy conociendo en el camino. También la música y la pintura me inspiran, hay ocasiones en las que una canción o una pintura me evocan algo y surgen las ideas para crear una historia. Con mi madre también siempre he jugado un juego en el que si estamos en un lugar público vemos las interacciones de las personas; les inventamos nombres, ocupaciones, la relación que existe entre ellas. Siempre han sido divertidas y enigmáticas para mí las relaciones humanas. La inspiración nace de la necesidad de contar historias; ese es el común denominador.

¿Cuál es el mayor reto al que te has enfrentado siendo directora y cinefotógrafa?

Mis primeros cortometrajes fueron un gran reto, tanto el que dirigí (y del cual también fui guionista) como aquel que fotografíe. Ambos tuvieron su dificultad en el momento y por supuesto el factor de la inexperiencia estaba latente, existía mucho nervio e incertidumbre al respecto pero afortunadamente tuve grandes guías a mi lado que me ayudaron a salir adelante. Considero que lo divertido de esta carrera es que los retos siempre existirán no importa cuántas películas tengas en tu camino filmadas. Mi máxima es que cada proyecto implique un desafío. En la actualidad estoy produciendo un cortometraje y a la par preparando mi opera prima como directora, implica mucho trabajo pero es un reto importante para mí en el presente. No lo cambiaría por nada ha sido muy satisfactorio todo este proceso.

¿Cuál ha sido la mejor experiencia que has tenido hasta este momento en tu carrera?

La satisfacción de que después de tantos años, de tanta búsqueda, por fin siento que estoy en el camino correcto o al menos en el camino que elegí; avanzando hacia lo que siempre había querido que es: hacer cine. Conocer gente maravillosa en el proceso, tanto mis compañeros con los que he compartido set y se vuelven cómplices de vida, porque somos un grupo de personas reunidas por un mismo fin: la obra (la película). Haber tenido la oportunidad de tener clases con grandes maestros tanto en INDIe como en Facultad de Cine, aprender pero sobre todo aprehender de ellos desde su experiencia; entender y conocer sus visiones, todas ellas tan plurales con respecto a lo hacer cine significa para así llegar a mi propia visión, a mi propia voz. Todo lo que ha sucedido desde que tomé la decisión de hacer cine ha sido la mejor experiencia de mi vida.

¿Crees qué ser mujer te ha limitado en algún momento dentro de la industria cinematográfica?

No me gustaría politizar en el tema sin embargo es importante mencionar que lamentablemente vivimos en un país, en un mundo, en el que todavía ser mujer parece ser un obstáculo en muchos sentidos. Lo anterior es un hecho, no obstante, para mí significa aferrarme aún más a ser cineasta; el feminismo ha logrado grandes cambios en la sociedad y aunque aún queda mucho por hacer considero que está en nosotras mismas romper con ciertos paradigmas, con los arraigos de nuestros antepasados; desde el pensamiento a la acción debemos romper con todo aquello que nos enseñaron que es el “deber ser” de una mujer, debemos empezar por creérnosla nosotras mismas.

Más que una limitación, veo el ser mujer en ésta industria como una oportunidad; una oportunidad de que las cosas sean diferentes, una oportunidad de apertura a otras visiones. El mundo y el cine necesitan abrir sus horizontes a otras visiones y yo quiero estar en ese cambio, quiero formar parte de él.

Me gusta y me inspira leer artículos de mujeres mexicanas cineastas que la están rompiendo en estos momentos, tales como: Natalia Beristáin, Eva Villaseñor, Tatiana Huezo, Lucía Gaja, Issa López, Lila Avilés, Alejandra Márquez Abella, Jimena Montemayor, Sofía Carrillo, Lucía Carreras (tuve la fortuna que fuera mi maestra en Facultad de Cine) y de muchas más que me inspiran a querer sumarme, sumarme para que mi visión tenga un espacio y una proyección; todas ellas están abriendo caminos para las nuevas generaciones. Sólo puedo sentir una gran admiración y el deseo de poder hacer mínimamente lo que ellas han logrado.

Por último cerraría ésta pregunta con una cita que es un mantra para mí de Kathryn Bigelow:

“Si existe cierta resistencia a que las mujeres hagan películas, elijo ignorarlo como un obstáculo por dos razones: no puedo cambiar mi género y no quiero dejar de hacer películas”.

¿Cuál es tu mayor sueño como directora y cinefotógrafa ?

Filmar, filmar mucho. Como mencionaba anteriormente, que mi visión sea digna de estar en una sala de cine. Generar cada día más espacios para el cine en México, formar parte de éste nuevo impulso que está teniendo el cine en nuestro país y ser una digna representante del mismo. También algún día me encantaría poder dar clases (ya que cuente con más trayectoria por supuesto), me gustaría poder compartir todo lo aprendido a nuevas generaciones. Que en el futuro más personas quieran y puedan hacer cine. 

¿Qué opinas de la industria cinematográfica en México?

Considero que una industria en el estricto sentido de la palabra aún no existe en México, es decir, el quehacer cinematográfico aún depende del Estado y fondos públicos, con esto no estoy diciendo que lo anterior esté mal, al contrario, somos de los pocos países en el mundo dónde el cine es apoyado económicamente por el Estado; sin embargo llega a ser insuficiente. Tampoco se trata de pedir más y más apoyos al Estado; la verdadera tarea es la de generar otros espacios, otras formas con las cuáles se pueda sostener y sustentar el quehacer cinematográfico, porque vaya que es caro hacer cine. Estamos en pañales aún en ese sentido pero es responsabilidad de las nuevas generaciones de cineastas (no importando de qué escuela egresen) trabajar para que la industria, la libre competencia, la libre distribución, pero sobre todo la diversidad de visiones existan en nuestro país.   

¿Qué consejo le darías a alguien que quiere hacer cine?

Les diría que no es fácil. Por ejemplo, yo sé que me falta mucho camino por  recorrer sin embargo puedo decirte que no existe arrepentimiento en mi decisión de hacer cine. El cine te da y te quita a la vez, debes estar consciente que es una carrera de mucha entrega pero sobre todo de resistencia; te va demandar 200% de tu tiempo, de tu espíritu, de tu dinero, de tu vida personal, pero conforme avanzas, avanzas en la búsqueda del justo equilibrio, es decir vas creciendo, evolucionando como persona, como cineasta. Emocionalmente es agotador se los aseguro pero deben aferrarse, creer en ustedes mismos, disciplinarse, ser constantes ¡Ser muy constantes! A veces pareciera que a causa del mundo tan inmediato en el que vivimos en el que todo está a un clic de distancia, nos olvidamos que todo tiene un proceso; hay que disfrutar este proceso y no olvidar lo que conlleva, yo debo recordármelo siempre que lo necesito. Cliché o no, vendrán muchos retos y fracasos en el camino pero no deben desistir, deben recordar y tener muy consciente que si han decidido hacer cine es porque tienen una necesidad profunda de crear. Sigan y caminen hacia adelante, siempre.

 

Edgar Zaragoza Flores

Tiene veintisiete años, es oriundo de la Ciudad de México, ciudad a la que le guarda mucho cariño y que representa una gran influencia para el cine que lleva a cabo. Cinéfilo desde muy pequeño gracias a sus padres, creció viendo con su padre los blockbusters hollywoodenses y con su madre las películas de la época de oro del cine mexicano, contraste muy marcado que crearían en él binomio perfecto.

A los diecinueve años realiza como tesis para salir del bachillerato su primer corto estudiantil “Auxilium”, con el que ganaría la 8va muestra de cortometrajes de la Universidad ICEL campus La Villa.

En 2012 estudió diseño publicitario en el Instituto de Mercadotecnia y Publicidad e incursiona un año en el ámbito de la misma, para después dejarlo todo por seguir su sueño de ser director de cine.

Tomó cursos en apreciación cinematográfica e historia del cine a la par que realizaba voluntariados en la Cineteca Nacional y en Ambulante Gira de Documentales, lugares que le permitieron ampliar sus horizontes en cuanto a la ficción y documental se refieren.

En 2016 entra a INDIe Centro de estudios Cinematográficos dónde realiza su Ficción I para la escuela y segundo cortometraje personal “La atropellada más hermosa del mundo”. Además de participar en al menos otros quince proyectos cinematográficos dentro de la institución.

Ese mismo año regresa a la publicidad como director de arte para un comercial de Coca-Cola para The Walking Dead.

En 2018 cursó la especialidad en dirección cinematográfica en la Facultad de Cine dónde tomó clases con maestros como Jorge Fons, Emilio Portes, Sebastián del Amo entre otros.

Actualmente se encuentra en preproducción de lo que será su nuevo cortometraje titulado “Vámonos antes de que nos digan que hemos muerto”, el cual espera poder filmar a mediados de año.

¿Cómo fue que decidiste ser cineasta?

Desde muy pequeño adopté el gusto por ver películas, cuando tuve mi primer trabajo recuerdo que me gastaba el dinero que ganaba yendo al cine. Es cierto que el ser cinéfilo no te hace cineasta, mi primer acercamiento real llegó como a los 19 años cuando en el bachillerato tuve que hacer un cortometraje para poder egresar de la carrera técnica en comunicación, aunque fue algo mucho más amateur no por eso fue menos creativo, esto me permitió ser más consciente de lo que era la realización cinematográfica. Más tarde con ese corto gané la 8va muestra de cortometrajes en la escuela recibiendo comentarios positivos de algunas personas y también críticas de otras que aseguraba que no debía de haber ganado la muestra; fue en ese momento en el que decidí que lo que quería era esto.    

¿De dónde nace la inspiración a la hora de hacer tu trabajo?

La inspiración puede venir de cualquier parte, a mí me gusta mucho observar a la gente en la calle o en cualquier lugar, me gusta ver su comportamiento ante cualquier situación en determinado lugar, puede venir de un libro o hasta una canción. Creo que la mayor inspiración vine de vivir y de buscar nuevas experiencias que nos enriquezcan como personas, de expandir nuestros horizontes  e incluso salir de nuestra zona de confort. Es difícil poder escribir o dirigir algo de lo cual no tienes dominio o desconoces.

¿Cuál es el mayor reto al que te has enfrentado siendo guionista y director?

Cómo guionista la hoja en blanco sin duda; el intentar plasmar en ella algún pensamiento, idea o experiencia, conseguir darle forma, que tenga sentido todo lo que uno maquina en su mente es súper difícil. El momento de inspiración o creatividad es sólo un chispazo, lo demás es sentarte e intentar hacer que mache y cuadre todo.

Como director el mayor reto sin duda es conseguir ser objetivo con lo que filmaste, es cierto que las películas nunca quedan como las imaginamos, pero es tratar de cometer la menor cantidad de errores la siguiente vez que filmes, es necesario aceptar los errores del rodaje anterior y aprender de ellos.

¿Cuál ha sido la mejor experiencia que has tenido hasta este momento en tu carrera?

Pues creo que la mejor experiencia es eso: haber decidido dejarlo todo por apostar a un sueño que es el cine. Me ha dado sin duda los mejores años de mi vida, creo que como todo hay momentos buenos y momentos malos, uno debe aprender a lidiar con eso. Si tuviera que mencionarte algo en especifico creo que sería el estar en el set y empezar a ver cómo todo lo que imaginaste tiempo atrás cobra vida.

¿Cuál es tu mayor sueño como director?

Suena a utopía pero espero con mi cine poder contribuir a cambiar la realidad social en la que vivimos. Tratar de poner sobre la mesa otras realidades que existen las cuales a veces no somos capaces de ver. Que las personas cuando terminen de ver una de mis películas deseen hacer el ejercicio introspectivo acerca de lo que vieron y tomen lo que les sirva o desechen lo que no. El cine es mucho más allá que una distracción, debe servir para algo más; tal vez ni yo sé que sea ese algo, pero haciendo películas algún día lo descubriré.

¿Qué opinas de la industria cinematográfica en México?

Qué tiene que mejorar mucho. Qué tiene que apostar por que haya más y mejores formas de exhibición en México principalmente. Se tiene que dar la oportunidad a nuevos talentos que están por ahí regados y que piden a gritos una oportunidad. Hay mucho cine más allá de las dos grandes instituciones educativas. La gente está ávida de cine mexicano, el problema es que el cine mexicano que les llega es muy pobre y no es culpa del público; se debe apostar por mejores contenidos también los estándares de calidad deben subir.

¿Qué consejo le darías a alguien qué quiere hacer cine?

Que luche por su sueño, que nunca quite el dedo del renglón. Hacer cine en México es muy complicado pero si lo consigue también será muy gratificante.