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Carolyn Jones murió en un mes de Agosto

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Con su figura espigada, pero bien torneada, en conjunción con sus mejillas pálidas, sus labios delgados y su mirada de eterna sorpresa, ella se convirtió en una de las encarnaciones más disparatadas, divertidas y sensuales de la vampiresa. Delicada, bella, irónica y totalmente demente, es una de las figuras más representativas de lo raro y lo hermoso, de lo siniestro y lo erótico, ella es Morticia y es una Addams.

Surgida de los escondrijos más oscuros de la mente del caricaturista neoyorquino Charles Addams, Morticia es la abnegada madre y esposa, pilar de una familia un tanto peculiar que viera la luz en los años 30s en el magazine The New Yorker. En ese entonces no tenía nombre, como ninguno del resto de los integrantes de la familia, solo se trataba de un personaje de papel y tinta que en su momento serviría de referencia para la creación de otro de los iconos vapirezcos más representativos del cine y la televisión, la erotizante Vampira.

UNA FAMILIA MUY NORMAL…

Humor negro y retorcido fueron el sello de esta familia que estaba conformada por gente tan “común” como un tío calvo amante de las descargas eléctricas (Fester Addams), un niño que gustaba de los explosivos (Pugsley Addams), una niña cruel e irónica amante de la tortura (Wednesday Addams), una abuela que guisaba gatos (Grandmama Addams), y por supuesto un padre de familia acróbata y faquir (Gomez Addams), además de un mayordomo con aire del monstruo de Frankenstein (Lurch), una criatura todo cabello y de lenguaje inteligible (Thing), y una mano sin cuerpo que deambula por todas partes. Fueron una de las tiras cómicas más exitosas. Pero las cosas no se quedaron ahí, y con todo y su pelo lacio y negro, un vestido cuyas mangas parecían alas de murciélago, y ya con un nombre, Morticia y su familia dieron el salto a la pantalla chica, medio que finalmente seria el que les consagraría.

“La nieta, el tío y la abuela, el padre de alta cuna, la bella madre de una familia muy normal.”

Carolyn Jones fue la elegida para dar vida al personaje. Ella misma sería la encargada de terminar de delinearlo dotándole de una oscura sensualidad y divertida locura. Muy pocos pueden olvidar sus delicados y distinguidos movimientos y la forma en que era capaz  de hacer estallar de amor a su desquiciado esposo diciéndole unas cuantas palabras en francés. En el año de 1964 se transmitió por la ABC, el primer capitulo de la serie de la Familia Addams, casi al mismo tiempo que debutaba en televisión otra hermosa pero extraña mujer y su familia, nos referimos a Lilli Munster.

ENTRE LA ACTRIZ Y EL PERSONAJE

Fueron 64 disparatados capítulos que durante 22 minutos hicieron estallar en carcajadas a los televidentes con una acido y mórbido humor. Para ese entonces  Carolyn Jones era ya una actriz con experiencia en teatro y que buscaba alcanzar el éxito en el cine y la televisión.  Originaria del estado de Texas, tal vez ni ella misma se imaginó que seria recordada sobretodo por su siniestra interpretación de un personaje cuyo nombre se derivaba del término en latín “mors mortis”, que significa  “la muerte”, que por cierto cantaba ópera, sabía bailar tango, tocaba numerosos instrumentos musicales, además de que tenía una planta carnívora como mascota y una hermana opuesta llamada Ofelia. Pero este no fue su primer acercamiento con lo siniestro como espectáculo, ya antes había participado al lado del señor oscuro Vincent Price en “Los crímenes del museo de cera” de 1953. Esto claro, sin mencionar que supo lo que era trabajar bajo las órdenes de genios fílmicos como Alfred Hitchcock, en El hombre que sabía demasiado o el mismísimo Fritz Lang en Los sobornados.


UN SINIESTRO REGALO

En realidad el paso de Carolyn por la pantalla grande fue bastante prolijo, incluso alcanzó una nominación al  Oscar por su participación de 6 minutos en la película The bachelor party. Sin embargo Morticia, su sensual y loca contraparte televisiva y cuyo nombre de soltera era Frump, terminó por absorberla por completo alejándola del cine y otros medios para convertirla en una siniestra diva de la pantalla chica. A cambio le otorgó la inmortalidad del estrellato, pues la serie de la Familia Addams fue un éxito de su tiempo y a la fecha es considerada un clásico de la comedia televisiva. Pero más allá de todo esto, Morticia le regaló a Carolyne, un eterno lugar entre las Vampirezas predilectas del espectáculo. Fue a comienzos de los años 80 que la maldición del cáncer alcanzó a la diva que falleció el 3 de agosto de 1983 a los 54 años. Murió la actriz, pero la oscura y sensual leyenda de Morticia continúa.

Muchas otras actrices le han sucedido poniéndose bajo la piel de la matriarca de la familia Addams, desde Angélica Huston que logró una inquietante, divertida y seductora encarnación en las dos estupendas películas dirigidas por Barry Sonnenfeld, hasta Daryl Hannah en uno de los momentos más bajos de su carrera en la malograda cinta Addams Family Reunion de 1998. Ninguna como Carolyn.  Ella y Morticia son una, y eso ya no puede cambiarse…la bella madre de una…familia muy normal…¡Qué hermosura! ¡Qué dulzura! ¡Qué locura!