Animación española desde el FICG 2019: Buñuel en el laberinto de las tortugas

Luis observa desde atrás la respuesta de su público ¿Será que puedan entender lo que él quiere decir con su cine?¿Cómo hacer algo que no pueda seguir siendo comparado? ¿Cómo ser lo suficientemente sensible para humanizar a través del dolor ajeno?

Salvador Simó, – director español del film animado “Buñuel en el laberinto de las tortugas”- con todo el derecho de llegar pavoneandose por haber recibido el premio del jurado en el festival de animación en los Ángeles, entra a la sala con sencillez, amabilidad y disposición para sus espectadores del FICG 2019. Lo presentan e invitan a ver el film. Salvador se queda, como el surrealista español a ver su film, también desde atrás.

La animación de corte orgánico –como así lo califica el director- y basado en el cómic español de Fermín Solís; nos sumerge a la parte tal vez más íntima de aquel surrealista de apenas 32 años, que derrotado por la edad de oro, perseguido por las comparación con Dalí y sin mucha popularidad, intenta levantarse con el documental Las Hurdes, que posteriormente daría mucho de qué hablar, por las insólitas imágenes que tomaban por sorpresa a aquella  sociedad española sorda a la soledad y el olvido.

La animación fusiona imágenes de aquel documental, con las anécdotas poco conocidas que pasa Luis con su amigo escultor, Ramón Acín, quien lealmente cree en su proyecto.

La trama nos lleva por los miedos, sueños, deseos y dificultades por las que pasa el protagonista en aquellos momentos.

Algunas risas se oyen en la sala, como respuesta a los ocurrentes y particulares diálogos de los personajes. Se siente también la conmoción del descubrimiento de las mañas de Luis Buñuel para lograr el drama y atraer la desgracia de la vida misma. Y sin duda, también los silencios acompañados por original soundtrack que acompaña los momentos más significativos de la historia.

Apenas ha salido el primer crédito. Algunos nos llevamos las manos a la cara para secar las lágrimas, mientras otros discretamente parpadean evitando dejar caer las pequeñas gotas saladas. El aplauso se contiene en la última escena y desemboca en el primer crédito. Sin duda el gusano de la curiosidad por ver “Las Hurdes, tierra sin pan” se ha enterrado en la mente de la audiencia.

Con una moderadora, Salvador Simó, va recibiendo felicitaciones y contestando preguntas. Al descubrirlo en el oficio de animador ¿Será que la historia pueda un día decir: “Las Hurdes…donde entra un Luis y sale un Buñuel, Buñuel el laberinto de las tortugad…donde entra Salvador el animador y sale Simó el Director”.

La película, aunque desafortunadamente no ha sido adquirida para ser distribuida en México, en Abril se presentará en las salas de España (mismo mes que vio Luis su documental en el cine ), además de las de Francia, Holanda, Italia, EUA y China.

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