Música

Capoeira Para Escuchar, un discurso de fraternidad gracias a la cultura brasileña

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Foto: Facebook Capoeira Longe do mar, por Ana Roiz

En The Assailant (2009), cinta brasileña dirigida por Joao Daniel Tikhomiroff, la capoeira era motivo de opresión, pero a la vez también un medio de liberación. Todavía años después de la abolición de la esclavitud en Brasil ser capoeirista era lo mismo que ser un criminal.

Más allá del carácter fantástico y ficcionalizado de la cinta, la figura de Besouro fue un importante eslabón para la trascendencia de esta danza y arte marcial de tremenda agilidad corporal. Su mensaje de unión e igualdad así como la habilidad física que desarrolla la ha llevado a ser practicada fuera de Brasil.

En México, la Casa del Lago en el Bosque de Chapultepec fue la sede para hacernos sentir ese espíritu liberador que distingue a la capoeira, esto gracias al Maestre Acordeón y Toni Vargas quienes ofrecieron un recital en el 20 Encuentro Nacional de Capoeira Faz Acontecer.

El viernes 3 de agosto alrededor de 14 personas con los característicos instrumentos (guitarra, pandeiro, berimbau y atabaque) y un coro de hombres y otro de mujeres en cada extremo acompañaron a los Mestres para deleitar a decenas de personas en la terraza del recinto.

Durante una hora el evento organizado por Longe do Mar, asociación enfocada a la capoeira y cultura brasileña, fue un festín de música y danza donde diversos bailarines y capoeiristas realizaban actos casi teatrales para acompañar cada pieza cantada en portugués, manteniendo, de esta forma, un cercano vínculo con el público, y no sólo por la cercanía espacial entre el escenario y los espectadores que creaba una atmósfera casi intima, también por la interacción entre ambos ejes que se complementaban entre sí al crear un discurso musical donde el público coreaba, tal concierto de un ídolo pop, cada una de las letras.

Este discurso se prolongó incluso después de la presentación, puesto que no podía faltar la tradicional roda. Los músicos bajaron del escenario para conducir el «ritual» en un espacio que el mismo público demarcaba. Niños, jóvenes, adultos mayores… cualquiera con conocimientos para realizar la ginga, un aú, bencao o cualquier movimiento básico podía participar. Pese a su carácter de arte marcial y lucha, cada pareja establecía una simbólica conexión de amistad y fraternidad; justo el mensaje que la leyenda de Besouro planteaba.

Para conocer más visita la página web oficial de Longe do Mar.