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Cepillín, la última sonrisa

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Cine Mexicano

Cepillín, la última sonrisa

En la cultura popular mexicana diversos payasos alcanzaron la posteridad y el cariño del respetable. Basta recordar a Bozo (pionero de la televisión mexicana), quien inspiró a generaciones de payasos y diferentes parodias, como la de Brozo, personaje de Víctor Trujillo. En los años ochenta destacaron varios grupos de payasos, entre ellos los «Tenis Company«, los rockeros «¡Qué payasos!» y Tin, Ton y Lagrimita. En su faceta de solista, el payaso Lagrimita se convirtió en la estrella de la televisión de occidente, tal fue su popularidad que en los noventa su programa sabatino llegó a la televisión nacional. El payaso jalisciense también incursionó en la música y en la política, donde logró una candidatura independiente. No obstante el payaso más célebre del espectáculo es Ricardo González, mejor conocido como Cepillín «el payasito de la tele». Originario de Nuevo León, Cepillín fue la gran estrella de la televisión infantil de los años setenta, el carisma de su personaje conquistó lo mismo a los pequeños que a los adultos. El payasito regio también incursionó en la industria musical, sus canciones son hoy parte del imaginario popular; desde sus covers de rock and roll y las simpáticas historias de animales y niñas extraviadas en el bosque, hasta las emotivas baladas y canciones de fiesta. Gracias a su popularidad llegó a la pantalla grande, donde estelarizó la película «Milagro en el circo» (1979) junto a la cantante Yuri. Sin embargo, en la segunda mitad de la década de los ochenta la carrera de Cepillín tuvo un declive, las adicciones y su enemistad con personajes clave de aquella época truncaron su camino en el «show bussines». Por otro lado, la ternura de su personaje se tambaleó cuando decidió aceptar un papel en «La corneta de mi general» (1988), una obra del teatro de revista adaptada al cine de albures.

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En el ocaso de la popularidad de Cepillín, otros payasos incursionaron de manera fugaz en la industria del entretenimiento. Para el nuevo siglo se diluyó la imagen del payasito de la tele, al tiempo que surgió otro tipo de payaso, más cercano al «chiste colorado» y el albur. El 8 de marzo y después de una ardua lucha contra el cáncer, Ricardo González abandonó los escenarios terrenales y falleció a causa de paro cardio respiratorio. A pesar de sus altibajos y sus claroscuros, Cepillín fue y será el rey de los payasos, un talento superior al del maquillaje estrambótico y la peluca multicolor.

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Periodista independiente, interesado en temas culturales, como cine, teatro y literatura. Fanático de la lucha libre y otros deportes. Escritor y dibujante conceptual en la soledad.

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