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Días de verdaderos héroes de Acción, los Stunts mexicanos 2ª Parte

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Cine

Días de verdaderos héroes de Acción, los Stunts mexicanos 2ª Parte

DÍAS DE VERDADEROS HÉROES DE ACCIÓN 2ª Parte
Por Jesús Chavarría
@jchavarria_cine

LUCES, CÁMARA…

Su padre la mira impactado y sin atinar a reaccionar, en lugar de disfrutar el espectáculo, lo sufre. Su hija está suspendida a casi 10 metros de altura y el solo puede permanecer como un simple observador, aguantando la respiración. Ella se ve radiante, hermosa entre las luces y descolgándose por unas enormes telas sostenidas en la parte más alta. Ese es su lugar, en un escenario, como parte de Regresa a mis pies, un montaje que mezcla danza y acrobacia, es la magia del circo teatro. Él lo comprende, pero no puede soportar la incertidumbre de que su niña pueda caerse. Termina la función, hay aplausos a granel. Ella sale unos momentos después, y se encuentra con su familia. Su madre está orgullosa y le abraza, su padre refleja el alivio y le felicita. Esa fue la única vez que Nadia Paola ha podido contar con su papá entre los espectadores a la hora de una función en la que participa. Aunque sabe que le ama, también esta consiente que para él, es demasiado estarle viendo participar de dichas proezas escénicas, y que prefiere esperar para verla en casa y no pensar demasiado en eso.

Pero si pensaban que eso es lo único que esta chica de pequeña estatura, pelo rizado y piel morena, es capaz de hacer, están muy equivocados. Ella no solo hace circo, danza aérea y teatro, ha formado parte de compañías como Circo Demente; también se hace cargo de protagonizar las escenas de acción que actrices como, digamos Salma Hayek, no pueden permitirse hacer.

NO ESTABA EN SU STORYBOARD

Nuestra plática con esta chica, se desarrolla en el remolque de maquillaje en dónde espera a ser llamada para ir a filmar. Julián mismo fue quien nos indicó en dónde encontrarla, pues ella también participa en la filmación de la cinta de Mandoki. Al igual que muchos otros, Paola no tenía entre sus planes dedicarse a stunt, sin embargo parecía estar destinada a realizar este tipo de trabajo. Desde niña entrenó gimnasia, luego siguió con la danza y posteriormente la acrobacia y el teatro. Con estas referencias no es para extrañarse que un amigo suyo, quien se dedicaba a coreografiar escenas de combate y que en ese entonces era asistente de Julián, pensara que ella podría hacerse cargo de doblar a una actriz cuyo personaje participaba de muchas escenas de acción.

Para Paola esto representó una oportunidad increíble para explotar sus habilidades en otro terreno, uno que no conocía, pero que terminó por seducirle –Me dejé llevar un poco por la situación, fue como entrar en un mundo mágico y me encantó- Comenzó en la película Bandidas, ahí fue cuando tuvo que doblar a Salma Hayek, y en dónde descubrió lo divertido que podía pasársela en un set. Pese a que se trataba de un western, debido a su inexperiencia, no pudo participar montando a caballo, algo que hoy es una de sus disciplinas favoritas, pero en cambio hizo varias caídas y peleas. Sin duda una chica talentosa que ya había probado que era capaz de moverse con precisión y belleza, a la hora de usar arneses o descolgarse por telas en un escenario, y que ahora tendría la oportunidad de anexar a su vida profesional una nueva actividad. Una que para bien o para mal, al igual que al teatro y la danza, ofrece toda clase de satisfacciones, menos una, estabilidad económica. Además de que para los stunts mujeres, no hay tanto trabajo como para los hombres, quienes muchas veces también doblan a personajes femeninos. Pero eso es algo implícito, en realidad, a ella lo que más ha llegado a preocuparle es la incertidumbre de su camino en el terreno profesional.

Así pues, más allá de ciertos golpes, raspones, moretones y alguna que otra torcedura, inconvenientes que acompañaron su nuevo entrenamiento como Stunt; su peor enemigo se presentó de una forma más sutil y profunda, como el temor a no darle la debida continuidad a su carrera y no consolidarse como artista. Algo normal si tomamos en cuenta las condiciones tan complicadas en que la rama del arte se encuentra en nuestro país, en dónde hay pocos espacios para desarrollarse, los proyectos de calidad escasean, sacarlos adelante es casi imposible, y a veces, cuando logran ponerse en marcha, duran muy poco tiempo en cartelera. Pero ella es fuerte e inteligente, con los años ha comprendido lo que significa entregarse de cuerpo y alma a lo que más les apasiona. Así que si ya antes, mientras bailaba sobre un escenario, o se descolgaba de algún trapecio o arnés, pudo mantenerse firme con lo que su espíritu le pedía, y no abandonó, ahora tampoco lo iba a hacer. A lo que hay que agregar que además, sabe que es indispensable administrarse bien, y saber escoger en que y con quien trabajas.

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Julián fue quien comenzó a poner a su alcance los conocimientos necesarios para complementar sus habilidades ya entrenadas y poder desarrollar con eficacia su nuevo trabajo. Ella misma se procuró otros cursos y talleres –Box, artes marciales, escalar, todo sirve, tenía actitudes pero aún necesitaba especializarme- esto mientras acallaba esa voz que tal vez aún le recordaba la falta de certezas –Hoy prefiero no planear a muy largo plazo. El preguntarme en sobre cómo me veo a futuro es algo que deje de hacer. A veces me preguntaban ¿Cómo te ves a los cuarenta? Y eso me conflictuaba mucho. Entonces entendí que es mejor dejar que las cosas fluyan, creo que mientras te mantengas trabajando y preparándote las cosas van a estar bien, solita la vida te va poniendo las oportunidades-

Participó luego en otro par de películas y algunas series de televisión, una que declara haber disfrutado mucho fue Persons Unknown, producción norteamericana en dónde tuvo que doblar a una actriz cuyo personaje era una ex convicta. Paola hizo escenas de combate cuerpo a cuerpo, algunas persecuciones y saltos desde azoteas. La adrenalina siempre ha estado presente, lo que para ella es un atractivo extra. La pasión se refleja en su rostro, cuando comenta que aunque todo se desarrolla bajo un estricto control, el cumulo de emociones que provoca el estar a punto de iniciar las escenas, solo es comparable con ese instante antes de entrar a un escenario para iniciar una función. Y ya entrando en comparaciones, ella recuerda que una de las cosas que le sorprendió durante sus primeras experiencias como stunt, fue la seguridad con que se trabaja – yo venía de una generación de circo en dónde se hacían las cosas muy al “ahí se va” o “como Dios te da a entender” Acá las cosas son muy distintas. Trabajar con Julián es garantía de seguridad, yo le tengo confianza ciega-.

ENTRE LA PANTALLA CHICA Y LA GRANDE

Al ver la trayectoria de Paola, se puede ver que tiene relativamente poco dedicándose a ser Stunt, pero aún así, ya ha tenido la oportunidad de participar en secuencias de acción que han implicado lanchas, el uso de arneses, montar a caballo, y hasta caer de vehículos en movimiento. Como en Backyard El Traspatio, de Carlos Carrera, en dónde el cadáver de uno de los personajes era arrojado en la carretera –ahí yo era el cadáver- nos comenta sonriendo. Por cierto, entre lo que no ha hecho hasta ahora, esta el incendiarse, algo a lo que le tiene cierta reticencia y no está segura de querer hacerlo algún día. Es una chica audaz, pero prefiere participar en algunas secuencias de combate que tener algo que ver con su cuerpo en llamas.

Ha pasado ya por el cine y la televisión, de esto último no conserva muy buenos recuerdos, pues aunque en la pantalla chica la retribución económica fue muy buena, la experiencia profesional fue nada satisfactoria –Se trabaja todo muy express y con poco cuidado, no se toma tu trabajo con toda la seriedad que debiera. Se piensa que cualquiera lo puede ser y por lo general resulta en trabajos muy mediocres-.

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Actualmente a sus 31 años, edad que por cierto no aparenta en lo más mínimo, debido a su baja estatura y su complexión delgada, Paola sigue trabajando como stunt, al mismo tiempo que se mantiene activa dentro de la danza y el teatro. Para ella todas estas actividades están relacionadas y le permiten expresarse a distintos niveles con su cuerpo y sus emociones. En cuanto a dedicarse más adelante, como tal vez resultaría lógico para otros de sus colegas, a coordinar las escenas de acción, es algo que no está dentro de sus planes, aunque no descarta la posibilidad de llegar a hacerlo si es que se presenta la oportunidad, Como ya mencionamos antes, no es alguien que guste de planear demasiado a futuro, solo cree en el trabajo, en la disciplina y en seguir disfrutando el haber decidido dedicarse a lo que más le apasiona, a sabiendas que no solo es poseedora de una linda sonrisa, sino que también es capaz de grandes y espectaculares proezas físicas.

Mientras terminamos de platicar con ella, el momento en que de nueva cuenta es requerida en el set está casi por llegar. Se escuchan golpes en la puerta del remolque, falsa alarma, es Omar, uno de sus colegas con quien por cierto también sostendremos una conversación. Él se sienta frente a nosotros, mientras Paola espera con toda la seriedad que su trabajo requiere.

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YA ESTABA EN SU SANGRE

Omar Ayala De la Peña, es el heredero de una larga tradición familiar dentro del cine. Su padre que era acróbata desde los 16 años recibió la invitación a participar en la cinta El Águila descalza de Alfonso Arau, comenzando así una carrera como stunt, que luego compartió con sus cuñados. Uno de ellos precisamente, fue el que a la larga se convirtió en uno de los primeros maestros de Omar, quien en este 2011, cumple ya 19 años dentro de la profesión. Resulta curioso compartir estos momentos previos a su llamado al set, mismos que Paola considera como lo más pesado de este trabajo, nos los comenta mientras permanece sentada a un lado, leyendo un libro.

El carácter afable y disponibilidad para conversar de Omar, contrasta con su presencia física. De quijada amplia, es muy alto y corpulento, 1.93 de estatura y más de 100 kilos de peso. No por nada, siendo muy joven, practicó deportes como el fútbol americano y el remo. Actividades que por supuesto a la larga le sirvieron como base a la hora de comenzar a dedicarse a resolver escenas de acción, y que le han llevado tanto al cine como al teatro. Recuerda que alguna vez fue parte de un montaje escénico protagonizado por Manuel Landeta y Rogelio Guerra, ahí tenía que hacer algunas escenas de Box, lo cual le llevó a ponerse los guantes y entrenar en forma dicho deporte. Pero esa no fue la única vez que se subió a un ring, buscando adquirir una mayor agilidad a la hora de mover sus casi cien kilos de peso, en algún momento decidió entrenar lucha libre. Estuvo bajo las enseñanzas de gente como Skyde, quien perdiera la máscara con el Místico, Jefe Apache y Abismo Negro, recién fallecido. Fue una aventura de siete años, que casi le lleva a debutar profesionalmente, incluso ya tenía nombre y diseño de personaje. Pero ese no era su destino, dieciséis días antes de debutar, tuvo un dramático accidente.

EL DURO CAMINO DEL STUNT

Fue durante la filmación de la cinta Nacho Libre, protagonizada por Jack Black, y cuta trama se ubicaba en el mundo de la lucha libre mexicana. En una de las escenas, como parte de su entrenamiento, el personaje protagonista tenía que meterse al ruedo y verse las caras con un toro, lo que redundaba en una gran embestida. Para poder realizarla, se mandó construir un artefacto que por medio de unos cables unidos a un arnés, haría salir por los aires al doble en turno. Por supuesto, no se requería de la inclusión de ningún toro de verdad, este se agregaría después, gracias a la magia de las técnicas digitales.

La acción se ensayó en varias ocasiones, solo bajo las órdenes del operador de dicho artefacto, que en este caso era un francés. Desde un principio algo parecía no estar bien, pues en casi la mayoría de las veces los movimientos resultaban distintos, al grado que el Stunt designado, terminó por negarse a seguir intentándolo. Ya se había repetido más de una decena de veces, el resultado no era el deseado y además, él ya se había resentido del hombro con tantas caídas en las colchonetas. Sin embargo el operador no estaba conforme, así que buscó entre los otros dobles, a uno que correspondiera al peso requerido. Aunque su complexión no correspondía con la de Jack Black, que era el actor al que se estaba doblando, el elegido no fue otro que Omar, quien contando con su recién adquirido entrenamiento luchístico, se sintió seguro –A veces la fortaleza que caracteriza la juventud, te hace creer que eres capaz de hacer cosas que de entrada sabes que no son seguras. Ni Julián ni Balo estaban presentes, si no tal vez el resultado hubiera sido diferente- comenta hoy al reflexionar sobre el accidente. Se colocó el arnés e hizo la secuencia prevista en un par de ocasiones, tuvo que improvisar a la hora de caer para amortiguar el impacto. Los cables siguieron sin reaccionar como se esperaba, pero el operador siguió en su afán de probar de nueva cuenta, y las cosas se salieron de control. Esta vez Omar, luego de salir por los aires, impulsado por los cables, aterrizó directamente sobre la cabeza, clavando la barbilla en el pecho con toda su humanidad encima. Ya no se pudo levantar, salió en camilla directo al hospital.

Una cirugía de columna que requirió injertos de hueso y una placa de metal, ese fue el resultado. Un momento muy doloroso pero que solo fue el principio. Después de esto vino la rehabilitación en dónde incluso el dar un par de pasos era un verdadero martirio –Era como un bebé, algo patético para alguien acostumbrado a hacer mucho deporte- Nos dice con la quijada apretada y la frustración dibujada en su rostro. En su mente estaban muchas cosas, una de ellas la cuestión económica, pues aunque un año del proceso de recuperación lo cubrió el seguro con el que generalmente cuentan las producciones, aún requirió de un año más para poder valerse totalmente por sí mismo. Además, estaban sus hijos, unas gemelas y un niño, todos menores de diez años. Omar es alguien de temple, pero entre el dolor y la incertidumbre, las dudas con respecto a seguir trabajando como Stunt eran inevitables. Ese segundo año lo pasó tratando de recuperar las fuerzas y sobreviviendo gracias a sus tarjetas de crédito y pequeños trabajos ente los que incluso estuvo el preparar comida para venderla –Cocinar era algo que se me daba, antes lo había hecho para la familia, pero ahora fue un recurso para ganar algo de dinero- Pasaron varios meses más para que pudiera sentirse listo y tomará una decisión –Lo pensé mucho, mi cabeza decía que no, pero mi corazón decía que si- Comenzó a entrenar y aceptar pequeñas participaciones en el cine y la televisión, sería el mismo Julián Bucio, el que le ofrecería la oportunidad de regresar ya con un trabajo de alta exigencia, habían pasado casi tres años desde aquel accidente.

Al platicar sobre esto Omar no puede dejar de dar gracias a Dios por la oportunidad de salir adelante, es un hombre de fe. Al final, para él, todo esto no hizo sino confirmarle cual es el lugar que le corresponde según su historia, su temperamento y su deseo. Venció al dolor y regresó a los sets. Después de todo, eso es lo que hacen los verdaderos héroes de acción, y el no iba a ser la excepción.

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A MEDIO CAMINO

Pero ya antes había tenido dudas al respecto de su vocación, en sus inicios, fue algo inconstante. En ese entonces estudiaba comunicación y solo de forma eventual se ponía bajo las órdenes de su tío, aprovechando su bagaje dentro de los deportes, e iba aprendiendo sobre la marcha. Después de un par de años es que se dio cuenta de que si quería que su trabajo frente a las cámaras fuera bueno, tenía que dedicarle más tiempo a entrenar. Así que, a pesar de que ya estaba haciendo algunas cosas para radio, se dejó llevar por la emoción y la adrenalina, y en general por la magia que solo puede sentirse en un set. Hoy es un stunt de tiempo completo.

Al ver su rostro cuando se refiere a sus primeros trabajos, nos damos cuenta que no equivocó el rumbo. Su primera gran oportunidad fue con una serie norteamericana de los 80s. Se trataba de Acapulco Heat, que era protagonizada por Catherine Oxenberg y Brendan Kelly. Después vendría la serie de Conan, en dónde Omar, durante 26 capítulos, dobló e interpreto a diversos personajes, en secuencias de caídas de caballos y combates que involucraron distintas especialidades en cuanto al manejo de armas. Era una producción de corte fantástico en dónde su físico resultaba ideal para el concepto. En este mismo género también participó algunos años después, en la cinta Mundo Salvaje, ahí realizó escenas que incluían una especie de mandriles asesinos que no eran otra cosa que enanitos luchadores caracterizados.

Así pues, ya decidido a hacerle honor a la herencia familiar, Omar comenzó a respaldar su trabajo entrenando distintas disciplinas físicas, mientras con cada producción iba aprendiendo y poniendo en práctica cosas nuevas. Por ejemplo, la primera vez que tuvo que hacer un incendiado de cuerpo completo y lanzarse de un automóvil en movimiento, fue durante la filmación de Over Kill, una cinta protagonizada por Aron Norris, hermano por supuesto de Chuck, en dónde también se incluyeron escenas de artes marciales.

Después vendrían otras producciones que le dieron la oportunidad de ponerse bajo la piel de personajes provenientes de todos los tiempos y latitudes –Es algo que disfrutas mucho y que hasta te da la oportunidad de aprender de otras culturas. Por ejemplo el año pasado, durante la filmación de La Cristeada, cinta protagonizada por Andy García y Eva Longoria, tuve que pasar de interpretar a un militar, a ser un cristero o hasta un campesino. Igual en la película de Troya, en dónde de pronto tenía que ser un mirmidón, luego un troyano, después un griego, en fin- Por cierto, de esta última cinta, recuerda haber quedado muy impresionado con la forma en que Eric Bana y Brad Pitt desarrollaron la pelea entre Héctor y Aquiles –Me parece que es un combate impresionante, en dónde ambos actores mostraron una gran dedicación y profesionalismo, pues estuvieron preparándola desde ocho meses antes- Y es que al final del día, esa es la clave, el tiempo que se dedica a preparar cada una de las secuencias de acción incluidas en el guión. Algo que tienen muy presentes Omar y el resto de sus compañeros del grupo de Stunts que encabeza Julián Bucio, y que está integrado por más de 20 personas que oscilan entre los 12 v los sesenta años. Todos ya con experiencia en diversas técnicas que van desde el Kick Boxig hasta el ballet –Eso caracteriza siempre a los integrantes de los equipos de trabajo de Julián- nos comenta Paola, quien ha seguido la conversación, a lo que Omar agrega –En esta profesión todo lo que puedas aprender a la larga te será útil, ya sea buceo, escalada, acrobacia, todo-

Durante esta conversación, algo que es muy evidente es la pasión que ambos tienen por su trabajo, y el respeto y admiración que les inspira Julián. Luego de ese último par de comentarios, se escucha que alguien toca a la puerta. Ha llegado el momento de que vayan al set y comience la acción.

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ANTES DE LA ¡ACCIÓN!

Hay gente asegurándose de que nadie ajeno cruce la calle, que las luces estén en su lugar y la cámara lista. Hay algunos gritos a la distancia. El asistente da indicaciones con respecto a la posición del auto que se va a usar y el director observa. Julián da instrucciones y le explica al actor como es que se va resolver la escena. Se trata de la filmación de la nueva película de Luis Mandoki, y el actor en cuestión es Joaquín Cosio. Paola quien se hace cargo de doblar a la chica protagonista, ensaya con Omar. Habrá un intercambio de golpes y forcejeos que después le llevarán al piso como lo especifica el guión. Después de inmovilizarle las manos, le llevaran sobre los hombros hasta el interior de un vehículo. La tensión por parte de todos los involucrados es evidente, tal vez a ojos inexpertos pareciera una escena sencilla, pero en realidad requiere de mucha precisión para conseguir algo muy importante en el cine, verosimilitud. Es casi de noche, aún hay gente llevando y trayendo cosas, el paso de autos en ese par de calles seleccionadas como locación, está suspendido. Entre ajustes y repeticiones se van casi treinta minutos. Por fin todo parece en orden, la mirada de Julian refleja que toda su atención está en la toma. Vendrá la palabra ¡Acción! y solo hasta que el director lo determine y diga ¡Corte! es que podrá pensar en otra cosa. Es de esos pequeños momentos, enmarcados por ese par de gritos, que está hecha la vida de estos que son los verdaderos héroes de acción del cine.

EPILOGO

Ya vendrán otras batallas para ellos. Omar, está participando en una nueva producción para la pantalla chica, cuya temática es sobre luchadores. Paola, sigue repartiendo su trabajo entre la danza y el cine. Balo, continua su camino como coordinador de escenas de acción. Finalmente Julián, ya dio el salto a la dirección, haciéndose cargo de llevar la segunda unidad en la cinta infantil La leyenda de las Arcas. Todos entrenan de forma regular en el rancho que le sirve como sede al grupo que conforman, denominado como Bucio Stunts P.O.V. A todos los hemos visto y a la vez no, porque por más irónico que parezca, cuando en el cine y la televisión vemos sus proezas, pero no sus rostros, es que su trabajo está bien hecho. La persona indicada, en el momento indicado, así son ellos.

Crítico de cine y analista de cómics. Ha sido editor en publicaciones como Cine Fantástico y Stage One. Ha colaborado en las revistas Chilango, Cine Premiere y Marvin, el periódico El Nuevo Mexicano, así como en programas para Telehit y Canal 22. Actualmente escribe en Revista Empire, Playboy y Time Out Mx, el sitio además de participar hablando de cine en Telehit. Es codirector de YouRockey en Web y YouTube.

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